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domingo, 10 de agosto de 2014

CUESTION DE PALOS

CUESTION DE PALOS
Cuando hablamos de palos, nos viene a la cabeza la expresión “no dar un palo al agua”, o al menos eso me sucede a mí, pues es una de las expresiones más populares y recurrentes cuando queremos referirnos a alguien que no se esfuerza o no hace nada de provecho.

Esta expresión es de uso muy común y en definitiva se refiere a alguien que vaguea o no se esfuerza.
Como referencia al agua siempre unida a la mar, el mar, mi mar, que su vez viene del mundo marinero de antaño y relaciona al “palo” como remo de la embarcación y al agua como a la “mar”, con lo que intuitivamente podemos relacionarlo con la idea de alguien que teniendo el palo en su mano, no colabora en el viaje como remero a la hora de remar, valga la redundancia.
Es bien cierto que la idea de palo es la de todo objeto de madera de forma alargada, por lo que son los remos en realidad son palos de madera que se emplean en una embarcación para su avance y de ahí el “no dar un palo al agua”, o “no pegar un palo al agua”.
Hoy en día, hablar de pegar palos al agua, es hablar de un privilegio, al margen de la insolidaridad de quienes no colaboran con el resto de compañeros de tripulación. En este sentido se diferencian dos posturas en el trabajo, que generan dos tipo de actitud. Los que afirman que saben hacer ciertas cosas y los que las hacen o han hecho en un pasado lejano o inmediato.
La primera se basa en suposiciones intelectuales y la segunda habla desde la experiencia, esas dos posturas dan al dar un palo al agua dos connotaciones totalmente distintas.Esta claro que presumir lo que se desconoce en la práctica es una postura intelectual que desmotiva al que demuestra saber hacer algo y lo hace y posteriormente se posiciona.
La única posibilidad de encontrar un equilibrio necesario en avanzar remando y para que una persona sea sana en lo psicológico, emocional e intelectual es que le dedique tanto tiempo a sus relaciones personales como a sus relaciones laborales.
Las relaciones laborales y los trabajos en general se han vuelto muy exigentes últimamente en algunas empresas, obligando a sus empleados a posponer su vida personal para un futuro que nunca llega y, lo peor, a renunciar a ella para sustituirla con la vida laboral, lo cual es absurdo, y consecuentemente genera la idea de no pegar palo al agua o al menos dar los mínimos. Desde la humildad y siempre desde la postura de estar dispuestos a aprender y dar un palo al agua, es la única postura en la actualidad para avanzar en nuestra dirección, pues está claro que hechos son amores y no buenas razones.

Ferran Aparicio
10 de agosto de 2014