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lunes, 30 de enero de 2017

BIBLIOTECAS ANDANTES

Si hay algo que en la actualidad cada día me llama más la atención es el flujo de información masivo que recibo cada día y la posibilidad de consulta  que tenemos con los nuevos o ya no tan nuevos medios de comunicación, que si queremos nos puede llegar a convertirnos en bibliotecas andantes.

La vida antes era de alguna forma estática,  en cuanto a posicionamientos y sin darnos cuenta se nos ha vuelto dinámica, en cuanto que podemos cambiar de punto de vista en función de los datos  y razones que vayamos  absorbiendo en un momento, la realidad no se detiene sin dejar que nuestra mente descanse ni un sólo instante, lo cual como siempre, no es cuestión baladí.

Pero el problema surge cuando como bibliotecas andantes, muchas personas somos actualmente incapaces de concentrarnos en un contenido, tendiendo a encadenar un mensaje o concepto tras otro,  sin apenas parar a digerir lo aprendido y sobre todo, sin aplicarlo, lo que muchas veces nos lleva a desvirtuar el significado de los conceptos y situaciones, así  como a no enfocar según nuestros propios principios y valores.

Lo cierto es que resulta  imposible aposentar los nuevos conocimientos si no los llevas a la práctica, si no haces uso de ellos, porque  final tienes la cabeza repleta de conocimientos que no sabes cómo usar.

Pensado fríamente, solo nos queda  que no parar, pero si aquietar nuestros actos y movimientos y comenzar a analizar el problema, donde se encuentra y vaciar de contenidos nuestra biblioteca andante para volver a poner los principios, conceptos y valores en su justo y necesario sitio.

Quizás y como siempre sólo quizás, al final solo se trate de   aprehender a vaciar nuestra mente y cuando la mente está vacía poder aprender nuevas cosas y desde esa vacuidad es más fácil centrarse, algo que podríamos tildar de Feng Shui mental.

Una mente atiborrada de ideas y conocimientos se colapsa y aunque  parezca un contrasentido, lo único que puede hacer es repetir patrones. Para ser creativos se necesitan experiencias reales, vividas, oídas, tocadas, olidas y degustadas. Es en ese estar en el mundo en dónde podemos sorprendernos, interesarnos, sentir la necesidad de introducir cambios. Si sólo vives dentro de tu cabeza, acumulando información, no necesitas cambiar nada.

Lo inteligente y en esa etapa de año nuevo, vida nueva, por colapso de ideas acumuladas solo queda que dejar que nuestro cerebro haga lo que mejor sabe y es clasificar toda esa información, eliminar lo accesorio y procesar lo importante.

Pero no desde lo racional, sino desde procesos inconscientes en los que confiamos que nuestra intuición es tan válida como nuestra razón e incluso más.

Por eso, para hacer cambios, para pensar creativamente, para variar nuestros hábitos, hemos de atrevernos a soltar. Hay que tener el valor de vaciar la mente, de soltar ideas preconcebidas, creencias, prejuicios, juicios y todo aquello que nos aleje del momento presente pues al final de ese vacío vital,  te encuentras a ti mismo, descubriendo que todo lo que querías ser ya lo eres, lo que querías tener ya lo tienes y que la vida se vive a cada instante a tu servicio.
                                                          Ferrán Aparicio

                                                     30 de Enero de 2017

viernes, 1 de abril de 2016

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

Casi siempre, tendemos a juzgar a las personas por su apariencia, y no esperamos a conocerlas, es un procedimiento humano común, estamos en un mundo que muchas veces nos da la sensación de vivir demasiado rápido, lo que en el fondo no significa que vivimos sino que sobrevivimos, lo que genera y deriva normalmente al hecho de que las apariencias engañen.
 
 Y es que, la apreciación externa que hacemos sobre una persona, no siempre es la correcta.
 
El problema si lo pensamos es que existen multitud de herramientas que te permiten la evaluación de otros y contrastarla con la tuya, como es la comunicación no verbal de lo que vemos y percibimos y como nosotros mismos si nos analizamos nos comportamos ante lo que aparentemente vemos.
 
La apariencia como tal  no solo es como vemos a los demás sino   como los demás nos ven y nos perciben, es un acto reciproco que se refleja a través de cosas tan vanales como el vestuario, la forma de hablar, como actuamos… pero no podemos reflejar con ella lo que realmente queremos expresar, ni entender lo que los demás quieren expresar.
 
Pero cuando conocemos de verdad a una persona, compartimos con ella nuestros pensamientos y descubrimos realmente, la personalidad de cada uno.
 
Un acto reflejo para los demás es inconscientemente observar su aspecto externo y como reacción inmediata deducimos como es la persona, juzgando y sin realmente conocerla, eso demuestra nuestra falta de coherencia al hacer actos reflejos para lograr la supervivencia de un modo hostil.
 
El problema surge cuando se navega en el mundo de las apariencias y se acaba naufragando, en el océano interior de uno mismo, pues no mayor realidad que aparentar lo que no se es para luego caer en el vacío de la falta de autoestima real.
 
Si somos conscientes de que la vida funciona a través de un espejismo virtual solo se trata de analizar conductas frecuentes que nos puede acercar a desvelar la verdadera personalidad de quien tenemos enfrente, pues la percepción y realidad no siempre van de la mano. 
 
Actitudes tan concretas, como criticar a los demás, sonreír con los ojos abiertos, no expresar opiniones personales  o no dar datos de nuestra realidad familiar, pueden revelar más datos de envidias encubiertas , realidades enmascaradas  o mecanismos de defensa para disimular su verdadera naturaleza.
 
Las apariencias son como espejismos, que sólo reflejan la realidad exterior y puede estar muy alejada de la realidad interior, por ello no se fíen de las apariencias, tómense su tiempo, observen y reflexionen, que muchas veces las apariencias engañan.
 
                                                               Ferrán Aparicio
                                                             1 de Abril de 2016