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jueves, 20 de julio de 2017

VANGUARDIA

Hay palabras que cuando intentas analizar su significado etimológico te das cuenta cuantas acepciones tienen en función de las circunstancias que se rodean.

Si analizamos  la palabra vanguardia puede tener varias acepciones. Desde el punto de vista militar corresponde su significado a la parte de una tropa que va delante en una marcha o en un ataque, muy al contrario de retaguardia.

En general hace mucho tiempo que el significado artístico ha eclipsado al militar,  y lo entendemos  como una  avanzada de  un grupo  o movimiento ideológico, político, artístico o de otro tipo.

La palabra vanguardia evoca el poder del arte, el avance de una corriente estética e intelectual que va por delante de la sociedad al igual que las tropas destinadas a entrar primero en territorio enemigo, expuestas a cualquier peligro para allanar el terreno a los que van detrás. 

Tal cual define la Wikipedia “El vanguardismo, o avant-garde en francés, se refiere a las personas o a las obras experimentales o innovadoras, en particular en lo que respecta al arte, la cultura, la política, la filosofía y la literatura”. Pero la esencia del concepto vanguardia, representa un empuje de los límites de lo que se acepta como la norma o statu quo, sobre todo en el ámbito cultural.

La característica primordial del vanguardismo o de cualquier vanguardia en cualquier campo,  es la libertad de expresión, que se manifiesta alterando la estructura de las obras, abordando temas tabú y desordenando los parámetros creativos.

La vanguardia se inicia en cualquier época en cuanto que se rompen los cánones estéticos, formales incluso poéticos de una etapa anterior, pero es clave en el  modernismo.

Con el modernismo, la belleza debía ser asequible y accesible para todo el mundo, no era exclusiva de las élites, el valor estético predominaba sobre el formalismo del clasicismo y de las altas clases. Como concepto expresivo  las obras debían comunicar frescura, cautivar por su sencillez, ofrecer la visión única del autor y no simplemente reproducir la realidad. 

La vanguardia al margen de ser  un acto revolucionario con lo usualmente establecido  se relaciona como expresión de comunicación, con la idea de promocionar con una exquisita estética un producto o un acontecimiento y refleja la búsqueda de nuevas maneras de comunicar, más cercanas a las del presente. 

La vanguardia siempre ha sido un punto de encuentro que une el ambiente social y el arte, múltiples y publicitadas exposiciones colectivas. Como en todo desarrollo de la historia siempre existirá la vanguardia como una nueva opción, y aunque todo esta aparentemente inventado, los revivals actualizados son una manera de hacer vanguardia.

Ferrán Aparicio
       20 de julio de 2017


domingo, 20 de noviembre de 2016

PUNTO Y APARTE

El punto y aparte marca el final de un párrafo dentro de un texto. Solo podemos hablar de punto y aparte cuando después de ese párrafo viene otro. 

Si es el último, lo que tenemos es el denominado punto final. Los puntos que cierran este párrafo y los dos párrafos siguientes son ejemplos claros de punto y aparte.

En este sentido y como en  la vida misma, el punto y aparte, separan dos etapas o momentos de una vida, que desarrollan contenidos distintos o simplemente diferentes, dentro de una misma línea de razonamiento, que nos refleja a nosotros mismos o en su caso, a nosotros en relación a los demás.

También es cierto y reconocido que tras un punto y aparte, se debe de cambiar  de línea  y comenzar a escribir después de dejar un margen o sangrado a la izquierda, mayor que el resto de las líneas que componen el párrafo, pero como todo en la vida depende de tu propio estilo,..., las reglas pueden ser objetivas o sujetivas, como regla general todos cambiamos de línea cuando ponemos punto y aparte, pero en cuanto a la sangría muchas cada uno y su conciencia decide si seguir en la misma sangría de parramos por la  que su vida ha sido coherente o desplazarse a la derecha por decir un algo y que no le estorbe de alguna forma ninguna letra, frase o concepto en el nuevo párrafo o etapa a empezar o desarrollar.

Hay que tener presente, igualmente, que la elección entre el punto seguido y el punto y aparte es también subjetiva cuando se trata de distintos aspectos de un mismo asunto o idea, lo cual como siempre no es cuestión baladí.

De alguna forma paralelamente me resuena aquello de: historia acabada e historia terminada o sus múltiples combinaciones, historia terminada pero no acabada o en su caso historias acabadas pero no terminadas; lo que demuestra que cada uno escribe el fin de una historia o párrafo como considera oportuno,  voluntaria y coherentemente, si es que el resto de la gente o la vida misma le deja hacerlo.

