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viernes, 31 de marzo de 2017

REVISION CONSCIENTE

Es bien cierto  que con la historia de los propósitos  y despropósitos, todos los años es la misma historia en cuanto que va pasando el tiempo y nada tiene resultado y se queda en un mero propósito.

Este año he decidido que no me va a pasar de nuevo y para ello he planeado un super plan ,…, la revisión consciente.

Independiente de la infinita lista que nunca terminamos de realizar esta el objetivo de cumplir  con nuestros objetivos y que no se queden estancados en tan sólo buenas intenciones.

Es bien cierto que este es un fenómeno muy común en nuestra sociedad y en la mayoría de las ocasiones el desánimo, la poca paciencia o la mala gestión de tu tiempo son las causas de que abandonemos antes de tiempo.

Uno de los secretos mejor guardados es tu propia agenda, yo lo cultivo desde hace años y la verdad es que no me ha ido tan mal, aunque sólo haya sido para referenciar en el tiempo lo que he hecho diariamente, bien porque lo tenía planificado y ejecutado o simplemente como recordatorio del contenido de un día que no es igual que el siguiente.

La planificación tiene también una ventaja indirecta y es que una vez acabado lo programados dispones de un resto de tiempo que puedes volver a reinvertir en lo que más te apetezca en cada momento.

Otro factor importante es que sin motivación, es más complicado cumplir con un propósito. Partiendo de la idea  que lo importante, es siempre avanzar hacia delante, como los de Alicante,  si creemos en nuestro propios proyectos de verdad serán mucho más realizables.

La realidad se verifica por metas cumplidas, por eso  no podemos elegir el momento oportuno, como en otras cosas, una vez establecida la meta hay que ir a por ella conociendo si es meta a corto, medio o largo plazo, pero  sin recaer en la desidia de hacerlo mañana, cuando no, pasado mañana.

Otro de los secretos en una revisión consciente, es ser consciente de  que para cumplir cualquier objetivo tienes que tener paciencia. Y que demasiados propósitos al mismo tiempo acabarán contigo, por aquello que una cosa de tras de la otra es importante jerarquizar las cosas en relación a nuestros propios intereses.

Al final es bien cierto que la vida es un pasar pero también es cierto que hay que pasarlo lo mejor posible, eso si de una forma consciente y atando en el  tiempo, aquello  que nos merece la pena  y levantando anclas de aquello que no nos produce más que hastío.

Os animo al replanteo consciente, pues ya han pasado tres meses de este nuevo año y la vida está llena de oportunidades y si no te lo haces tú,.., no te lo va a hacer nadie,.., como siempre sin más.
                                                             Ferrán Aparicio

                                                         31 de Marzo de 2017

lunes, 25 de julio de 2016

PROACTIVIDAD ACELERADA


Llevo una temporada que no se si porque empiezan los calores del verano, por circunstancias de traslado o acoplamiento a una nueva vida, pero tengo el proactivismo acelerado y no paro, mi cabeza va  más rápida que mi cuerpo y se que como cualquier mecanismo y motor, un exceso de revoluciones no es nada sano.

Es bien cierto por definición que las personas que somos proactivas los problemas no nos detienen y es que cuando te centras en los problemas a los que te estás enfrentando, tu comportamiento va en resonancia con la tensión resultante, lo que obstaculiza tu progreso y no te deja avanzar.

Sin embargo cuando empiezas a tomar consciencia como es el caso, es cuando te das cuenta que la planificación es un grado y que todos somos humanos que no divinos, salvo algún error u excepción.

Cuando aquietas tu marcha, que aquietar no es parar, es cuando llegas a darte cuenta que centrándote en las acciones que debes hacer para mejorar tu actual situación consigues pensar con claridad y tener ideas positivas, que te abren a nuevas soluciones y una mejor organización de lo que es tu vida.

No se trata de hacer comparaciones pues al final llegas a la conclusión de que aunque todos somos humanos no todos somos de la misma pasta, por lo que resulta impensable hacer comparaciones, pues como dice el dicho las comparaciones son odiosas.

Pero como siempre la aptitud y actitud es lo que a veces y sólo a veces nos diferencia a las personas y es que la gente exitosa aunque sólo sea para si mismo, en cuanto que cumplen los objetivos que se plantean en su vida, no piensa en los posibles y no posibles problemas, sino que evitan cualquier pensamiento negativo para seguir adelante, porque en definitiva saben que son más eficaces cuando se centran en dar soluciones y no en crearse nuevos problemas.

