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jueves, 5 de octubre de 2017

LO QUE QUIERO AHORA


Será porqué me tenía nuevamente que operar con una anestesia total, porque quizás había cerrado etapas en espera de abrir unas nuevas, por dejar la nevera llena  por si volvía, la cama hecha , incluso el testamento hecho , le había visto las orejas al lobo, pero incluso con la casa perfectamente hecha y la casa arreglada, me fui operarme sólo, pero con la convención de que me iba con  la sensación de haber vivido y haber hecho casi todas las cosas que me había propuesto desde la perseverancia , el esfuerzo y el trabajo, que cada meta suponía.

A estas alturas de la vida y gracias a Dios o sin ella, somos capaces de rememorar aquello que nos ha ido bien, salvo en determinadas situaciones que vuelven a verse referencias y estamos alertados de aquello que nos pasó. Yo prefiero ni recordar y enfrentarme a un  nuevo día con ganas de ver el sol, quizás y sólo quizás, gracias y por desgracia de mi educación procuro olvidar, en otras ocasiones prefiero cambiar de tema , sin más , no me vale la pena recordar la toxicidad que ciertas actuaciones ajenas me producen , y más por aquello de que, quien más puso más perdió y ese fui yo , y a pesar de todo y de nuevo desde la perseverancia y la motivación he salido adelante, precisamente con el secreto de dejar lo negativo atrás y empezar de nuevo, la rueda de la vida en el posicionamiento que me he quedado.

Cuando despiertas de nuevo de una anestesia general, a pesar de lo jocoso, que suelo ser con el anestesista que se me despidió con unas buenas noches, aunque eran las diez de la mañana, cuando te despiertas te das cuenta de que casi nada de lo que creemos es más importante de lo que parece. Esta misma sensación la tienes cuando te enfrentas a un notario a decirle tus últimas voluntades y te das cuenta; si ha valido la pena tanto esfuerzo y sufrimiento para abandonarlo todo, tan livianamente, por un destino de tu propia vida.

Al final de todo, te das cuenta de que ni el éxito ni el poder, ni el dinero, ni las grandes experiencias,  van más allá de lo imprescindible para vivir  y sólo es necesario para recuperar un minuto de tu vida.

Al final te das cuenta de que convivir, es hacerlo con gente que valga la pena, que la toxicidad de los malhumorados, interesados, absorbedores de tu energía, no te han servido más que para dejar de vivir otras maravillosas experiencias que has dejado por fidelidad a los que creías fieles y sinceros.

Al final te das cuenta de que el cinismo de la sociedad que sólo piensa en su bienestar se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche y en especial a esas personas insípidas que nunca se meten en los y pasan desapercibidas, como si la vida les pasara de lado.

Al final valoras la sencillez, el minimalismo, ver un amanecer o un atardecer, aunque lo veas sólo, pues a los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser, casi prefiero verlos por la acera de enfrente y escaquearme de saludarlos.

En este de momento de mi vida, con la nevera llena, la casa limpia y mi vida organizada y aun estando convaleciente he decidido, que no quiero nada, casi nada, tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de los pocos amigos que, de verdad, me quedan.

Al final esa forma de ser que me caracteriza y con mi don de la fuerza del trabajo, que aplico en mi vida, ni nada ni nadie me va impedir lo que yo quiera , pues me he quitado las barreras del miedo y solo me queda que mantener la libertad y el espíritu crítico que me caracteriza,  por los que pago a gusto todo el precio que tenga que pagar, como lo hago cuando viajo. Sólo queda tener la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno, pues cuando me toque esfumarme, me esfumaré con mi mejor amigo que soy, simplemente yo.

                                                           Ferran Aparicio

                                                     5 de octubre de 2017


viernes, 1 de septiembre de 2017

PERDER TAMBIÉN ES VIVIR

Hace años leí un artículo de F. Sabater que se titulaba Perder. Si bien la memoria es caprichosa, el autor hablaba d como con el paso del tiempo todos vamos perdiendo. Perder es parte de la vida como ser y estar, pensar y sentir o simplemente comer o beber.


Perdidas muertes o distancias en el tiempo de amigos, amores y seres queridos. Vuelos muy queridos y también desconocidos. Proyectos y realidades que se esfumaron dejándonos dentro un paso que tuvimos que  entender con el paso de los años.

Todas las perdidas traen cierto dolor, vacios, miedos y sufrimentos,…, porque solo se siente así cuando lo perdido es algo o alquien profundamente valioso para cada uno de nosotros.

Cabría ahora aquí unos cuantos sinónimos de perder: dejar, descuidar, desperdiciar, extraviar, malgastar, olvidar… Resultan obvias connotaciones negativas de toda la lista. Se entendería que uno ha tenido que ver con esa pérdida, de la que debería hacerse responsable y más en el sentido judeocristiano de la culpabilidad. A mi modesto entender esta es la causa más probable del sufrimiento y quizás del enganche más insano al drama y a la negatividad. Es uno de nuestros mayores engaños: hacemos responsables de asuntos que más tienen que ver con las circunstancias , que son cambiantes, las fronteras y los limites ,.., que con nuestras acciones  y responsabilidades , que en definitiva son circunstancias , hechos y razones que no dependen siempre de nosotros mismos.

Todos y digo todos,  a lo largo de nuestras vidas perdemos. Hay que decirlo así y aceptarlo como siempre sin más. Forma parte de la vida  humana. También el dolor, el vacio, el miedo y el proceso hasta asimilarlo. Es así de sencillo.

Como pragmático de la vida que me considero, se aprehende más del éxito que del fracaso, porque este te dice una forma correcta de cómo llegar a donde quieres ir , cuando sabes realmente que es lo que quieres y donde te diriges. El fracaso por otro lado sólo te dice una forma de no llegar y cuando hay varias acciones y opciones, no se sabe cuál es la correcta.