En cualquier caso lo que tenemos todos claro, son los paralelismos ortográficos y gramaticales y la vida misma, como esencia de convivencia y del propio respeto a nosotros mismos.

Las etapas tienen un principio y final, como concepto de evolución como lo tiene el punto final en cuanto que cierra un escrito, o una parte de un escrito, muy diferente al punto y aparte donde siempre viene otro párrafo, es por ello que paralelamente y como irónica semejanza y sin hacer suposiciones, en esta vida sólo se trata de saber dónde estamos y que es lo queremos, si acabar una etapa, sabiendo que después del punto final ya no hay más párrafos o mantener una continuidad con un punto y seguido.
                                                          
                                                             Ferrán Aparicio
                                                      20 de noviembre de 2016


lunes, 10 de octubre de 2016

SOMOS ,.., LO QUE HACEMOS

Siempre he pensado que el modo de actuar de una persona refleja sus creencias, su actitud y aptitud ante la vida y un sin fin de cosas, pero con el devenir del tiempo me planteo si lo que hacemos es lo que creemos o nos dejamos llevar por la inercia de la vida sin revelarnos ante los acontecimientos diarios.

Es cierto que como  personas que somos, lo normal y digo normal, es que tengamos unos valores, objetivos y creencias, con una cierta motivación, sino clara al menos definida. Lo que también parece claro es que sin un propósito  una intención es difícil marcar el rumbo de nuestra vida y  esto se transforma en dejarse llevar por la inercia del movimiento, sin saber lo que queremos o a donde nos dirigimos.

Tener unas cualidades y no utilizarlas es como  tener un potencial y desperdiciarlo, sin marcar un rumbo puede llevarnos a cualquier parte, pero sorprendentemente sin  destino ni intención en cuanto a meta conquistada.

En el caso de las personas ocurre algo similar, de nada sirve ser una persona excelente o un profesional valiosísimo, si no lo demuestras una y otra vez, por que lo que te hace distinto no es lo que eres, es lo que haces, por eso es lo que hacemos y no lo que somos es lo que nos hace de alguna manera diferentes y exclusivos, sin olvidar que lo primero es consecuencia de lo segundo.

También es cierto y está totalmente comprobado en la mayoría de las personas que nuestras creencias y valores influyen en nuestras capacidades y estas en nuestro comportamiento, es como una cadena en la que cada acción provoca una reacción que va materializando una evolución.

Si nos ponemos un poco escépticos y vamos un poco más halla hablando de evolución personal nos damos cuenta que  aunque  evolucionamos continuamente, nosotros no somos los mismos que ayer, pues algo se supone que hemos aprendido en el paso del tiempo y nuestras creencias ha variado. Esto supone indirectamente que lo que hacemos como consecuencia de lo que creemos vaya variando en el tiempo, lo cual no es cuestión baladí, pues supone una continua variación.

Esta variación personal define nuestro comportamiento puntual en este momento, tu momento y mi momento, pero sólo es factible si hacemos algo y no permanecemos estáticos en el tiempo; es por eso que lo que somos sólo lo podemos descubrir si hacemos algo cada día.

Cada uno tenemos unos objetivos en esta vida, pero si algo nos caracteriza a los humanos es el pasar por la vida dejando algo de nosotros percibible en nuestro entorno más inmediato y para ello sólo es posible si nos planteamos el objetivo de dejar algo tangible con lo que hacemos, pues lo que está claro es que las palabras se las lleva el viento.

Ferrán Aparicio
                                                             10 de octubre de 2016

martes, 30 de agosto de 2016

VUELTA DE VACACIONES

VUELTA DE LAS VACACIONES


En estos días casi la mayoría de las personas, casi un ochenta por cien de la población, vuelve de las vacaciones excepto los que nos hemos  quedado de guardia para atender las urgencias de turno, lo cual no es cuestión baladí, surge el tema de la vuelta de las vacaciones y la experiencia traumática de la vuelta al trabajo y a la vida cotidiana, hasta el año que viene.

Dicen las cabezas pensantes que las urgencias  son inversamente proporcional a su urgencia y por experiencia no les falta razón. La cuestión es que las vacaciones sirven para relajarse el que pueda, las ciudades se quedan vacías y al final nunca hay tiempo para hacerlo bien, pero siempre hay tiempo para volver a hacerlo.

