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viernes, 31 de julio de 2015

idealist@s: EL TERCER OJO

idealist@s: EL TERCER OJO: En ocasiones hay que desconectar para conectar con uno mismo y así es como   de una forma ingenua ayer me acordé, que todos tenemos un  ...

jueves, 30 de julio de 2015

idealist@s: EL TERCER OJO

idealist@s: EL TERCER OJO: En ocasiones hay que desconectar para conectar con uno mismo y así es como   de una forma ingenua ayer me acordé, que todos tenemos un  ...

EL TERCER OJO


En ocasiones hay que desconectar para conectar con uno mismo y así es como  de una forma ingenua ayer me acordé, que todos tenemos un  tercer ojo, el cual utilizamos poco dentro de nuestra zona de confort.

Mucho se ha escrito y representado en relación al concepto del tercer ojo, sin embargo lo que todo el mundo coincide o está bastante de acuerdo, es que responde   a un estado iluminado de conciencia a través del cual se puede percibir el mundo de una forma sobrenatural incluso anticipada, como presentimiento intuitivo de los aconteceres diarios.

Siempre se ha mimetizado el tercer ojo como un  ente visualizador de una percepción, más allá de lo que podemos ver con nuestra vista ordinaria, sin embargo  es un ojo que nos aporta un estado sensacional que no físico, que tiene que ver con un estado de conciencia pleno en cuanto nuestra facultades sensoriales se refiere.

Lo que está claro es que el tercer ojo como cualquier ente abstracto hay que cultivarlo y  nos permite tener un mayor control mental, en cuanto observaciones que nuestra mente nos revela, tanto a nivel emocional como a nivel intuitivo, sobre el mundo que nos rodea.

La receta es tan fácil  que resulta a veces increíble y se centra en un estado de observación máxima desde el inconsciente para interpretarlo en la vida real, siendo su  lenguaje  variopinto, desde los sueños a imágenes, desde visiones a presentimientos,  que aparecen en nuestra mente y  pueden darle sentido a la percepción de un mensaje que está intentando revelarse en el mundo real donde moramos y vivimos.

El arte de la observación desde el pensamiento en blanco como el arte de la interpretación de los sueños fomentan el desarrollo del tercer ojo, y son la clave de la llamada clarividencia, sin descartar la idea de  que no todas las percepciones llegan a buen puerto y llegan materializarse, lo cual también es un arte diferenciador.

No hay que ser vidente o tener facultades  extrasensoriales para desarrollar el arte de la observación y entender los mensajes que nos llegan a través de ese tercer ojo. El entendimiento del lenguaje corporal, la expresión facial o simplemente el separarnos como espectadores del momento que vivimos son un medio para poder clarificar el significado de los acontecimientos.

Les animo a prestar atención a sus sueños a recordarlos, a apuntarlos y a tenerlos presentes, pues de entrada es el método más rápido para adentrase en el intuitivo mundo del tercer ojo, el cual cuando se abre no se vuelve a cerrar, pues implica escuchar tus instintos de una forma muy especial a modo de presentimientos que ayudan para bien y para mal  a estar alerta en la vida cotidiana.

Les animo a desbloquearse y desinhibirse de sus pensamientos, actividades rutinarias y preocupaciones absurdas , pues en definitiva es algo gratuito que tenemos todos los seres humanos y sólo se trata de prepararse para tomar conciencia de la existencia del tercer ojo , pues como en el caso de la brujas haberlas , hailas.

                                                                Ferrán Aparicio
                                                            30 de Julio de 2015

 

 

 

 

lunes, 27 de julio de 2015

idealist@s: BOHO STYLE

idealist@s: BOHO STYLE: Dicen que nunca te acostarás sin aprehender una cosa nueva y la verdad es que es cierto, por mucho que intentes estar al día de todo l...

sábado, 25 de julio de 2015

BOHO STYLE


Dicen que nunca te acostarás sin aprehender una cosa nueva y la verdad es que es cierto, por mucho que intentes estar al día de todo lo que acontece siempre encuentras algo que te sorprende, como es el caso del boho style.