Hemos visto y vivido el éxito y como nos emborrachaba hasta vivir en una nube todo el tiempo. También hemos visto y conocido el fracaso de cerca y como éste nos arrastraba por el fango hasta despellejar lo vivo.

Quizás  y solo quizás, la receta radique en la experiencia y en la acción, dentro de un protagonismo ineludible, siendo conscientes que la dificultad radica en el riesgo que entraña estar en crecimiento evolutivo y en movimiento constante. 

No es lo mismo aprender a través de treinta años de experiencia que de un año repetido treinta veces, que decía un proverbio chino, pues las metas y los riesgos son la sal de la vida y solo son evitables desde la apatía existencial. Al final como decía el poeta…” sufrir también es vivir. Perder y sufrir también es vivir, pues como el equilibrio estable es tan desproporcionado como el equilibrio inestable, pues  en el fondo todos vivimos sabiendo que perder también es vivir.     

Ferrán Aparicio
1 de Septiembre de 2017

martes, 15 de agosto de 2017

SORPRESAS TE DA LA VIDA

Es bien cierto que sabemos lo que estamos haciendo en este momento y quizás incluso tenemos un plan para mañana, pero lo que también es cierto que la vida corre como un galgo, sin darnos cuenta que no avanzamos hacia el infinito, sin tener garantizado ni cómo ni cuando acabaremos este proceso vital.

Hay momentos como cuando se acerca tu aniversario, que paras y reflexionas y te das cuenta que has pasado un año más para la cuenta atrás, y que  las décadas van pasando con todas su connotaciones, los veinte , los treinta , los cuarenta ,…, una gran crisis de medianía de edad , y llegan los cincuenta , colmatados de experiencias y desafíos,.., y siguen los sesenta y aunque cada día tenemos más esperanza de vida, empiezas a verle las orejas al lobo, aun cuando no tienes  que enfrentarte a una serie de desafíos físicos  y psicológicos, y estando gozando de la plenitud de tu vida.

Pero cuando lo piensas fríamente y haces un ejercicio de valoración te das cuenta como se han ido sucediendo las etapas en tu vida, con todo lo bueno, lo menos bueno, incluso con aquello que te ha hecho mella y llegas a la conclusión que el secreto de asumir tu edad y sólo la tuya, es mirarlo a la cara y ser consciente que ya no tienes dieciocho años y que existen una serie de limitaciones a las que te tendrás que enfrentarte, eso sí con alegría.

Al final a parte de las canas, las arrugas, y alguna que otra dolencia, lo que más valoras es tu propia experiencia, esa que te has ganado a pulso y de una forma voluntaria, y es por ello que centrándote en esta experiencia es donde encuentras la clave imprescindible para dedicarte el máximo tiempo a ti mismo y a lo puramente personal, pues ya no hay más escusas para no hacerlo.

La madurez es un grado que no tiene desperdicio, ya no pierdes el tiempo en cosas superfluas y valoras lo que  a ti te interesa y a quien te interesa, pasando de convencionalismos. Ya sabes lo que no quieres, lo que evitas, lo que en el fondo te interesa y lo que ya definitivamente no te interesa.

Los cánones de la belleza ya no te interesan como lo hacía en etapas anteriores, desde el mundo de la moda hasta los cánones de belleza, sin embargo esas canas que te hacen tan interesante, son las que de alguna forma tienes que cuidar, pues es una forma de alimentar la autoestima independientemente de generar tu mejora de salud , lo cual no es cuestión baladí.

Si analizamos la autoestima como principio y valor,  te das cuenta que simplemente estamos hablando de amor propio, algo personal e intransferible. Es por ello que una vez asumida tu edad y a pesar del duelo que produce  asumirlo, sólo tienes que tener en cuenta tus propias limitaciones y priorizar en aquello que realmente te apetece y te hace feliz, siendo consciente que toda tu vida se ha sustentado en aquello que voluntariamente has conseguido.

Al final solo se trata de reorganizarte y plantearte o retomar nuevos proyectos o retomar aquellos que dejaste a un lado, siendo consciente de tus propias limitaciones.

Ferrán Aparicio
     15 de agosto de 2017

miércoles, 15 de febrero de 2017

ACTOS CONSCIENTES

Llevamos unas semanas derivando en el mar de los propósitos, tras la entrada en un año nuevo lleno de buenas intenciones. Es un acontecimiento que sucede año tras año y este año, y este año he decidido coger el toro por los cuernos y que no se me escape una año más, antes de la cuenta atrás, pues el tiempo no vuela, galopa especialmente cuando  pasas el hemisferio de los cincuenta.

Cada día tengo más claro y en ese sentido estoy y sigo escribiendo, que para llegar a un estado de plenitud continuo, solo se trata de simplificar cualquier procedimiento o situación  y poner consciencia a lo que estamos haciendo.

Solo se trata de visualizar y fijar unas metas y objetivos diarios, que junto a los  hábitos que vamos fijando, mecanizan el procedimiento de una forma natural, desarrollando esa parte de nosotros mismos, es decir la conciencia, que es observadora de nuestra propia experiencia.

Siempre y cada día más, he creído y atendido a la sincronicidad de las cosas y situaciones como una esencia fundamental y espíritu de vida, pero lo que es bien cierto o al menos a mí me lo parece es que la visualización de lo que queremos,  es una capacidad para focalizarse en la experiencia pero sin perder la conciencia de que estamos en esa experiencia, desde el yo observador.

Lo bueno de observar desde la observancia, de ser espectador  de nosotros mismos, es que las situaciones no nos arrastran  sino que podemos decidir cuándo nos entregamos a ella  y cuando mantenemos una distancia prudencial. Al final solo   se trata de un acto consciente  selectivo  en el que materializamos una manera de ver el mundo y relacionarnos con él, sabiendo que es algo nuestro, propio e interno y que no depende de nada exterior.