La cuestión es como plantearse esa vuelta de vacaciones; si supone  el final de una etapa o el comienzo de otra de más larga duración. Al principio de esa nueva etapa surge la idea de lo  impresionante que es  el hecho de  cuánto se tarda en acabar algo en lo que no estás trabajando, sobretodo en el caso de que nada es imposible para las personas  que no tienen que hacerlo por sí mismos.

Al principio de ese trauma post vacacional recomiendan tomarse las cosas y el trabajo  de una forma evolutiva y creciente donde el primer 90% de la tarea ocupa el 10% del tiempo y el 10% restante ocupa el 90% del tiempo que queda.

Y es en ese sentido es  como nos acostumbramos a jerarquizar nuestros hábitos, costumbres y donde las tareas sencillas siempre se posponen porque ya habrá tiempo de hacerlas más adelante.

Al final siempre ocurre un poco de lo mismo el trabajo se expande para ocupar el tiempo disponible para su realización. La percepción de la importancia y la complejidad de la tarea en cuestión se inflan en proporción directa al tiempo necesario para su realización.

Lo cierto  es que en esa vuelta de vacaciones, sólo se trata de  hacer cada día  un poco más de lo que todos esperan y pronto todos tendrán más expectativas, incluso uno mismo por aquello de sentirse plenamente satisfecho de tus propias acciones.

Muy importante también es sentirte bien con tu propia vida y con tu propio trabajo como medio de vida, pues si te gusta lo que estás haciendo dicen los psicólogos que lo estás haciendo mal, por aquello del inconformismo racional que nuestra mente nos depara y los más prácticos en ‘sensun contrario’, dicen que si se hace un trabajo demasiado bien, nunca te lo quitarás de encima, supongo que como en todo en la vida,.., en el medio estará la virtud.

A la vuelta de la vacaciones y siendo muy práctico solo queda haber disfrutado de ese tiempo reglado que todo el mundo tiene para descansar de la rutina laboral, para los que nos toca ahora el relevo, integrarnos aunque sea de una forma escalonada de esas merecidas vacaciones con derecho a descanso, pues lo que al final está claro es nadie es capaz de dejar las cosas como están.

                                                           Ferrán Aparicio

                                                 30 de agosto de 2016

lunes, 1 de agosto de 2016

RETORNO Y RECURRENCIA

Dicen los que creen en la reencarnación, que la muerte es el regreso al comienzo mismo de su vida con la posibilidad de repetirla nuevamente.

Quizás cuando hablamos de la reencarnación se entiende que hablamos de vidas sucesivas, si bien habría que matizar en cuanto que una vida es una existencia en el mundo terrenal, por lo que hablaríamos de una forma natural de existencias sucesivas.

Lo que es bien cierto es que una persona es lo que es su vida y eso se lo digo por experiencia, sin embargo y dado que todos evolucionamos a lo largo de una vida está claro que trabajamos sobre patrón, el nuestro que va evolucionando pues lo contrario significaría una perdida de tiempo.

La duda queda en si en ese retorno y recurrencia, volvemos con el bagaje anterior incorporado o simplemente volver a carecer de la experiencia acumulada en la vida anterior.

Los más místicos afirman que la vida de cada uno de nosotros en particular es como una película viviente que al morir nos llevamos a la eternidad. En parte no les falta razón en cuanto que es bien cierto que cada uno tenemos nuestros secretos y vivencias y nos los llevamos a la tumba, lo que no queda tan claro es si en la reencarnación o en el retorno y ocurrencia podemos volver a retomar aquello que supuestamente nos llevamos.

Es bien cierto que todos al menos una vez en la vida hemos tenido la sensación de conocer a alguien que nos resonaba o acudir a algún sitio y sentir una empatía especial en el sentido de tener la sensación de conocerlo o haberlo habitado.

La repetición de dramas, comedias y tragedias y vivencias es un axioma fundamental de la Ley de Recurrencia, según la teoría general que ampara la reencarnación como hecho vital.

Con justa razón se nos ha dicho que dentro de nosotros moran y se suceden por debajo de nuestra razón acontecimientos que se procesan en el subconsciente e inconsciente, pero solo nuestra personalidad es la que maneja las consecuencias de esa ley de retorno y recurrencia. Así reflexionando seriamente sobre la Ley de Recurrencia, o repetición de escenas en cada Retorno, descubrimos por auto-observación íntima los resortes secretos de esta cuestión.