No es cuestión de hacerse juicios de valor, ni hacerlo respecto a los demás, ni tampoco de poner excusas de “mal pagador”, si no de enfrentarnos día a día a lo que nos proponemos con una claridad mental que el tiempo es oro, pues se desvanece sin poder volver a encontrarlo.

Otros valores como la envidia o la expectativas ajenas no entran en nuestros esquemas pues al fin y al cabo ser una persona proactiva es gustarte hacer las cosas y conseguirlas, sin miedo a coger responsabilidades sobre las cosas que están fuera de su control, eso si como siempre sin aceleraciones, pues no hay motor que cien años dure, ni cuerpo que lo resista.

Ferrán Aparicio
25 de julio de 2016

miércoles, 20 de enero de 2016

AL NO TIEMPO


Después de un año pasado con ciertas anécdotas, despilfarros y caídas he podido conocer lo que significa el espacio no tiempo.

 Hasta hace poco estaba acostumbrado a decir no tengo tiempo, sin embargo he aprendido que hay tiempo para todo, incluso para aquietar sin parar que ya es mucho.

Cuando decimos que no tenemos tiempo, estamos afirmando y aseverando que de alguna forma no entra en nuestros planes la apetencia de dejar de hacer lo que estamos haciendo, si es que estamos haciendo algo o en cualquier caso que no nos apetece realmente hacer aquello para lo que necesitamos cierto tiempo.

Cuando alguien habla de que no tiene tiempo, de alguna forma nos está transmitiendo es síntoma de algo distinto, están transmitiendo de alguna forma que no saben lo que les gusta o que desearían hacer, pues tiempo en mayor o menor medida lo hay para todo , sólo es cuestión de ordenar la importancia de lo que tenemos en nuestra cabeza pendiente y priorizar.

Cuando algo nos importa o nos interesa en demasía dejamos cualquier cosa por comenzar aquello que nos hemos propuesto, luego siempre hay tiempo para hacer lo que nos interesa y apasiona, y lo que no hacemos está claro que no entra en nuestros planes aunque sea puntualmente en ese momento.

Todos y digo todos , tenemos cosas que hacer o deberíamos hacer y sabemos la forma de hacer las cosas y en ausencia de conocimiento , preguntamos , nos informamos o nos formamos en aquello que queremos hacer, luego no es excusa para acometer aquello que racionalmente descartamos por ausencia de tiempo.

Lo cierto es que últimamente está muy de moda aquello de reinventarse y quizás no sea tan necesaria como parar un momento y analizar los sueños, deseos , metas y objetivos y establecer un orden de intereses o simplemente necesidades.

Para que ocurran las cosas en el tiempo hay que hacer cosas y hay que dedicarles su tiempo, es como la ley de acción y reacción donde todo versa en perseverar y mucha disciplina.

 Quizás cuando uno vive el espacio no tiempo, donde no hay obligaciones inmediatas , ni necesidades básicas que cubrir sin necesidad de hablar de criar malvas es cuando te das de alguna manera cuenta que el tiempo existe y que no sólo se trata de tener una actitud positiva ante él , sino de valorarlo y valorarnos de que forma lo agotamos en función de nuestros propios intereses.


                                                             Ferrán Aparicio

                                                          20 de enero de 2016

 
 
 
 

 

lunes, 20 de julio de 2015

AL NO TIEMPO

Llevo una temporada que la verdad es que voy un poquito acelerado, mi mente va más rápida que mi cuerpo y sólo hace que planificar y programar, sin embargo mi cuerpo no le sigue y me he llegado a replantear que al amparo de la teoría de Green, todo nos cuesta más tiempo estadísticamente de él que pensamos al planificarlo, eso sí, como regla general.
 
Dicen que siempre hay que pensar al menos un minuto antes de empezar una acción para focalizar lo que tenemos planificado, sin embargo las prisas, la ansiedad y el querer acabar algo antes de empezarlo es un proceso muy común y cotidiano, comemos por inercia sin saborear lo que ingerimos, leemos sin profundidad lo que leemos, sin fijarnos que existen puntos, comas y párrafos que van delimitando un significado y así un sinfín de procesos que repetimos día a día de una forma rutinariamente automática.

Lo que me planteo es cuando decimos “no tengo tiempo”, no caemos en la cuenta que cuando tenemos tiempo para priorizar lo que queremos hacer con una lista de prioridades, y por lo tanto estamos errando.
El afirmar “no tengo tiempo”, implica un poco la relación de la acción con la apetencia, es decir no me apetece hacer nada o dejar de hacer lo que hago para realizar otra acción impuesta y no cesaría al menos en ese momento.