 No es que este muy puesto en temas  de tendencias, pero lo que sí está claro es que tendencias y creaciones cada día hay más, como artistas y creadores, desde lo vintage al ultra pop, pero en medio de todo esto surge un espíritu común que es el boho style.

El boho style una vez puesto en materia y habiéndome informado en varios foros, desde la Wikipedia, libre y libertaria conceptualmente, hasta en pasarelas de moda, y tendencias de decoración, no sólo es un look o una apariencia, es un concepto de vida.

Está aceptado el hecho de que el origen de boho, es la abreviatura de bohemio. Todos conocemos lo que es un ser bohemio y su relación con lo hippie en su modo de expresión, sin embargo lo hippie fue anterior al boho style, siendo el boho style el que se apropia de la abstracción de lo hippie, esta es la lucha por la que apuestan a un lado y a otro muchos analistas de valores y tendencias en busca de un origen.

Algunos autores lo sitúan en la década de 1960, sin embargo otros buscan reminiscencias en expresiones de los locos años veinte como forma de vida, desde las pasarelas al mundo de la decoración, pasando por un estado de vida lleno de embriaguez colorista.

Lo que se puede constatar como tendencia que es, independientemente de quien lo crea u origina es que el boho style marca un espíritu libre en su expresión y está favorecido por su común denominador  de la expresión colorista y sencilla que el estilo bohemio ha ido ejemplarizando sin esfuerzo  como una tendencia e incluso como un modo de vida, a lo largo de los años.

Aunque el boho style en los primeros años del siglo XXI representaron un estilo definido, lo que mucha gente está de acuerdo es que no fue un movimiento, ni una asociación tacita a la bohemia, pues podía darse el caso de  ver gente bohemia, nómada de espíritu y no burguesa que coincidía con la expresión de la etnia gitana en cuanto a la expresión floral de su  vestimenta natural, autóctona y hippie, desde las flores hasta sus  coloridos vuelos, siendo simplemente un reflejo de la forma de vida en si en ambos casos.

El boho style ahora si podemos definirlo como un estilo personal con denominador común donde la sencillez de su formas y materiales coloristas, desde la moda a la decoración, reflejan el estilo personal de quien lo crea o lo vive.

Las modas y tendencias van y vuelven como todo en la vida, nada es para siempre y las personas cambiamos en el tiempo, pero lo que está claro es que el que se siente bohemio, se sentirá en su interior siempre bohemio, independientemente de su apariencia externa, pues lo que está claro que lo que manda es tu relación entre tu cabeza y tu corazón.

                                                             Ferrán Aparicio
                                                          25 de Julio de 2015

 

 

 

 

jueves, 23 de julio de 2015

idealist@s: AL NO TIEMPO

idealist@s: AL NO TIEMPO: Llevo una temporada que la verdad es que voy un poquito acelerado, mi mente va más rápida que mi cuerpo y sólo hace que planificar y progr...

lunes, 20 de julio de 2015

idealist@s: AL NO TIEMPO

idealist@s: AL NO TIEMPO: Llevo una temporada que la verdad es que voy un poquito acelerado, mi mente va más rápida que mi cuerpo y sólo hace que planificar y progr...

AL NO TIEMPO

Llevo una temporada que la verdad es que voy un poquito acelerado, mi mente va más rápida que mi cuerpo y sólo hace que planificar y programar, sin embargo mi cuerpo no le sigue y me he llegado a replantear que al amparo de la teoría de Green, todo nos cuesta más tiempo estadísticamente de él que pensamos al planificarlo, eso sí, como regla general.
 
Dicen que siempre hay que pensar al menos un minuto antes de empezar una acción para focalizar lo que tenemos planificado, sin embargo las prisas, la ansiedad y el querer acabar algo antes de empezarlo es un proceso muy común y cotidiano, comemos por inercia sin saborear lo que ingerimos, leemos sin profundidad lo que leemos, sin fijarnos que existen puntos, comas y párrafos que van delimitando un significado y así un sinfín de procesos que repetimos día a día de una forma rutinariamente automática.