Al final de todo se reduce a aceptar que debajo de nuestra capacidad cognoscitiva suceden muchas cosas, que desgraciadamente ignoramos lo que por debajo de nuestra pobre razón sucede y que muchas veces desde la consciencia hay que aplicar la ley de la recurrencia, para sentirnos de alguna forma libres y aceptar de alguna manera que en verdad ni siquiera sabemos que no sabemos.

Ferrán Aparicio
1 de agosto de 2016


jueves, 10 de diciembre de 2015

RUTINAS DECEPCIONANTES

Hablar de rutina es hablar de palabras mayores. Dicen que la creatividad es un motor en la alegría del vivir y a mí me parece bien cierto.

 El problema surge cuando en nuestra vida nos dejamos llevar por la rutina como un hábito de vida y no innovamos nuestras conductas y actuaciones, cuestión a replantear si queremos sentirnos en una evolución y evaluación positiva constante.

Es cierto que a todos en nuestra vida hay cosas que no nos acaban de convencer desde el trabajo diario que ejercemos, hasta una relación de pareja degradada que convivimos simplemente por una rutina decepcionante y ambos caso, aguantamos por no alterar ese hábito de supervivencia adquirido, lo cual  es como siempre cuestión baladí.

En el fondo de nuestros seres todos sabemos aquellas rutinas que no estamos de acuerdo, bien porque no nos  aportan nada o simplemente una indiferencia absoluta, sin hablar de la toxicidad que nos producen, bien porque no ejercemos un cambio como siempre por miedos a la incertidumbre del cambio.

Desde la tesitura que todo llega en su justo momento, un día llega ese momento en que te replanteas y dices basta ya de esa rutina decepcionante que no me aporta nada y en ese momento trágico es cuando por obligación o decepción comenzamos a recordar toda la rutina que hemos vivido de una forma consciente y automática y sobre todo regresamos al pasado para intentar recuperar un tiempo que no nos ha aportado nada.

Todos y digo todos, hemos vivido con los ojos cerrados ante algún tema o situación en nuestras vidas es como si no quisiéramos ver lo que está sucediendo en nuestro propio espacio y miramos hacia otro lado , pero sabemos que un día llegará ese momento, nuestro momento en el que tenemos que transformar nuestra rutina en una nueva situación.

Lamentablemente somos conscientes de esta situación cuando la muerte pasa cerca de nuestras vidas o perdemos aquellos clavos a veces incluso oxidados aguantan el cuadro de nuestro retrato.

Dicen que nunca es tarde cuando la dicha es buena  y que para ganar siempre hay que perder, es parte de la evolución.

Es por ello que les animo a revisar su rutina diaria en todos sus palos, a efectos de que cuando llegue ese momento que nos llega a todos y no es la muerte sino el encontrarnos cara a cara con nosotros mismos  y con nuestra vida diaria, no sufran un  traumatismo craneal, pues resulta mucho más práctico ir adaptando nuestra vida a una rutina más gratificante con pequeños cambios que para todos son asimilables y al fin y al cabo son los que nos aportan cierta felicidad.

 

                                                       Ferrán Aparicio
                                              10 de diciembre de 2015

 

martes, 20 de octubre de 2015

ESTRATEGIAS O ESTRATEGAS


Siempre me ha llamado la atención la gente que sin dar muchas explicaciones lleva a buen puerto sus objetivos e inquietudes. Me sorprende enormemente como pueden tener esa sangre fría de tenerlo todo tan calculado. Dan la impresión como si no tuvieran incidentes, ni sorpresas en su vida, pero al final de todo, me he dado cuenta que juegan a la estrategia de los estrategas.

La estrategia como tal es tener un problema o situación estudiada  e implica en cierta forma tomar decisiones y ejecutarlas, sin embargo en tiempos de cambio, donde todo está mutando rápidamente y no existe una lógica continua en los procesos hay que cambiar de estrategias continuamente, como medio de adaptación al cambio y al medio.

En este sentido muchas veces hemos oído o leído aquello del bosque que no nos deja ver los árboles, o todo su contrario los árboles que no nos dejaban ver el bosque, sin embargo lo que se detectaba en cualquiera de las dos situaciones es que estamos tan acostumbrados  a nuestra zona de confort o circunstancias personales que somos incapaces de prever, que es lo que hay detrás de cada acción o reacción en su caso.

Muchos profesionales o no tan profesionales, tenemos tendencia a adaptarnos al entorno en que vivimos, aunque no estemos muy cómodos, siempre con una actitud positiva e intentando aprehender de cada acto o suceso, sin embargo lo que también es cierto es que tenemos que reconocer es un cierto miedo al cambio y a lo que piensen  los demás de nosotros, pues nosotros en el fondo y en la forma ya sabemos quiénes somos o al menos lo intuimos.