Lo que sí que está claro es por norma aquello que queremos, aunque sea en el tiempo tendemos a conseguirlo por nuestra perseverancia, eso sí, con objetivos alcanzables, no con objetivos irreales, si esto lo tuviéramos diariamente más claro entonces tendríamos tiempo para todo aquello que somos capaces de priorizar en el tiempo, dejando el no tiempo como algo complementario en el caso de que nos quedara algo de tiempo.

Cuando decimos que no tenemos tiempo, estamos ratificando de alguna forma, que aquello por lo que no invertimos un tiempo o en cierta forma un sacrificio, no nos apasiona o no nos interesa demasiado y que hay algo más o menos importante que nos apetece más, sin embargo en general decimos mucho y hacemos poco, para demostrarnos al menos a nosotros mismos aquello de que nos apasiona y por tanto en cierta medida nos hace felices.

 En general todos tenemos más ideas y proyectos que tiempo para desarrollarlos, sin embargo pensar en el “no tiempo”, implica el priorizar aquello que es más importante aunque sea simplemente porque nos apasiona para simplemente delegar subsidiariamente en el tiempo aquello que no nos interesa o no necesitamos de una forma inmediata.

Todos tenemos algo que hacer; todos tenemos una opinión sobre la forma de hacer las cosas, a todos se nos ocurren ideas absurdas o geniales que pasarán desapercibidas si no las exponemos y nos las replanteamos en el tiempo.

 Le animo a reflexionar sobre el hecho de que para que ocurran las cosas hay que hacer cosas, eso sí, con un orden y concierto, lleno de actitud y disciplina, como siempre, sin más.
 Ferrán Aparicio
20 de julio de 2015













miércoles, 1 de abril de 2015

Y AHORA A QUÉ ME DEDICO


El otro día cenando con unos amigos, les planteaba, como habíamos cambiado,…, cuantas expectativas se habían ido al traste, como el paso del tiempo nos había más que movido;  nos había exiliado, en busca de otros horizontes sin sentido, que jamás hubiésemos escogido por nuestra propia elección o satisfacción,  después de esa desenfrenada crisis y concluíamos, que  aún había que dar gracias a Dios por como estábamos viviendo, independientemente del vacío existencial que todo este conjunto nos producía.

Sin embargo la  controversia de un simple comentario derivó en un dialogo interesante, partiendo de la idea de crisis, ese  concepto abstracto del que si atendemos a su traducción del griego  como  oportunidad, fuimos divagando sobre las posibilidades que las vidas nos daban, pero con los grifos bancarios cerrados y sin haber previsto el ahorro, para cuando llegara este momento, resultaba bien difícil volver a empezar y pensar a que me dedico yo ahora.

Cualquier cambio es crítico por la incertidumbre que genera, especialmente cuando no es reversible y esto todavía puede ser más traumático, eso lo teníamos todos claro, pero desde el punto de vista positivo generaba un replanteamiento de cómo responder a una pregunta clave como profesional y era: a qué me dedico, algo que damos por supuesto y ni siquiera pensamos en ello y ....., así nos va.

Con el tiempo uno se habitúa como costumbre a ejercer su rutina y vamos dilatando nuestra vida  en el tiempo, la toma de decisiones, pues el problema de fondo es saber a qué nos dedicamos o nos gustaría dedicarnos.

Visto con la perspectiva del tiempo hubiese sido más fácil hacer marcha atrás, como si de un acto mecánico se tratara y empezar en una nueva dirección en el punto que lo habíamos dejado, pero esto en la realidad no es posible.

También es muy cierto que a todos nos han rondado ideas felices, que sin poder explicarlas tácitamente podíamos comprender pero no materializar, bien porque no entraban en nuestra zona de confort, bien porque nuestros medios no alcanzaban la meta de salida para darles el empuje necesario.

Es hora de tomar de decisiones de enfrentarnos a esa pregunta a qué me dedico, independientemente de tu nivel de estudios o de idiomas, porque tomar una decisión es algo que deja de ser complejo, cuando tienes la idea de lo que quieres hacer, pues no hay dinero en el mundo para llenar un vacío que sólo llena tu creatividad, empuje y diligencia.

Está claro que lo que  importa en cualquier caso en cuestión, es dedicar tu tiempo al producto de tu trabajo y es mucho mejor y te define más como profesional, si te gusta lo que haces que por si el contrario, supervives con él; con que les animo a que se replanteen si realmente están haciendo lo que les gusta y lo que les cualifica y califica  como persona o que se pregunten si  realmente están pasando su tiempo, simplemente por pasarlo.
 
Se lo dice uno que se lo está replanteado, por decir un ejemplo andante y parlante.

 

                                                                Ferrán Aparicio
                                                             1 de abril de 2015