Lo que me planteo es cuando decimos “no tengo tiempo”, no caemos en la cuenta que cuando tenemos tiempo para priorizar lo que queremos hacer con una lista de prioridades, y por lo tanto estamos errando.
El afirmar “no tengo tiempo”, implica un poco la relación de la acción con la apetencia, es decir no me apetece hacer nada o dejar de hacer lo que hago para realizar otra acción impuesta y no cesaría al menos en ese momento.

Lo que sí que está claro es por norma aquello que queremos, aunque sea en el tiempo tendemos a conseguirlo por nuestra perseverancia, eso sí, con objetivos alcanzables, no con objetivos irreales, si esto lo tuviéramos diariamente más claro entonces tendríamos tiempo para todo aquello que somos capaces de priorizar en el tiempo, dejando el no tiempo como algo complementario en el caso de que nos quedara algo de tiempo.

Cuando decimos que no tenemos tiempo, estamos ratificando de alguna forma, que aquello por lo que no invertimos un tiempo o en cierta forma un sacrificio, no nos apasiona o no nos interesa demasiado y que hay algo más o menos importante que nos apetece más, sin embargo en general decimos mucho y hacemos poco, para demostrarnos al menos a nosotros mismos aquello de que nos apasiona y por tanto en cierta medida nos hace felices.

 En general todos tenemos más ideas y proyectos que tiempo para desarrollarlos, sin embargo pensar en el “no tiempo”, implica el priorizar aquello que es más importante aunque sea simplemente porque nos apasiona para simplemente delegar subsidiariamente en el tiempo aquello que no nos interesa o no necesitamos de una forma inmediata.

Todos tenemos algo que hacer; todos tenemos una opinión sobre la forma de hacer las cosas, a todos se nos ocurren ideas absurdas o geniales que pasarán desapercibidas si no las exponemos y nos las replanteamos en el tiempo.

 Le animo a reflexionar sobre el hecho de que para que ocurran las cosas hay que hacer cosas, eso sí, con un orden y concierto, lleno de actitud y disciplina, como siempre, sin más.
 Ferrán Aparicio
20 de julio de 2015













miércoles, 15 de julio de 2015

idealist@s: CARACTER INNATO

idealist@s: CARACTER INNATO: Muchos profesionales están de acuerdo que hay factores básicos que definen a la persona, entre ellos el carácter, la educación y la étic...

CARACTER INNATO


Muchos profesionales están de acuerdo que hay factores básicos que definen a la persona, entre ellos el carácter, la educación y la ética personal.

Podrían haber muchas más combinaciones como cócteles hay en cualquier bar de moda, pero lo que  no resulta discutible y es que es un factor común el hecho de que todos nacemos con un tipo de temperamento concreto.

Nuestro carácter innato, forma parte de nuestra personalidad, es innato per sé, en cierta forma es heredado salvo error o excepción por cuestiones de ADN  y en general por mucho que nos empeñemos, poco variable.

La diferencia entre carácter y temperamento redunda en que el temperamento es adquirido y en cierta forma sometido a la educación y el aprendizaje, por lo que en función de nuestros mentores podemos llegar a variarlo en el tiempo según el objetivo que pretendamos.

Lo que es cierto es que naciendo con una mente vacía pero llena de ilusión, el carácter innato a lo largo de la vida se va forjando en función del vínculo que tengamos con la adversidad, pues es bien cierto que las adversidades nos hacen más fuertes fomentando y marcando el carácter con el que hemos nacido.

Aunque no es una experiencia agradable convivir con la adversidad, es bien cierto  que un carácter maduro y pragmático sólo es posible construirlo a base de adversidades y sobre todo aceptando que la vida misma está llena de ellas  y el que no haya comulgado con ruedas de molinos que tire la primera piedra.

Es bien cierto que cuando a todo el mundo se nos presenta un problema, lo inadecuado es mirar a otro lado, actitud de moda en nuestra sociedad, pues la adversidad convive con nosotros hasta que racionalizamos el hecho de enfrentarnos a ella o abortarla como irresoluble.

La  incomodidad de forjar un carácter pasa por plantearte que los problemas los vas a tener si o si, y es entonces cuando tienes que plantearte que o los vences o te vencen y es así como se va forjando ese carácter innato con el que de alguna forma nacimos derivando a nuestra propia personalidad.