El observar desde la observancia, es simplemente ejercer lo que muchos gurús tildan de meditación y simplemente desde el espacio neutro de una mente en blanco, enfocar para aprehender a observar nuestro ego o dicho de otra forma captar lo que nuestra mente está intentado transmitir desde su interior, para trasladarla al aquí y el ahora o simplemente para visualizar de una forma la esencia de algo que tenemos pendiente o simplemente nos preocupa. Lo que está claro y el tiempo y tu corazón a través  de tu tensión arterial te va a demostrar, es que también se trata de ir bajando el ritmo, no podemos seguir en un estado de stress continuo corriendo de un lado para el otro.

Cuando tenemos una decepción, un duelo o dolo o simplemente perdemos a alguien cercano, nos viene a la cabeza siempre y comúnmente a los humanos el hecho de que esta vida es un pasar , y que sólo se trataría como actos conscientes que son el disfrutar de las pequeñas cosas y a veces no tan pequeñas que la vida nos da cada día, agradeciendo estar vivos y  con la posibilidad de disfrutar de todo y cada uno de lo que las vida nos aporta, pues es una forma  de actuar que nos lleva de vuelta al presente, a lo que hay aquí y ahora. De la misma forma aceptar que la vida no es perfecta y aceptar que cada día la vida nos va a traer pequeñas contrariedades sin importancia o con ella pero que al fin y al cabo sin tiene solución serán subsanables y si no la tienen  simplemente habrá que aceptarlas como lo que son contrariedades.

Estas actitudes son la base desde la que luego podrás construir aquello que desees, porque lo esencial es sentirse bien en el interior y con uno mismo, cada día como un acto consciente,  y a partir de ahí se pueden todo lo que te propongas.

                 Ferrán Aparicio
15 de Febrero de 2016

sábado, 10 de diciembre de 2016

IMPULSOS BASICOS

Hace poco tiempo he tenido una experiencia que me gustaría compartir, por aquello en lo que creo y es que compartir también es vivir, y hablar en voz alta y escribir lo que escucho me ayuda a aprehenderlo y repasarlo mucho mejor, no sólo conceptualmente sino también emocionalmente.

Salí de casa de una forma aleatoria, en el sentido de  que no estaba de alguna forma predispuesto a hacerlo, ni entraba en mis planes el moverme. La verdad es que suelo planificar mucho mi tiempo, mis  acciones en el tiempo y mi localización, no sé si por obsesión  o simplemente por deformación politécnica dentro del ámbito profesional e implícitamente en el ámbito personal.

En cualquier caso me deje llevar como si de un zombi  se tratara, pero cada paso era un movimiento del subconsciente, hasta que ya habiendo andado un tiempo, me di cuenta que me estaba moviendo y haciendo cosas bajo un impulso básico.

Pensándolo fríamente me di cuenta  que la única explicación,  era que la voz de la conciencia nos llama, pero somos libres para desatender su llamada. La alternativa es simplemente un impulso básico consciente o inconsciente de: escuchar y obedecer en la medida de nuestras posibilidades o la desatender la llamada, sin más.

Es bien cierto  y por mucho que nos despistemos en el camino o miremos hacia otra parte y a pesar de estar en una radical incertidumbre, estamos obligados a elegir. Al no poder tomar una decisión, nos aferramos a preceptos, dogmas, axiomas, mandamientos, leyes y principios de origen divino, que no deforman el impulso básico como concepto.

Al final llegas a la simple conclusión que con un impulso básico  y aun no teniendo toda la información de una situación para adentrarnos en ella, debemos aventurarnos una y otra vez en un mar de incertidumbres, que nos lleva a un estado de consciencia pura de algo que  entendemos sin racionalizar el contenido en su estado más puro.

Si  reconocemos ese impulso básico y le sumamos  el  espíritu de aventura requerido para actuar a pesar de nuestra incertidumbre, necesitamos proveernos también de la virtud de la tolerancia, pues la tolerancia  como concepto y como acto reflexivo, no implica aprobar todos los hechos de los demás, sino ha de basarse en el verdadero dialogo en el que cada uno se sitúa y presenta su forma de ver y de ser.

Lo que la psicología ha reconocido es  que la conciencia es una fuerza intuitiva interior que trae consigo la consecuencia de que nuestra conciencia puede revelarnos la verdad; ahí donde ésta es inaccesible a nuestra comprensión racional y esto sucede porque básicamente todas nuestras decisiones existenciales importantes son intuitivas y la forma de justificarlas es racionalizándolas posteriormente, a través del ser conceptual.

Cada momento nos somete a una decisión, cada decisión origina conflictos y cada conflicto genera tensión, la tensión es parte de la condición humana y es la tensión que existe entre lo que un hombre es y lo que su conciencia le indica que debiera ser: la que existe entre su realidad y sus ideales y todo ello guiado por un impulso básico,.., personal e intrasferible, que como siempre, se mueve, .., sin más.

                                                           Ferrán Aparicio

                                                  10 de diciembre de 2016

martes, 1 de noviembre de 2016

BUSCANDO EL NORTE



En ocasiones he sentido sensaciones de estar viviendo como una brújula, unas veces buscando el Norte y otras el Sur al mismo tiempo, como si de un campo magnético se tratara, capaz de no reconocer en qué punto me encontraba y en otras ocasiones y desde la observancia, he podido ver y reconocer, cuantas contrariedades suceden a mi alrededor, especialmente una vez que pones cierta atención en cuanto y a donde se dirige la gente observada.

