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martes, 15 de noviembre de 2016

PERSEVERANCIA O TESON, DOS MOTORES DEL PODER

Cuando las cosas se miran en perspectiva, toman un cariz muy diferente. Han pasado los meses y es muy grato recordar todos aquellos días en  que mi vida era diferente, porque actualmente mi visión de todo en conjunto, es tremendamente positiva. 

A nivel práctico, las cosas tampoco han cambiado demasiado, solo permanece la experiencia, que como la academia dice es un grado. Pero lo que de verdad ha sufrido un cambio importante, es nuestra mentalidad  y en especial la mía.

La pura  verdad, es que al final casi del camino solo puedo decir que la perseverancia o tesón  han sido el motor del poder conseguir lo que me he propuesto, pues uno de los lugares a los que conduce el no conocernos a nosotros mismos, es caer en la trampa del quiero y no puedo.

Reconozco que durante años la presión social, el ambiente colectivo y el consumismo hacia el éxito y logro, me ha podido llevar a insistir en un camino que no está alineado con mis verdaderos objetivos y confundir la perseverancia y la confianza en uno mismo con el querer es poder, y la verdad es que siempre querer no es poder.

En un mundo ideal y justo, etapa  de la vida mental y física por la que hemos pasado casi todos, todos tendríamos los mismos derechos y oportunidades y deberíamos   seguir luchando por esta idea en el mayor grado posible, pero a estas alturas no podemos ser tan inocentes y hemos de ver que  la realidad dista bastante de estas pretensiones.

Muchas veces a pesar de perseverar hemos de comprender que aunque queramos nuestras propias condiciones nos sitúan fuera del alcance de nuestras propias pretensiones y aunque podamos luchar y perseverar, hemos de ser conscientes que perseguir una meta inalcanzable solo conduce a una inmediata frustración.

Al final del camino solo se trata de simplificar los objetivos y clarificarlos en el sentido que estaremos más satisfechos si cumplimos aquello de conseguir lo máximo con el mínimo esfuerzo, que es el que nos queda después del camino recorrido , lo cual tampoco es cuestión baladí.

La experiencia nos convierte en seres congruentes con lo que hacemos y como vivimos en la mayoría de los casos, aunque excepciones pueden haberlas, y nuestra inteligencia emocional nos deriva a movernos con el tiempo, en una zona de desarrollo más próximo y real, lo que nos aporta una mayor e inmediata satisfacción, aprendizaje y  metas conseguidas a corto plazo.

Si lo traducimos a lo material, cada día que pasa necesitamos menos para vivir, pues centralizamos nuestro gasto, en aquello que realmente necesitamos. En lo personal  y lo profesional sucede lo mismo, buscamos caminos muy centrados que nos hacen crecer y disfrutar el trayecto que no nos hagan tener la vieja sensación de permanecer atacados o perdidos en el espacio y de tener la sensación de  haber perdido el tiempo.

Al final solo el tesón y la perseverancia, te dan la posibilidad y el poder de llegar más lejos, eso si rompiendo las reglas , innovando a tu medida y cambiando el modelo.

      Ferrán Aparicio
                             10 de noviembre de 2016