Sin embargo y con los tiempos que corren, no nos queda otra que luchar contra la adversidad pero de una forma diligente sabiendo que lo que más nos va equilibrar emocionalmente es  saber lo que somos capaces de conseguir con nuestra consciencia y entrenamiento que lo que  innatamente hemos nacido.

El carácter innato y forjado demuestra que somos capaces de aguantar las situaciones que no controlamos pero la perseverancia en el camino es lo que nos permite aprehender, aguantar y resistir porque en definitiva el que resiste gana, con lo que les animo a planteárselo pues es más llevadero cuando menos años se tiene.

                                                     Ferrán Aparicio

                                                15 de julio de 2015

lunes, 13 de julio de 2015

idealist@s: MOVIMIENTO DISCONTINUO

idealist@s: MOVIMIENTO DISCONTINUO: El otro día me dio por intentar ejercer eso que se tilda de meditación, es decir más o menos todos sabemos que es meditar y sólo se tra...

viernes, 10 de julio de 2015

idealist@s: MOVIMIENTO DISCONTINUO

idealist@s: MOVIMIENTO DISCONTINUO: El otro día me dio por intentar ejercer eso que se tilda de meditación, es decir más o menos todos sabemos que es meditar y sólo se tra...

MOVIMIENTO DISCONTINUO


El otro día me dio por intentar ejercer eso que se tilda de meditación, es decir más o menos todos sabemos que es meditar y sólo se trata de partir de un punto de tranquilidad en el que el pensamiento está en blanco o no existe, sin embargo me di cuenta que todo se movía a mi alrededor.

Es evidente que poco medité en el sentido zen del concepto, pero si me di cuenta en un pequeño detalle y es que pocas cosas perduran en el tiempo y que poco tiempo perduran algunas cosas, es decir la inmediatez o la descomposición como concepto general se apodera de las cosas, las situaciones, los objetivos y estrategias y todo ello y mucho más, dentro de un dinamismo formalmente contado por segundo minutos, horas, días, semanas incluso meses,…, por no decir años.

Es bien cierto que la sociedad actual es una sociedad dinámica donde todo anda hacia adelante, lo que acentúa de una manera, la impaciencia frente al devenir natural de las cosas.


Hoy en día gracias a los medios de comunicación, las redes sociales y internet, somos capaces de obtener, componer y ejercitar acciones prácticamente en segundos desde comprar un billete de avión hasta generar una empresa por decir un algo.


Es por ello que cuando caes en la cuenta que tienes un límite infinito de posibilidades y solo se trata de parar para pensar en la serenidad como objetivo a alcanzar frente a las situaciones estresantes, te das cuenta del concepto de movimiento discontinuo.


Es cierto que muchos humanos tenemos múltiples inquietudes y que nuestra cabeza funciona mucho más rápido que nuestro cuerpo, pero también es cierto que este estado de aceleración, no puede llevar a nada bueno pues se pierden muchos detalles en el camino.


La serenidad como concepto es un placer en sí mismo, hablar de lo sereno es hablar de la tranquilidad del estado de plenitud y bienestar en el que la mente se adapta al cuerpo y al ritmo y bioritmo para llevar las cosas de una forma coherente dentro de la racionalidad.


La serenidad dicen los especialistas que es el estado de ánimo que permite regular correctamente la emocionalidad no placentera, enriqueciendo la consciencia y el dominio del ser y su estado de ánimo, pues incluso en las situaciones más desfavorables degenera el sano optimismo que permite centrarse en las oportunidades de la vida, independientemente de las propias limitaciones tanto personales como circunstanciales.


Desde ese estado minimalista que uno anhela cuando las canas empiezan a aflorar, donde todo se reduce a la esencia de las cosas que merecen la pena hablar, sentir incluso vivir, la serenidad permite poner foco en lo que realmente es importante desprendiendo lo innecesario aunque realmente sea más atractivo y acogiéndose a lo perdurable como base de algo que realmente nos importa.