Es bien cierto, que como personas nuestra mente es capaz de seleccionar el estado consciente en el que queremos estar; desvirtuando, olvidando o escondiendo ciertos factores o elementos en el mundo subconsciente.

Sin embargo y siendo conscientes o inconscientes, si sentimos la idea, de estar acertados o equivocados sobre la dirección que no nos movemos, especialmente cuando nuestra mente y nuestro cuerpo trabajan al unísono y sentimos una satisfacción vital.

Sin embargo y en medio de esa brújula que siempre busca el norte por definición, se encuentra en medio el alma o ánima, de nuestra psique, de la que no somos conscientes pero de la que proceden los impulsos, sueños, anhelos y en definitiva deseos que nos llevan o nos han traído al momento y lugar donde estamos.

Y cuando eres consciente de esa anima o alma, es cuando llegas a comprender la trascendencia de la existencia del plano interior de nuestro ser que nos demuestra que existe y es importante atender sus necesidades al igual que hacemos con nuestro cuerpo y nuestra mente en un estado consciente.

Este proceso se nos plantea cuando nuestra brújula interior está marcando el norte y nosotros caminamos en otra dirección o simplemente desconocemos a donde nos dirigimos y que dirección estamos tomando. Surge en este estado como una alarma interior muy difícil de explicar y muy relacionada con el sentimiento intuitivo de que algo no va bien y el ánima solicita que reconozcamos su existencia y la tengamos en cuenta de vez en cuando.

Esa revisión o supervisión de nuestro estado anímico, refleja la necesidad espiritual de contrastar los valores existenciales con los reales a efectos de rectificar ese norte que todos buscamos y que no es más que un estado de búsqueda de eterna felicidad que no existe en general, salvo error o excepción, más que como suma de pequeños momentos de felicidad.


Al fin y al cabo nuestro interior, nuestro ego, también tiene necesidad de sentirse satisfecho y cumplir sus sueños y que sus anhelos, sean satisfechos y el alma o ánima que como ente abstracto no tácitamente reconocible nos llama la atención para que de alguna manera atendamos la necesidad interior de experimentar satisfacción y alegría en nuestra vida.

Al final sólo se trata de hacer coincidir conscientemente nuestra brújula exterior con lo que de una forma intuitiva espiritual e interior nos va marcando el verdadero norte, nuestra anima, como siempre , sin más.

Ferrán Aparicio
1 de Noviembre de 2016





jueves, 25 de febrero de 2016

SUPERVIVENCIA VITAL


Si hay algo que nos caracteriza a todos los humanos, por muy valientes que nos consideremos es la reacción ante nuestros miedos.

Ante el miedo sea del tipo que sea tenemos que reaccionar racionalmente, pues teniendo claro como concepto que es el miedo, solo se trata de utilizar los antídotos vitales de la supervivencia para vencerlo.

El miedo como concepto es una emoción caracterizada por una intensa sensación de percepción de peligro real  o supuesto, incluso intuitivo, como sensación de amenaza a nuestra integridad y sobre todo a  nuestra seguridad.

También es cierto que la máxima expresión del miedo es aquello que formalmente reconocemos como terror y que simplemente se corresponde con la dimensión del miedo ante la amenaza.

El problema surge cuando reflexionamos y nos damos cuenta de cuantas veces hemos sentido miedos de todas las índoles y colores y con la perspectiva del tiempo y una vez superadas las situaciones nos damos cuenta lo absurdo que ha sido nuestro comportamiento, pues  al fin y al cabo era un supuesto  a lo que nos enfrentábamos.

Una vez entramos en contacto con el concepto de miedo nos damos cuenta que el miedo es simplemente una respuesta adaptativa de supervivencia vital  y defensa ante algo o alguien que nos presupone un peligro para nuestra integridad física o psíquica.

Sin embargo el problema de adaptación surge cuando presupones algo que como premisa no es cierta y sobre la que elaboramos el argumento de un suceso, es entonces cuando la amenaza no es real y es cuando no puede ser resuelta con los mecanismos básicos de supervivencia.

Al final  de cualquier reflexión sobre el concepto del miedo te das cuenta que muchas veces es temporal y sólo se trata de enfrentarse a las situaciones con prudencia pero con ahínco, pues en definitiva los miedos son personales y no trasferibles en la mayoría de los casos.

La intervención de un punto de vista externo como  en cualquier situación  natural que manejamos en la vida nos puede dar un punto de  vista objetivo que puede ayudarnos a ver el problema o situación desde otra perspectiva.

Como con cualquier problema, solo se trata de encontrar la solución más adecuada y plantearnos que no podemos estar limitados a la convivencia de nuestros miedos pero tampoco por lo contrario podemos estar en contacto con amenazas y riesgos.

Como siempre bajar al plano de lo práctico, analizar que nos ocurre en el presente y de alguna manera nos amenaza sin llegar a idealismos y supuestos teóricos, es una forma de practicar la supervivencia vital de la presencia mental consciente con la sensación en el acto de conocernos.
                                                      Ferrán Aparicio
                                                25 de febrero de 2016

 

 

 

sábado, 20 de febrero de 2016

DUENDE


Hablar del duende es hablar del personaje misterioso que todos tenemos dentro y muchas veces aflora  sin avisar y que normalmente siempre trae consigo algo positivo y creativo, en cualquier campo o aspecto de la vida.

Pero el duende como tal es un  concepto intangible dentro del pensamiento intelectual, pues su racionalidad carece de fundamento, es pura pasión y de alguna manera reflejo de sentimiento.

Normalmente como concepto se asocia a las artes y  se asocia a un estado de expresión que refleja una emoción interior de cierta autenticidad, es como el personaje que nos habla desde el subconsciente y transmite ideas evocadoras de un tema que conscientemente o no, podríamos haber llegado a ellas.

