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martes, 25 de julio de 2017

PAROLE,PAROLE

Hay palabras que por su entorno circunstancial, pueden evocarnos  distintos significados, sin embargo cuando las oímos nos evocan el  significado que más  comúnmente nos viene a la cabeza o simplemente relacionamos y  se nos presenta  cotidianamente en nuestra vida.

"Parole parole" es una composición musical de Gianni Ferrio, Leo Chiosso y Giancarlo Del Re. La canción fue originalmente cantada a dúo por Mina Mazzini y Alberto Lupo.

“Parole, parole”, muestra las lamentaciones del final del amor de la cantante y las mentiras que ha tenido que escuchar, ella reacciona a los cumplidos que le da, simplemente respondiendo «parole», dando a entender que no cree en las palabras que le dice el hombre.

Y es que hay palabras  que por su amplia semiótica, simplemente son palabras y sólo palabras y otras están cargadas de un gran significado, tanto positivo como negativamente y hay que atender a la circunstancia donde se escuchan y se relacionan.

Todas las palabras evocan significados y experiencias en nuestra imaginación, pero hay palabras que generan emoción, como por ejemplo, sensualidad, ternura, deseo, o pasión, por decirles unas cualquiera elegidas al azar, que me vienen a la cabeza.

En general incluso nos llevan a relacionarlas con nuestra personalidad o simplemente con  la sexualidad, si bien están relacionadas  dentro del mundo de los sentidos.

Quizá, el componente principal de nuestra experiencia humana está relacionado con nuestros cinco sentidos, ya que  a través de éstos  nos relacionamos con el mundo material en el que vivimos, experimentamos y disfrutamos algunas veces de la vida.

Al final nuestra experiencia de la vida del día a día, es la de un mundo material que podemos ver, oír, tocar, oler y gustar, estos sentidos nos informan de la vida a nuestro alrededor, pero también son una fuente de disfrute de la experiencia de estar vivos.

Y también  de la importancia de nuestras palabras, lo que decimos, a quien se lo decimos y el tono con que nos dirigimos, porque ya no interviene la semántica de lo que intentamos comunicar, sino que reflejamos directamente con nuestro mensaje y  a efectos de no confundir a nuestro  escuchante la intencionalidad de una sofisticación creciente de nuestra consciencia, es por ello que  debemos controlar ese tripartito de la expresión diaria.

También es cierto que día a día vivimos inmersos en nuestros cinco sentidos: vemos, escuchamos, tocamos, olemos y experimentamos los sabores, pero una cosa es usar los sentidos como “herramienta” y otra bien distinta como fuente de placer y disfrute, o  en su caso de auto engaño.

Vivimos en una realidad que va demasiado deprisa, trabajamos de lunes a viernes, de sol a sol  y en la que cada vez tenemos menos tiempo. También vivimos en una realidad que día a día se virtualiza más y con la que cada vez más,  la comunicación es mucho más virtual, es por ello que la falta de comunicación presencial, dé lugar a interpretaciones no sentidas y mal expresadas, es por ello que quizás y sólo quizás, debemos dejar lo importante para los actos presenciales y vivir cada día con la intención de disfrutar de las experiencias sensoriales, pues al fin y al cabo somos las que podemos sentir más directamente y las palabras son solo palabras ,…. ,”Parole, parole”.

                                                             Ferrán Aparicio
                                                           25 de julio de 2017


lunes, 25 de enero de 2016

AUTOESTIMA MAXIMA


AUTOESTIMA MAXIMA
Me llama la atención como últimamente están evidenciándose cada día más los gurús de la comunicación en las redes sociales. 

 Parece y sólo es un parecer que al margen de gente que ha estudiado estas carreras de comunicación en redes sociales, los demás seamos ignorantes en cuanto que tengamos que seguir unos patrones determinados para triunfar en ellas.

Quizás y sólo quizás, la respuesta esté en la búsqueda de aprobación por parte de nuestro entorno o de un público que no conocemos como conducta que más realizan los seres humanos, y entre los que me incluyo yo mismo.

 La búsqueda de la aprobación puede hacerse de diferentes maneras, desde las más evidentes hasta las más sutiles, y para ello solo hay que abrir uno de esos post que marcan como triunfar en las redes de comunicación.

El problema surge cuando por una falta de autoestima máxima intentamos vender una verdad que no es verdadera y valga la redundancia para significar que el mostrar algo irreal supone un trabajo innecesario, pues no aporta nada más que un presunto reconocimiento social.

La autoestima está muy relacionada con el reconocimiento en cuanto que dependerá de cómo nos trata el entorno en el que nos avistamos. Sin embargo el sentimiento de valía personal, es decir lo que podríamos aproximar a la autoestima con el proceso de socialización de mensajes de aprobación vinculados a nuestra pseudo-expresión y comportamiento.

El buscar una autoestima máxima en las redes sociales se ha convertido a través de los “me gusta” como un acto social de generar una aprobación externa de difícil credibilidad donde el quedar bien con alguien se aproxima a señalarlo con un dedo hacia arriba.

Lo que es bien cierto es no podemos estar todo el día pendiente excepto por aburrimiento absoluto de lo que piensan los demás. El fin último de cualquier red social sea la que sea es compartir una información , pero también nuestro objetivo es filtrarla e ignorar muchos veces contenidos que según nuestro parecer carecen de fiabilidad y en todo caso de relevancia.

La adicción a esta conducta de reconocimiento social es lo que nos aleja en cierto modo de una autoestima máxima y sólo se cura no participando constantemente de un circo virtual.

El secreto de la autoestima máxima y hablo en voz alta y consecuente sería quizá centrarnos en crear un sentido real de nosotros mismos y desligarnos de la aprobación innecesaria de los demás.

Ferrán Aparicio
25 de Enero de 2016