Es cierto que a pesar que la vida es un movimiento continuo, nuestro estado emocional goza de un movimiento discontinuo en el que como en muchos motores determinadas piezas ralentizan el correcto funcionamiento de nuestra vida, es por ello que el papel de la tranquilidad y serenidad es el que nos ayuda aún avanzando de un modo más suave que no lento; pues no es la rapidez la virtud para encontrar el fracaso, la que nos ayuda a cambiar el concepto de intensidad por conexión.


Todos y digo todos gozamos de unos miedos que nos impiden movernos con libertad, sin embargo la intensidad del hacer por hacer y de experimentar sin argumento llega a demostrar que nuestras vida están llenas de dosis de miedos y contrariedades que producen ese movimiento discontinuo que nos desconecta con nuestro correcto movimiento.


También es cierto que no sólo se trata de moverse, desde la quietud también se ejerce el alma y no por movernos y experimentar aprehendemos, sino todo lo contrario sólo lo hacemos cuando ponemos consciencia de ello.


Todos sabemos bien por nuestra experiencia bien por anécdotas de la gente que nos rodea que es mejor experimentar adecuadamente que experimentar mucho si se hace de manera inconsciente.


Sin embargo de todos es conocido y sabido que las personas que mejor muestran su serenidad no siempre son las mejores valoradas o entendidas.


En cualquier caso se puede aceptar que la vida es un conjunto de movimientos continuos y discontinuos, que la velocidad de la vida no siempre es la misma, pero lo que yo al menos he empezado a comprender es que se puede resaltar muchas virtudes deseables en la vida de una persona, pero por encima de todas destaca la serenidad, pues aun rodeados de incertidumbre, complejidad, volatilidad y ambigüedad, es la tuerta en el país de los ciegos.
 
Ferrán Aparicio
10 de Julio de 2015




 

lunes, 6 de julio de 2015

idealist@s: PERDONA ATU PUEBLO,SEÑOR

idealist@s: PERDONA ATU PUEBLO,SEÑOR: Siempre hemos oído hablar de aquello de que perdono pero no olvido, o todo su contrario , …, olvido pero no perdono , pero realmente ...

domingo, 5 de julio de 2015

PERDONA ATU PUEBLO,SEÑOR


Siempre hemos oído hablar de aquello de que perdono pero no olvido, o todo su contrario , …, olvido pero no perdono , pero realmente nos hemos cuestionado que es el perdón, me pregunto.


Perdón, es según la Wikipedia, la acción por la que una persona que estima haber sufrido una ofensa decide no tener resentimiento de modo que las relaciones entre el ofensor y el ofendido no queden afectadas o en su caso queden menos afectadas. Pero la verdad es que no me convence mucho el hecho de que una persona se sienta ofendida por la actitud de otra , salvo que por error o excepción haya una amenaza directa.


En general la vara de medir cada uno la tenemos de un color y una longitud gracias a Dios o por la gracia de Dios, es por esto que lo que otras personas considerarían una ofensa para mi puede no ser más que un desafortunado comentario o acción aislada.


También hablando muy por encima, el perdón no beneficia a nadie, pues el ofendido que no manifiesta su resentimiento no comunica al ofensor, su sentimiento no es conocedor de dolo o culpa que le acontece y así con todas las interrelaciones que pueden ocurrir.


En cualquier caso lo que es evidente que para pedir perdón tenemos que ser conscientes de que hemos ofendido y en su caso que el perjudicado de la ofensa se sienta ofendido, lo cual muchas veces no lo sabe ni el mismo, ni nosotros por ignorancia, acción u omisión.


El problema del perdón radica en cuanto las dos partes son conscientes y conocedoras y no son capaces de llegar a un punto intermedio bien por orgullo o simplemente por convicción de argumentos.


Lo que es evidentemente claro es que perdonar no es otorgar clemencia, pues en este caso no trascenderíamos la pena que llevamos dentro tanto como ofensores como ofendidos.


Al final de todo, uno llega a la conclusión que pedir perdón es un sentimiento egoísta de liberación de culpa, por el que ni la persona ofendida o muy ofendida alcanza el poder de la negociación de éxito o batalla ganada y la que ha ofendido no se libera totalmente de la sensación de haber actuado según sus principios generales.