Analizando el tema he descubierto el texto de Federico García Lorca, en  su brillante conferencia titulada "La teoría y la Función del Duende", donde  intenta arrojar algo de luz sobre el misterioso e inexplicable tristeza que vive en el corazón de ciertas obras de arte, donde el duende es el poder  y no la obra.

Simplemente transcribiendo algún párrafo de este ensayo se capta el anima del duende mostrando la relación entre el arte y verdad, entre ética y estética, sin más: "Todas las artes son capaces de duende pero donde encuentra más campo es en la música, en la danza y en la poesía hablada, ya que éstas necesitan un cuerpo vivo que interprete, porque son formas que nacen y mueren de modo perpetuo y alzan sus contornos sobre un presente exacto"

Sin embargo el duende como tal es un estilo vivo, esa forma lógica de hacer las cosas que aparece de nuevo y no se repite nunca, quizás porque nosotros no somos siempre los mismos y vamos mutando y evolucionando como un tránsito del alma en el que el personaje que exteriorizamos refleja la voz del arte, la voz del amor y en su esencia, el de la muerte que se nos aproxima.
El origen del término duende viene del espíritu de la evocación y de todos es conocido bien como conocedores bien como espectadores que viene desde el interior como una respuesta física y emocional de un acto de alguna forma expresivo.

Pero la estética del duende no entiende de palos,  ni de personas, ni de educación, incluso de clases sociales,.., y aunque habitualmente se le ha asociado al flamenco en cualquier expresión representa  el espíritu de la energía que ayuda al artista a ver las limitaciones de la inteligencia ayudando al artista a crear y comunicar  lo más  espontáneo de nosotros mismos sin ningún tipo de esfuerzo y de alguna manera consciencia.

Les animo como siempre a despertar a su duende como símbolo de ese poder misterioso que todos sentimos y tenemos y ningún filósofo puede explicar y racionalizar , pero como las brujas haberlas,…, hailas.

                                                          Ferrán Aparicio
                                                   20 de febrero de 2016

 

martes, 5 de enero de 2016

MARCA BLANCA

Todos y digo todos, hemos oído y nos hemos interesado por el fenómeno de las marcas blancas. Es bien cierto que cuando dependes de una economía controlada lo que intentas es maximizar los resultados con el mínimo coste, es humano y no divino actuar así.

También es cierto que los controles de calidad nos demuestran cada día más como las grandes compañías y las no tan grandes, utilizan una segunda marca con la misma calidad u otra muy parecida en cuanto calidad y contenido para maximizar su producción y es en el análisis de las que organizan la supervisión de estas, las que determinan su calidad y opción de validez en el consumo.

El problema es cuando nos convertimos en exploradores de marcas blancas y somos analizados como estas, nos damos cuenta de la supervivencia mediante el consumo escogido y el empleo ofertado.

De la misma manera que los gurús de las grandes empresas de consumo diseñan estrategias para crear en su producción de marcas blancas, las empresas están recurriendo bajo amenazas legislativas de gran apoyo a crear profesionales baratos, homogéneos y sustituibles en cualquier punto y momento, con la escusa de una crisis que no valora la validez de un trabajo y una formación y sólo depende de la contratación de una supervivencia necesaria blanca para el empresario y con un grado de magia negra para el contratado, que no da más opción sino que trabajar más allá de la supervivencia.

Ni los gobiernos, ni la propia Comunidad Europea, nos apoya a valorarnos, en cuanto que cada día necesitamos más másteres para trabajar, para luego acabar trabajando en un marco blanco, que no nos corresponde a nuestra aptitud ni actitud de esfuerzo y validez.

Es bien cierto que además con las tasa de paro existentes, la experiencia ya no es un grado y muchas veces la edad nos convierte sin valorar principios fundamentales como piezas dirigidas al desguace o al cementerio de elefantes, y es evidente en el caso concreto de los políticos obsoletos con derecho a ser contratados.

Al final la marca blanca en la que nos convertimos y es como siempre sin más, un misil que nos dirige hacia un proyecto personal e intransferible, en el que te la juegas pero te permites el lujo de ser tu dueño y señor de tus decisiones aunque siempre esté, la inquisición de la hacienda pública persiguiéndote, excepto para el cuerpo diplomático de los políticos que siempre y no sé de qué forma juegan a caballo ganador.

Les animo como siempre desde este foro ide@lista, a plantearse antes de que falten las fuerzas, a no ser objeto, ni consumidor de marcas blancas personales o consumibles, pues a lo largo de esta vida, lo que uno se da cuenta es que hacerse valer, haciendo lo que uno es capaz y le gusta, es invertir en uno mismo y no en acomodarse en un sistema blanco y teledirigido por los unos y por los otros.

Ferrán Aparicio
5 de enero de 2016



miércoles, 30 de diciembre de 2015

PASA LA VIDA

Cuando ya sólo quedan unas horas para pasar a un año más y muy conscientes de lo privilegiados que somos por poder hacerlo, independientemente del momento que cada uno estemos viviendo, que por lo general y común no será ni fácil, ni cómodo, pues como seres humanos que somos tendemos al inconformismo cada uno en su forma y medida, me suenan las sevillanas del grupo albahaca “Pasa la vida”.

Por aquello de que todo llega en su justo de momento, no puedo y como siempre sin más reflexionar sobre su letra en cuanto que pasa la vida y no has notado que has vivido, cuando pasa la vida.

Es cierto que nos movemos en ciclos y círculos virtuales y mucho más reales de lo que imaginamos por el factor tiempo, en los que como la luna y el sol uno se esconde cuando el otro aparece, independientemente de su rotación, pero también es cierto que pasa la vida con tus ilusiones y bellos sueños, en los que todo se olvida, si no es un día al siguiente bien por error o por simple omisión.

