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jueves, 1 de septiembre de 2016

HABILIDADES LABORALES

A lo largo de la vida, te das cuenta como vas aprehendiendo en el camino y el que no lo hace, podría ser tonto, pues sólo se trata de no tropezar dos veces en la misma piedra , aunque muchos somos los que lo hemos hecho, como siempre sin más, por sorpresa o bien por inocencia, falta de atención o simplemente por confianza en que no nos volvería a suceder algo tan trivial como equivocarnos.

En general me refiero a las relaciones humanas, que aunque como todo puede ir creciendo y decreciendo, sin mayor explicación que el mero contacto o relación emocional, siempre hay sorpresas inesperadas en la gente que pasa por tu vida.

Dicen los sabios que todos tenemos lo que necesitamos, aunque muchas veces te preguntas si era realmente necesario el haber perdido cierto tiempo con gente que no te ha aportado nada o casi nada y de alguna forma se ha aprovechado de tu generosidad aunque sólo sea por haberles dedicado un tiempo de tu vida.

En el plano familiar sucede lo mismo aunque la sangre une, si no existe relación no existe el cariño y sin cariño, simplemente une, el tener algo en común como puede ser los apellidos, eso en el caso de no haber partido bienes en común, pues si se han partido, ya no hay nada más que hablar, todo se desarrolla como siempre, sin más.

En el caso de las habilidades laborales el caso cambia no sé si por aquello de que el salario es el precio del trabajo y comemos todos los días, pero uno utiliza o debería utilizar la inteligencia emocional de una forma mucho más pragmática.

Cuando cambias de trabajo de una forma instintiva haces una reflexión muy exigente de tus anteriores relaciones laborales en especial de aquello que te ha supuesto decidir el cambio y es que no es que la cuestión laboral, no es cuestión baladí.

En un entorno laboral y económico, cada día más complejo, bien por la crisis bien por la falta de oportunidades, te das cuenta que resulta imposible triunfar desde la individualidad. Es por ello que te conciencias a la integración del concepto de equipo desde una tolerancia infinita, pues ese es el éxito de los resultados de un trabajo en equipo.

La humildad, la sencillez en la integración y una comunicación clara y efectiva son virtudes claves en la habilidad laboral de integración desarrollando una empatía natural pero cognitiva y sobre todo, más que hablar, una escucha empática.

Con una actitud positiva y siendo conscientes que hay que saber adaptarse a los cambios , el triunfo está asegurado eso si como siempre con una perseverancia racional en cuanto a formas y maneras, donde la discreción es nuestra hada madrina.

Al final las habilidades laborales se centran en saber interactuar con una amplia variedad de personas y temas laborales, donde la capacidad de pensar con claridad y resolver problemas es un reto diario en el conocimiento de uno mismo, eso sí, sin perder la atención y con cierta resiliencia.

Ferrán Aparicio
1 de septiembre de 2016



martes, 30 de agosto de 2016

VUELTA DE VACACIONES

VUELTA DE LAS VACACIONES


En estos días casi la mayoría de las personas, casi un ochenta por cien de la población, vuelve de las vacaciones excepto los que nos hemos  quedado de guardia para atender las urgencias de turno, lo cual no es cuestión baladí, surge el tema de la vuelta de las vacaciones y la experiencia traumática de la vuelta al trabajo y a la vida cotidiana, hasta el año que viene.

Dicen las cabezas pensantes que las urgencias  son inversamente proporcional a su urgencia y por experiencia no les falta razón. La cuestión es que las vacaciones sirven para relajarse el que pueda, las ciudades se quedan vacías y al final nunca hay tiempo para hacerlo bien, pero siempre hay tiempo para volver a hacerlo.

La cuestión es como plantearse esa vuelta de vacaciones; si supone  el final de una etapa o el comienzo de otra de más larga duración. Al principio de esa nueva etapa surge la idea de lo  impresionante que es  el hecho de  cuánto se tarda en acabar algo en lo que no estás trabajando, sobretodo en el caso de que nada es imposible para las personas  que no tienen que hacerlo por sí mismos.

Al principio de ese trauma post vacacional recomiendan tomarse las cosas y el trabajo  de una forma evolutiva y creciente donde el primer 90% de la tarea ocupa el 10% del tiempo y el 10% restante ocupa el 90% del tiempo que queda.

Y es en ese sentido es  como nos acostumbramos a jerarquizar nuestros hábitos, costumbres y donde las tareas sencillas siempre se posponen porque ya habrá tiempo de hacerlas más adelante.

Al final siempre ocurre un poco de lo mismo el trabajo se expande para ocupar el tiempo disponible para su realización. La percepción de la importancia y la complejidad de la tarea en cuestión se inflan en proporción directa al tiempo necesario para su realización.

Lo cierto  es que en esa vuelta de vacaciones, sólo se trata de  hacer cada día  un poco más de lo que todos esperan y pronto todos tendrán más expectativas, incluso uno mismo por aquello de sentirse plenamente satisfecho de tus propias acciones.

Muy importante también es sentirte bien con tu propia vida y con tu propio trabajo como medio de vida, pues si te gusta lo que estás haciendo dicen los psicólogos que lo estás haciendo mal, por aquello del inconformismo racional que nuestra mente nos depara y los más prácticos en ‘sensun contrario’, dicen que si se hace un trabajo demasiado bien, nunca te lo quitarás de encima, supongo que como en todo en la vida,.., en el medio estará la virtud.

A la vuelta de la vacaciones y siendo muy práctico solo queda haber disfrutado de ese tiempo reglado que todo el mundo tiene para descansar de la rutina laboral, para los que nos toca ahora el relevo, integrarnos aunque sea de una forma escalonada de esas merecidas vacaciones con derecho a descanso, pues lo que al final está claro es nadie es capaz de dejar las cosas como están.

                                                           Ferrán Aparicio

                                                 30 de agosto de 2016