Desde hace unos años tengo la máxima en mi vida que todo llega en su justo momento, ni antes ni después, pero cuando hablamos de estrategia estamos hablando de palabras mayores y empieza a rondar la idea de en vez de aceptar positivamente desde el principio de acción y reacción una vida dividida en etapas, el comenzar a ser un estratega en tiempos y plazos, con una estrategia clara  es ya una evidencia no un cambio, pues ya no hay necesidad de mantener en el tiempo la situación en la que estamos viviendo.

Reinventarse no es un tema fácil, especialmente porque el tiempo no juega a nuestro favor y lo único positivo que tenemos los de mi generación, es la experiencia acumulada, lo cual es también un grado ante las circunstancias, que en cierta forma se han aliado para acelerar un cambio.

El concepto, contenido y el método, siguen siendo válidos, pero es hora de derribar perjuicios e intentar algo nuevo desde la estrategia del estratega, de hacer limpieza de aquello que ya  no nos es útil, derribando absurdos perjuicios y arriesgando en el cambio porque aunque sea una aventura, vale la pena asumir  una vez más, el desafío de la estrategia, pues aunque no queramos, todos tenemos una parte de estrategas.

Ferrán Aparicio
20 de octubre de 2015

 

 

 

domingo, 30 de agosto de 2015

VULNERABILIDAD O DEBILIDAD


Llevamos ya un tiempo de una etapa nueva, donde no acabamos de dejarnos de sorprender con los cambios de una sociedad, que pasa de lo alto a lo profundo de una forma radical y sin ninguna racionalidad específica, si bien es bien cierto que todos deseamos aquello que decían nuestros mayores  sobre la paz y prosperidad y el maravilloso estado del bienestar social.

Es cierto que todos los cambios producen ciertos miedos y angustias y en especial a los que se hallan acomodados en su zona de confort, donde no existe mayor cambio admisible que hacer un zapping en su televisión, pero también es cierto que en estas ocasiones donde los que más han presumido, más han carecido y encima  nos invitan a pensar sobre el concepto de la debilidad y la vulnerabilidad.

Tanto la debilidad como la vulnerabilidad e independientemente del contexto donde se puedan matizar implican en cierta forma una negatividad y gozan sin embargo de una poder de la abstracción por estar referidas a algo en concreto desde una visión más amplia, sin embargo en cualquier sociedad se nos educa a todo lo contrario a ser fuertes y sobrevivir en ambientes muy competitivos, superando lo que es visible en nosotros mismos.

Pero pensar en frio sobre la vulnerabilidad es  pensar en un sentimiento de fortaleza, pues en estos tiempos de cambio, ratifica la idea de enfrentarnos a una nueva mentalidad a pesar de no tener la certeza de a dónde vamos o adonde nos dirigimos, si bien implique tener la certeza de que lo  vamos a conseguir, que al menos es superar una debilidad.

Sin embargo la vulnerabilidad lleva implícita dos grandes oportunidades una que refleja la reflexión del propio individuo ante el cambio y otra referida al conjunto de la sociedad como ente pensante en común dentro de una evolución , algo así como la inteligencia social que nos define en cada era.

Es bien cierto que la propia vulnerabilidad nos demuestra nuestra imperfección y nos permite aprehender, como seres humanos que no divinos que somos, pero también es cierto que una sociedad no puede permitir la generalización de la debilidad como estatus de moda, pues todos somos capaces de aprehender y al final de todo en el tiempo nos pone en nuestro sitio, individualmente y socialmente o al menos eso dicen, por decir un algo.

La vulnerabilidad como sentimiento genera incomodidad en cuanto nos permite enfrentarnos con retos  donde podemos mejorar nuestra situación, disminuyendo nuestra debilidad y aumentando nuestra autoconfianza, lo cual ya por sí mismo no es cuestión baladí.

Como siempre desde la comodidad la mejora no es posible pues apalanca, pero sentirnos vulnerables, es como asumir una debilidad evidente que nos hace vernos y ser visibles asumiendo los riesgos que la situación entraña, eso sí sabiendo distinguir entre vulnerabilidad y debilidad.