En general no podemos detener los ciclos y si lo hiciéramos o nos lo hicieran, es que pasaría la vida igual que pasa la corriente como el rio cuando busca el mar, caminando indiferentes a donde la vida nos quiera llevar.

De amores y otras viandas casi ni hablar, porque el que tenga un amor que lo cuide, por aquello de que muchas veces también pasa el cariño y habiendo jurado amor eterno, pasa el cariño y apenas comprendemos que hubo un tiempo de amor en que nos quisimos, pero al final comprendemos que pasa la vida como pasa la corriente y pasa el amor como pasa el cariño.

Y el que sólo busque la gloria, que se prepare, pues la gloria pasa como pasa la vida y ves que de tu vida no queda ni la memoria, muchas vez por acción , otras por omisión o desencanto , pero definitivamente y por muy positivos que seamos ha pasado la vida.

Cuando pasan los años se va la juventud calladamente pues han pasado los años con su triste carga de desengaños, pero también con alegrías que nada ni nadie nos las podrán quitar, pero aunque no nos podemos anclar en el pasado, son bonitas de recordar pues al fin y al cabo las hemos vivido aun cuando ha pasado la vida.

Les animo como siempre desde una actitud híper positiva a contemplar el horizonte pues aunque resulta difícil nada contra corriente, tampoco es bueno dejarse llevar por ella y tienen un maravilloso año para no caminar indiferente y marcar el rumbo a donde, de alguna forma la vida nos quiera llevar aunque sea por casualidad como el rio que lleva al mar, la mar.

Ferrán Aparicio
30 de diciembre de 2015








martes, 15 de diciembre de 2015

SIMPLEMENTE, DISFRUTANDO DE LA VIDA

Hay etapas de  la vida que uno piensa que salir hacia delante no resulta fácil, especialmente cuando, la vida nos sorprende  con un golpe que pequeño o grande nos hace aquietar el ritmo de vida y nuestra actividad física y se lo digo por una experiencia que acabo de pasar.
 
Sin embargo ahora que ya empiezo a recuperarme de tan torpe caída, puedo decirles que pensar en positivo siempre me ha ayudado a decir que las casualidades no existen y que muchas veces la vida nos pone a prueba con determinados sucesos y solo la perspectiva del tiempo nos ayuda a comprender determinadas etapas de una vida.

En estos espacios de tiempo donde las cosas no salen a nuestro gusto es fundamental pensar en positivo y mirar el lado bueno de las cosas , aun cuando no seamos los mismo antes y después del fatal acontecimiento.

Pasada la crisis de pasar por un quirófano , pinchado y abrasado, sólo queda que nada ni nadie puede quitarte tus sueños, soñar es gratis para vibrar para conseguir todo lo que propongas.

La positividad y en el peor de los casos la trascendencia que después de lo malo llega lo bueno , es una forma de salir adelante en la dirección que tu eliges , al menos en el intento. 

 Es cierto que todos y todas en mayor medida proyectamos nuestros sueños en nuestra vida, si bien hay etapas que sin borrar debemos asimilar para que han servido, pero como decía Serrat se hace camino al caminar, eso sí siempre en una dirección, pues mientras hay vida hay esperanza.

Si proyectas bien tus sueños, los analizas  y usas correctamente tu tiempo es fácil que te equivoques, pero incluso en las equivocaciones siempre hay algo positivo , la acción y la reacción ante los acontecimientos que van sucediendo en cada etapa.

Una clave de disfrutar la vida como en lo de beber y comer o cualquier otra acción es dosificar las cantidades, es más fácil disfrutar de la pequeñas cosas que intentar escalar el Everest sin estar preparado.

No es fácil acertar a la primera , pero la perseverancia en focalizar tu sueño es lo que focaliza el poder conseguirlo , no te desanimes si a la primera no lo consigues , solo se trata de vivir cada momento disfrutándolo , por que cuando se  consigue lo que te has propuesto , te olvidas de las caídas y fracasos que has tenido , han sido parte del camino, eso sí, simplemente disfrutado de cada momento de la vida.

Te animo que como dice el dicho, te animes a plantearte la vida, como año nuevo, vida nueva, sin pasar por el gimnasio ni dejar de fumar, simplemente focalizando tus sueños; eso sí, siempre desde una actitud positiva y disfrutando de la vida.

 

                                                    Ferrán Aparicio
                                             15 de diciembre de 2015

martes, 10 de noviembre de 2015

LUZ DE LUCES : RECUPERANDO ILUSIONES


No sé si por cultura, asociación de ideas o simplemente educación emocional, los humanos asociamos la luz a la ilusión y la luz de luces como ese conjunto de aspectos que nos motivan en la claridad vital.

 La ilusión como concepto casi todos los que sentimos, la asociamos a la energía vital para desarrollar cualquier aspecto de la vida , es como el motor que nos retroalimenta en cada instante para seguir adelante.

El problema surge cuando se pierde la ilusión, la rutina nos atenaza y entramos en un ritmo de vida en el que los problemas nos agobian y necesitamos recuperar la ilusión.

Recuperar la ilusión es el argumento básico cuando queremos salir de un bache o situación, pero en el fondo la mayoría de las veces no sabemos lo que hablamos ni de lo que queremos, no es algo concreto sino es más una  fuerza hacia el deseo de sentirnos bien.

La ilusión como motor de la vida  es un concepto ambiguo que en realidad refleja un esperanza infundada, sin embargo funciona como energía vital para perseguir los objetivos que nos proponemos, superando cualquier tipo de dificultad o al menos intentarlo sin que nos afecte cualquier desavenencia.

Por esta misma razón hay que tener en cuenta que la ilusión es una esperanza por ser muchas veces intangible e infundada, lo que la convierte  en una creencia vital que sólo se maneja dentro de una motivación ordenada.