Lo que está clarísimo y no es discutible o al menos eso a mí me parece, es que perdonar sea renunciar a tus derechos, ni negociar nuestros principios y valores que nos definen, pues supondría el principio de una sociedad sin endosicrasia, lo cual nos llevaría a ser una sociedad individual enfrentada por el principio del rencor y resentimiento.


En definitiva lo que es más común por humano que somos, es el hecho de buscar la tranquilidad del alma, es decir saber cuándo y cómo tenemos que utilizar el perdón, tanto como ofensores como ofendidos, y desde el egoísmo tener una mente más amplia para reconocer hasta dónde puede llegar la ofensa del que la pretende y plantearnos siempre la postura en contrario para reconocer la intencionalidad de los acontecimientos, por que como dice el dicho: líbrame señor de mis enemigos que de mis malos amigos ya lo hago yo, eso si como siempre, perdonándolos.


Ferrán Aparicio
5 de Julio de 2015

miércoles, 1 de julio de 2015

idealist@s: AMARGURA VITAL

idealist@s: AMARGURA VITAL: Es cierto y reiterándome en mis últimos posts, que todo el mundo tiene derecho a ser feliz, pero también es cierto y pensando versus en co...

AMARGURA VITAL


Es cierto y reiterándome en mis últimos posts, que todo el mundo tiene derecho a ser feliz, pero también es cierto y pensando versus en contrario que tenemos derecho a no amargarnos vitalmente, pues la amargura  como algo no agradable, no lo es para la persona que la vive, sino que resulta  contagiosa a todo con  el que con ella convive por la toxicidad que produce.
 Es por ello que uno de los objetivos más claros que podemos tener es ser conscientes en que tenemos derecho  a darle el grado de intensidad  a la felicidad que nos planteamos como objetivo, pero no tenemos ningún derecho a amargar al círculo vital en el que convivimos como elemento contaminante.

Hasta aquí puede que todo el mundo lo tenga más o menos claro y estemos todos más o menos de acuerdo, lo que no podemos ni debemos estar de acuerdo es en la vanidad del arte de amargarse la vida.

No vale en cualquier caso identificar la amargura y toxicidad que desprendemos con la identificación del hecho  que somos así naturalmente y no podemos cambiar, porque comprendido esto, sólo en el cambio está nuestra oportunidad de ser feliz, lo que en cualquier caso repercutiría en tu propia culpa el hecho de no serlo.

Pero el problema de fondo es  cuando la amargura vital se corresponde con ese tipo de personas que sienten demasiado todo, que padecen demasiado, que se preocupan en demasía y eso les lleva a  dramatizar una vida gratuita de elección sin necesidad  de sentir ni padecer y de no plantearse su propia felicidad.

No se trata de dramatizar, sino simplemente de entrar en un proceso de consciencia de lo que significa el concepto y la esencia de las personas y las cosas, porque no es lo mismo el sentimiento de frio, que la ausencia de calor o la oscuridad frente a la ausencia de luz, solo en el planteamiento demostramos que con o sin condiciones y con una mentalidad más amplia somos capaces de  resolver las situación  y es para vivir de la mejor manera posible, felices en el tiempo y en el momento.

Tampoco todo el mundo tiene las mismas necesidades ni prioridades en su vida  para ser feliz, desde  el último modelo de Dior, hasta la última versión de un coche de alta gama, es por lo importante de que cada uno tiene que centrarse en aquello, que realmente le hace sentirse bien y darle el giro a la ausencia como defecto de existencia.

En esa nueva etapa donde nos encontramos muchas personas, bien por edad, bien por convencimiento;  la creencia racional de que no necesitamos nada o por lo menos muy poco, es más evidente para estar bien y sentirnos mejor, pues lo que en  caso contrario lo que hacemos es convertir nuestros deseos en necesidades.

La amargura vital como concepto virtual es simplemente reconocer que todas aquellas  situaciones contrarias de nuestra vida se pueden ir neutralizando simplemente con el hecho de utilizar el recurso oportuno, aunque sólo sea con humor positivo.

                                                             Ferrán Aparicio
                                                          1 de julio de 2015

  

 

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