                                                                Ferrán Aparicio

                                                      30 de agosto de 2015

 

viernes, 10 de julio de 2015

MOVIMIENTO DISCONTINUO


El otro día me dio por intentar ejercer eso que se tilda de meditación, es decir más o menos todos sabemos que es meditar y sólo se trata de partir de un punto de tranquilidad en el que el pensamiento está en blanco o no existe, sin embargo me di cuenta que todo se movía a mi alrededor.

Es evidente que poco medité en el sentido zen del concepto, pero si me di cuenta en un pequeño detalle y es que pocas cosas perduran en el tiempo y que poco tiempo perduran algunas cosas, es decir la inmediatez o la descomposición como concepto general se apodera de las cosas, las situaciones, los objetivos y estrategias y todo ello y mucho más, dentro de un dinamismo formalmente contado por segundo minutos, horas, días, semanas incluso meses,…, por no decir años.

Es bien cierto que la sociedad actual es una sociedad dinámica donde todo anda hacia adelante, lo que acentúa de una manera, la impaciencia frente al devenir natural de las cosas.


Hoy en día gracias a los medios de comunicación, las redes sociales y internet, somos capaces de obtener, componer y ejercitar acciones prácticamente en segundos desde comprar un billete de avión hasta generar una empresa por decir un algo.


Es por ello que cuando caes en la cuenta que tienes un límite infinito de posibilidades y solo se trata de parar para pensar en la serenidad como objetivo a alcanzar frente a las situaciones estresantes, te das cuenta del concepto de movimiento discontinuo.


Es cierto que muchos humanos tenemos múltiples inquietudes y que nuestra cabeza funciona mucho más rápido que nuestro cuerpo, pero también es cierto que este estado de aceleración, no puede llevar a nada bueno pues se pierden muchos detalles en el camino.


La serenidad como concepto es un placer en sí mismo, hablar de lo sereno es hablar de la tranquilidad del estado de plenitud y bienestar en el que la mente se adapta al cuerpo y al ritmo y bioritmo para llevar las cosas de una forma coherente dentro de la racionalidad.


La serenidad dicen los especialistas que es el estado de ánimo que permite regular correctamente la emocionalidad no placentera, enriqueciendo la consciencia y el dominio del ser y su estado de ánimo, pues incluso en las situaciones más desfavorables degenera el sano optimismo que permite centrarse en las oportunidades de la vida, independientemente de las propias limitaciones tanto personales como circunstanciales.


Desde ese estado minimalista que uno anhela cuando las canas empiezan a aflorar, donde todo se reduce a la esencia de las cosas que merecen la pena hablar, sentir incluso vivir, la serenidad permite poner foco en lo que realmente es importante desprendiendo lo innecesario aunque realmente sea más atractivo y acogiéndose a lo perdurable como base de algo que realmente nos importa.


Es cierto que a pesar que la vida es un movimiento continuo, nuestro estado emocional goza de un movimiento discontinuo en el que como en muchos motores determinadas piezas ralentizan el correcto funcionamiento de nuestra vida, es por ello que el papel de la tranquilidad y serenidad es el que nos ayuda aún avanzando de un modo más suave que no lento; pues no es la rapidez la virtud para encontrar el fracaso, la que nos ayuda a cambiar el concepto de intensidad por conexión.


Todos y digo todos gozamos de unos miedos que nos impiden movernos con libertad, sin embargo la intensidad del hacer por hacer y de experimentar sin argumento llega a demostrar que nuestras vida están llenas de dosis de miedos y contrariedades que producen ese movimiento discontinuo que nos desconecta con nuestro correcto movimiento.


También es cierto que no sólo se trata de moverse, desde la quietud también se ejerce el alma y no por movernos y experimentar aprehendemos, sino todo lo contrario sólo lo hacemos cuando ponemos consciencia de ello.


Todos sabemos bien por nuestra experiencia bien por anécdotas de la gente que nos rodea que es mejor experimentar adecuadamente que experimentar mucho si se hace de manera inconsciente.


Sin embargo de todos es conocido y sabido que las personas que mejor muestran su serenidad no siempre son las mejores valoradas o entendidas.


En cualquier caso se puede aceptar que la vida es un conjunto de movimientos continuos y discontinuos, que la velocidad de la vida no siempre es la misma, pero lo que yo al menos he empezado a comprender es que se puede resaltar muchas virtudes deseables en la vida de una persona, pero por encima de todas destaca la serenidad, pues aun rodeados de incertidumbre, complejidad, volatilidad y ambigüedad, es la tuerta en el país de los ciegos.
 
Ferrán Aparicio
10 de Julio de 2015