El ser conscientes que un término  es infundado es necesario para en todo momento mantenerse alerta en el orden de ideas  ya  que de lo contrario como de una manera mágica puede llegar a desaparecer.

Nada es gratuito en esta vida y todo tiene su sobrecoste, en este aspecto la ilusión nos ayuda a manejar emociones pequeñas en periodos cortos y con objetivos concretos y accesibles, lo que permite tener una claridad vital como luz de luces que es la ilusión.

Quizás la ilusión está reñida con lo material por aquello que el dinero no da la felicidad, pero ayuda ,  es por ello que preferiblemente  mantener la ilusión respecto a personas , lo que nos permite tener un dialogo de emociones  como feed back de lo que sentimos y lo que invertimos para que las luces estén encendidas.

Si bien todos hemos pasado por alguna desilusión con el consiguiente apagón, todos en mayor o menor medida hemos conseguido como humanos que somos , reponer esa luz como capaces que somos de reponernos ante las adversidades.

Esa resiliencia bien practicada nos permite de alguna forma resurgir como el ave Phoenix de cualquier adversidad aprendiendo que la clave es  al menos mantener una ilusión activa. 

                                                     Ferrán Aparicio
                                            10 de noviembre de 2015


domingo, 1 de noviembre de 2015

CONTINUOS ERRORES


No sé si es porque se acerca el fin de año , o porque me he dado un buen golpe este año, no hago más que revisar los conceptos básicos que motivan  mi vida y es que por mucho que  lo intento desde una actitud muy positiva , solo hago que detectar continuos errores.

Todos sabemos o al menos intuimos que crecemos cuando salimos de nuestra zona de confort y que la resiliencia nos hace fuertes y nos permite crecer y endurecer ante las adversidades de la vida.

Pero lo queramos o no, la capacidad para abandonar de manera consciente nuestra zona de confort y atrevernos a descubrir nuevos horizontes o perseguir nuestros sueños es lo que nos hace diferentes a los demás, es lo que nos permite tener nuevas experiencias que enriquezcan nuestra vida.

En general, la mayoría de las personas prefieren quedarse en su zona de confort, ese espacio en el que se sienten más o menos a gusto pero en definitiva seguros.

Pero el cargo de conciencia viene cuando reflexionamos y nos damos cuenta que manteniéndonos en ese círculo de confort, mantenemos nuestros hábitos y rutinas que nos permiten vivir con mayor tranquilidad pero sin ningún avance.

También es bien cierto que manteniéndose dentro de la zona de confort no es garantía de sentirse planamente feliz y lo que es evidente que no evolucionamos.

Los errores están para modificarlos si se puede, el problema surge cuando no somos conscientes que los cometemos o simplemente actuamos por pura inercia como hábito de vida.

Nadie nos obliga a reflexionar o a cotejar la naturaleza de nuestra vida  y su veracidad, pero en general sabemos que si no nos movemos no evolucionaremos probablemente por no enfrentarnos al miedo al fracaso.
 
Relegar en el tiempo es otro de los errores más comunes , dejamos las cosas para más adelante sin saber si realmente tendremos tiempo , fuerzas incluso ánimos para  salir  acrecer de nuestra zona de confort.

 Otras veces nos escudamos en pensar que no somos capaces o que no es para nosotros aquello que en ocasiones habías pensado que era para ti, bien por no enfrentarnos a ello bien por  no saber cómo  hacerlo.
 
Supeditar la felicidad a una condición significa pensar que este estado depende de las circunstancias, y no de nosotros mismos. Sin querer o queriendo nos convertimos automáticamente en marionetas del destino, esperando a que lleguen las circunstancias perfectas.

Si bien en mi más hondo pensar pienso que intuitivamente las cosas llegan en su justo momento, también es cierto que  revisando los continuos errores nos ayuda a mantener focalizada la atención y desempeña un rol esencial en la autorregulación del comportamiento ya que representa una especie de retroalimentación continua que utilizamos para controlar lo que estamos haciendo o sintiendo.

 

                                                           Ferrán Aparicio

                                                1 de noviembre de 2015

 

domingo, 30 de agosto de 2015

VULNERABILIDAD O DEBILIDAD


Llevamos ya un tiempo de una etapa nueva, donde no acabamos de dejarnos de sorprender con los cambios de una sociedad, que pasa de lo alto a lo profundo de una forma radical y sin ninguna racionalidad específica, si bien es bien cierto que todos deseamos aquello que decían nuestros mayores  sobre la paz y prosperidad y el maravilloso estado del bienestar social.

Es cierto que todos los cambios producen ciertos miedos y angustias y en especial a los que se hallan acomodados en su zona de confort, donde no existe mayor cambio admisible que hacer un zapping en su televisión, pero también es cierto que en estas ocasiones donde los que más han presumido, más han carecido y encima  nos invitan a pensar sobre el concepto de la debilidad y la vulnerabilidad.

Tanto la debilidad como la vulnerabilidad e independientemente del contexto donde se puedan matizar implican en cierta forma una negatividad y gozan sin embargo de una poder de la abstracción por estar referidas a algo en concreto desde una visión más amplia, sin embargo en cualquier sociedad se nos educa a todo lo contrario a ser fuertes y sobrevivir en ambientes muy competitivos, superando lo que es visible en nosotros mismos.

Pero pensar en frio sobre la vulnerabilidad es  pensar en un sentimiento de fortaleza, pues en estos tiempos de cambio, ratifica la idea de enfrentarnos a una nueva mentalidad a pesar de no tener la certeza de a dónde vamos o adonde nos dirigimos, si bien implique tener la certeza de que lo  vamos a conseguir, que al menos es superar una debilidad.

