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sábado, 25 de noviembre de 2017

MALDITA ANSIEDAD

La ansiedad es una de las emociones que más sufren las personas, independientemente que como humanos que no divinos somos, es bien cierto que no podemos controlar todas nuestras emociones ante sucesos venidos y sobrevenidos.

Hablar de ansiedad, es hablar de una sensación de inquietud y malestar, que muchas veces no podemos controlar y resulta una sensación de malestar difícil de controlar.

La ansiedad es una reacción normal, cuando sientes una amenaza, cuando visualizas algo de forma negativa pero que encierra en sí misma muchos secretos, pues como patología es algo muy personal y resulta  incomprendida por aquellos que no padecen este problema.

La ansiedad como patología clínica es un problema natural que muchas veces no tiene explicación y muchas veces se incrementa por la preocupación que te aborda con el afán de poder hacerle frente de la mejor manera a cualquier problema.

Es bien cierto que quien no la ha sufrido, quizás no pueda entenderla y llegar a comprender que nadie quiere para sí, un estado de asfixia física  y emocional, tan compleja de aquietar bien por medios químicos , como por medios de control emocional como son la meditación y la relajación o simplemente el yoga.

La ansiedad roba energía y llegado el momento llega a ser tan grande su poder que hasta cualquier pequeña cosa llega a saturar a la persona que sufre ansiedad. Es normal que en ocasiones nos sintamos desbordados, ante algo pequeño que no debería provocar ni un mínimo de estrés.

En el caso del trastorno de ansiedad generalizada, la ansiedad patológica se vive como una sensación difusa de angustia o miedo y deseo de huir, sin que quien lo sufre pueda identificar claramente el peligro o la causa de este sentimiento.

Las personas que sufren ansiedad al igual que cualquier cosa por pequeña que sea los sume en un estado de preocupación increíble, también les afectan detalles aparentemente insignificantes.

Eso no debería suceder, pero como viven rodeadas de preocupaciones constantes, lo que hacen es adelantarse a los acontecimientos, visualizando lo que podrá ocurrir. El miedo a la ansiedad provoca que eso que estén visualizando sea bastante negativo. Esto no hace más que provocar que la ansiedad se vea atraída por estos pensamientos. 

Las personas que sufren ansiedad cuando se encuentran con sus miedos piensan que no pueden controlarlos. De hecho, son los miedos los que las controlan provocándoles esta sensación de preocupación constante que tanto temor les da.

Si sufres de este problema sabrás perfectamente lo que estoy diciendo pues si no puedes controlar una situación o superar un miedo esto así será, al margen de olvidar que somos dueños de nuestro propio destino, lo que tu mente piense, se hará realidad.

No todas las personas tienen los mismos síntomas, ni éstos la misma intensidad en todos los casos. Cada persona, según su predisposición biológica y/ o psicológica, se muestra más vulnerable o susceptible a unos u otros síntomas, pero en cualquier caso quien la sufra confirmará la maldición de la ansiedad.

                                                               Ferrán Aparicio
                                                           25 de noviembre de 2017


jueves, 25 de febrero de 2016

SUPERVIVENCIA VITAL


Si hay algo que nos caracteriza a todos los humanos, por muy valientes que nos consideremos es la reacción ante nuestros miedos.

Ante el miedo sea del tipo que sea tenemos que reaccionar racionalmente, pues teniendo claro como concepto que es el miedo, solo se trata de utilizar los antídotos vitales de la supervivencia para vencerlo.

El miedo como concepto es una emoción caracterizada por una intensa sensación de percepción de peligro real  o supuesto, incluso intuitivo, como sensación de amenaza a nuestra integridad y sobre todo a  nuestra seguridad.

También es cierto que la máxima expresión del miedo es aquello que formalmente reconocemos como terror y que simplemente se corresponde con la dimensión del miedo ante la amenaza.

El problema surge cuando reflexionamos y nos damos cuenta de cuantas veces hemos sentido miedos de todas las índoles y colores y con la perspectiva del tiempo y una vez superadas las situaciones nos damos cuenta lo absurdo que ha sido nuestro comportamiento, pues  al fin y al cabo era un supuesto  a lo que nos enfrentábamos.

Una vez entramos en contacto con el concepto de miedo nos damos cuenta que el miedo es simplemente una respuesta adaptativa de supervivencia vital  y defensa ante algo o alguien que nos presupone un peligro para nuestra integridad física o psíquica.

Sin embargo el problema de adaptación surge cuando presupones algo que como premisa no es cierta y sobre la que elaboramos el argumento de un suceso, es entonces cuando la amenaza no es real y es cuando no puede ser resuelta con los mecanismos básicos de supervivencia.

Al final  de cualquier reflexión sobre el concepto del miedo te das cuenta que muchas veces es temporal y sólo se trata de enfrentarse a las situaciones con prudencia pero con ahínco, pues en definitiva los miedos son personales y no trasferibles en la mayoría de los casos.

La intervención de un punto de vista externo como  en cualquier situación  natural que manejamos en la vida nos puede dar un punto de  vista objetivo que puede ayudarnos a ver el problema o situación desde otra perspectiva.

Como con cualquier problema, solo se trata de encontrar la solución más adecuada y plantearnos que no podemos estar limitados a la convivencia de nuestros miedos pero tampoco por lo contrario podemos estar en contacto con amenazas y riesgos.

Como siempre bajar al plano de lo práctico, analizar que nos ocurre en el presente y de alguna manera nos amenaza sin llegar a idealismos y supuestos teóricos, es una forma de practicar la supervivencia vital de la presencia mental consciente con la sensación en el acto de conocernos.
                                                      Ferrán Aparicio
                                                25 de febrero de 2016