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lunes, 25 de enero de 2016

AUTOESTIMA MAXIMA


AUTOESTIMA MAXIMA
Me llama la atención como últimamente están evidenciándose cada día más los gurús de la comunicación en las redes sociales. 

 Parece y sólo es un parecer que al margen de gente que ha estudiado estas carreras de comunicación en redes sociales, los demás seamos ignorantes en cuanto que tengamos que seguir unos patrones determinados para triunfar en ellas.

Quizás y sólo quizás, la respuesta esté en la búsqueda de aprobación por parte de nuestro entorno o de un público que no conocemos como conducta que más realizan los seres humanos, y entre los que me incluyo yo mismo.

 La búsqueda de la aprobación puede hacerse de diferentes maneras, desde las más evidentes hasta las más sutiles, y para ello solo hay que abrir uno de esos post que marcan como triunfar en las redes de comunicación.

El problema surge cuando por una falta de autoestima máxima intentamos vender una verdad que no es verdadera y valga la redundancia para significar que el mostrar algo irreal supone un trabajo innecesario, pues no aporta nada más que un presunto reconocimiento social.

La autoestima está muy relacionada con el reconocimiento en cuanto que dependerá de cómo nos trata el entorno en el que nos avistamos. Sin embargo el sentimiento de valía personal, es decir lo que podríamos aproximar a la autoestima con el proceso de socialización de mensajes de aprobación vinculados a nuestra pseudo-expresión y comportamiento.

El buscar una autoestima máxima en las redes sociales se ha convertido a través de los “me gusta” como un acto social de generar una aprobación externa de difícil credibilidad donde el quedar bien con alguien se aproxima a señalarlo con un dedo hacia arriba.

Lo que es bien cierto es no podemos estar todo el día pendiente excepto por aburrimiento absoluto de lo que piensan los demás. El fin último de cualquier red social sea la que sea es compartir una información , pero también nuestro objetivo es filtrarla e ignorar muchos veces contenidos que según nuestro parecer carecen de fiabilidad y en todo caso de relevancia.

La adicción a esta conducta de reconocimiento social es lo que nos aleja en cierto modo de una autoestima máxima y sólo se cura no participando constantemente de un circo virtual.

El secreto de la autoestima máxima y hablo en voz alta y consecuente sería quizá centrarnos en crear un sentido real de nosotros mismos y desligarnos de la aprobación innecesaria de los demás.

Ferrán Aparicio
25 de Enero de 2016