Sin embargo la vulnerabilidad lleva implícita dos grandes oportunidades una que refleja la reflexión del propio individuo ante el cambio y otra referida al conjunto de la sociedad como ente pensante en común dentro de una evolución , algo así como la inteligencia social que nos define en cada era.

Es bien cierto que la propia vulnerabilidad nos demuestra nuestra imperfección y nos permite aprehender, como seres humanos que no divinos que somos, pero también es cierto que una sociedad no puede permitir la generalización de la debilidad como estatus de moda, pues todos somos capaces de aprehender y al final de todo en el tiempo nos pone en nuestro sitio, individualmente y socialmente o al menos eso dicen, por decir un algo.

La vulnerabilidad como sentimiento genera incomodidad en cuanto nos permite enfrentarnos con retos  donde podemos mejorar nuestra situación, disminuyendo nuestra debilidad y aumentando nuestra autoconfianza, lo cual ya por sí mismo no es cuestión baladí.

Como siempre desde la comodidad la mejora no es posible pues apalanca, pero sentirnos vulnerables, es como asumir una debilidad evidente que nos hace vernos y ser visibles asumiendo los riesgos que la situación entraña, eso sí sabiendo distinguir entre vulnerabilidad y debilidad.

                                                                Ferrán Aparicio

                                                      30 de agosto de 2015

 

viernes, 10 de julio de 2015

MOVIMIENTO DISCONTINUO


El otro día me dio por intentar ejercer eso que se tilda de meditación, es decir más o menos todos sabemos que es meditar y sólo se trata de partir de un punto de tranquilidad en el que el pensamiento está en blanco o no existe, sin embargo me di cuenta que todo se movía a mi alrededor.

Es evidente que poco medité en el sentido zen del concepto, pero si me di cuenta en un pequeño detalle y es que pocas cosas perduran en el tiempo y que poco tiempo perduran algunas cosas, es decir la inmediatez o la descomposición como concepto general se apodera de las cosas, las situaciones, los objetivos y estrategias y todo ello y mucho más, dentro de un dinamismo formalmente contado por segundo minutos, horas, días, semanas incluso meses,…, por no decir años.

Es bien cierto que la sociedad actual es una sociedad dinámica donde todo anda hacia adelante, lo que acentúa de una manera, la impaciencia frente al devenir natural de las cosas.


Hoy en día gracias a los medios de comunicación, las redes sociales y internet, somos capaces de obtener, componer y ejercitar acciones prácticamente en segundos desde comprar un billete de avión hasta generar una empresa por decir un algo.


Es por ello que cuando caes en la cuenta que tienes un límite infinito de posibilidades y solo se trata de parar para pensar en la serenidad como objetivo a alcanzar frente a las situaciones estresantes, te das cuenta del concepto de movimiento discontinuo.


Es cierto que muchos humanos tenemos múltiples inquietudes y que nuestra cabeza funciona mucho más rápido que nuestro cuerpo, pero también es cierto que este estado de aceleración, no puede llevar a nada bueno pues se pierden muchos detalles en el camino.


La serenidad como concepto es un placer en sí mismo, hablar de lo sereno es hablar de la tranquilidad del estado de plenitud y bienestar en el que la mente se adapta al cuerpo y al ritmo y bioritmo para llevar las cosas de una forma coherente dentro de la racionalidad.


La serenidad dicen los especialistas que es el estado de ánimo que permite regular correctamente la emocionalidad no placentera, enriqueciendo la consciencia y el dominio del ser y su estado de ánimo, pues incluso en las situaciones más desfavorables degenera el sano optimismo que permite centrarse en las oportunidades de la vida, independientemente de las propias limitaciones tanto personales como circunstanciales.


Desde ese estado minimalista que uno anhela cuando las canas empiezan a aflorar, donde todo se reduce a la esencia de las cosas que merecen la pena hablar, sentir incluso vivir, la serenidad permite poner foco en lo que realmente es importante desprendiendo lo innecesario aunque realmente sea más atractivo y acogiéndose a lo perdurable como base de algo que realmente nos importa.


Es cierto que a pesar que la vida es un movimiento continuo, nuestro estado emocional goza de un movimiento discontinuo en el que como en muchos motores determinadas piezas ralentizan el correcto funcionamiento de nuestra vida, es por ello que el papel de la tranquilidad y serenidad es el que nos ayuda aún avanzando de un modo más suave que no lento; pues no es la rapidez la virtud para encontrar el fracaso, la que nos ayuda a cambiar el concepto de intensidad por conexión.


Todos y digo todos gozamos de unos miedos que nos impiden movernos con libertad, sin embargo la intensidad del hacer por hacer y de experimentar sin argumento llega a demostrar que nuestras vida están llenas de dosis de miedos y contrariedades que producen ese movimiento discontinuo que nos desconecta con nuestro correcto movimiento.


También es cierto que no sólo se trata de moverse, desde la quietud también se ejerce el alma y no por movernos y experimentar aprehendemos, sino todo lo contrario sólo lo hacemos cuando ponemos consciencia de ello.


Todos sabemos bien por nuestra experiencia bien por anécdotas de la gente que nos rodea que es mejor experimentar adecuadamente que experimentar mucho si se hace de manera inconsciente.


Sin embargo de todos es conocido y sabido que las personas que mejor muestran su serenidad no siempre son las mejores valoradas o entendidas.


En cualquier caso se puede aceptar que la vida es un conjunto de movimientos continuos y discontinuos, que la velocidad de la vida no siempre es la misma, pero lo que yo al menos he empezado a comprender es que se puede resaltar muchas virtudes deseables en la vida de una persona, pero por encima de todas destaca la serenidad, pues aun rodeados de incertidumbre, complejidad, volatilidad y ambigüedad, es la tuerta en el país de los ciegos.
 
Ferrán Aparicio
10 de Julio de 2015