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jueves, 10 de noviembre de 2016

MODAS Y MODISMOS

Mucho se ha hablado y se sigue hablando en especial en los medios de comunicación, sus videos típicos y mensajes tipo, sobre la zona de confort y es que las modas y modismos existen y existirán siempre. El problema surge cuando una vez saturado sobre la expresión empiezas a psicoanalizarla y llegas a tus propias conclusiones, como es mi caso.

La Wikipedia,  que hoy en día resulta como un diccionario virtual abierto a dar mucha y variada  información, la cual hay que en cierta forma filtrar, pues el problema de la información que obtienes no implica su absoluta veracidad, define la zona de confort a cada uno de los lugares y situaciones donde nos sentimos seguros, y donde no existe riesgo alguno, y nuestra mente los interpreta como potencialmente de bajo riesgo, lo cual causa una dependencia a ciertos lugares y no nos permite conocer otros escenarios productivos para la vida.

Como definición parece acertada, el problema es la interpretación individual que cada uno hace de esta definición por que como moda o modismo, cada uno, lo hace propia en su propio ámbito y con su propio estilo, pues todos ya hemos oído alguna vez que estilo es esa forma lógica y personal de hacer las cosas.

De forma contraria, hay autores que definen la zona de confort como un estado mental que no permite el crecimiento personal y que aun estando bien posicionado en esa zona no puedes seguir creciendo, pues no necesitas esforzarte, motivarte o aprender o simplemente arriesgarte para seguir viviendo cómodamente.

Como casi siempre, yo creo que en el medio está la virtud, porque a nadie le amarga un dulce y no es necesario sufrir por necesidad de un liderazgo innecesario, cuando uno está a gusto en la zona que se ha creado el mismo, a efectos de dotar de cierta comodidad circunstancial a su vida. 

Así mismo me pregunto si resulta conveniente y necesario el vivir con una ansiedad vital de tener presuntamente para crecer como persona el obligarnos a mal vivir de una forma innecesaria.

Las modas y modismo son útiles en cuanto nos abren un abanico de posibilidades, pero somos nosotros los que tenemos que elegir que palo nos apetece utilizar pues al fin y al cabo somos  víctimas de nuestras propias decisiones, para bien y para mal.

De una manera o de otra todos vamos buscando el mejorar nuestra zona sea de confort o de desconfort y evitar por pereza, conformismo; el miedo y la inseguridad que puede llegar a ser nuestra zona de  convivencia  en una vida centrada en el Kaos.

Si analizas tu vida y tu zona de confort, eres capaz de ver que muchos de los elementos que la componen los has elegido tú mismo, circunstancia que lleva a pensar que son errores de elección o bien a temas de contexto. 

Al final llegas a la conclusión de que la zona de confort es un estado de las personas, puesto que somos las personas las que vivimos en un sistema y una coyuntura, cada una la suya y que el problema se genera cuando la zona de confort no se adapta al contexto.

Te digan lo que te digan, lo mejor es hacer aquello que te gusta, que te haga sentirte cómodo y que,... además, suceda en el contexto adecuado, lo demás,.. modas y modismos.

                                          Ferrán Aparicio
                                      10 de noviembre de 2016

sábado, 20 de agosto de 2016

AQUIETANDO EL RITMO


Hay días que sin saber por qué o por qué no, uno aquieta su vida y reflexiona sobre todo lo que sucede a su alrededor y en la vida de uno mismo, esos días coinciden normalmente con acontecimientos como un final del año o un simplemente su propio cumpleaños o comúnmente cuando llega la noticia de la muerte de alguien cercano, que queremos o simplemente ha formado parte de nuestra vida.

Es bien cierto que la vida se compone de momentos, días, etapas,…, incluso años, pero lo que también es cierto que como en la vida misma estamos obligados a hacer más cosas con menos recursos y por ello aquietando el ritmo bien voluntariamente o bien circunstancialmente, te das cuenta que sólo se trata de enfocarse en las cosas más importantes en lugar de pasar el día apagando fuegos, por decir un algo.

Todos los humanos por definición queremos sacarle el mayor jugo a la vida y ser efectivos en aquello que nos interesa, pero sin embargo nuestros hábitos productivos están desenfocando la visión hacia el camino que realmente queremos coger, si es que en algún caso conocemos la dirección.

Al final de pensar en blanco durante un buen rato, llegas a la conclusión de que la clave está en organizar tu vida y la información que llega a tu vida de una forma más sencilla y de una forma más eficaz, en categorías apropiadas basada en cómo hay que accederla.

Dicen la gente hábil y práctica, que se trabaja la mitad con un trabajo ordenado, si lo proyectamos al conjunto de factores que integran nuestra vida, quizá y sólo quizá, la clave esté en crear el hábito de mantener tu vida organizada.

Tener una rutina que te permite empezar cada día con un plan sencillo y alcanzable y tener claro a donde nos lleva sea una de las pautas básicas no solo emocionalmente de sentirnos mejor sino de estar más satisfechos con el paso del tiempo.

La clarividencia de saber organizar y priorizar cuales son los aspectos más necesarios en cada momento y su escala de valores en cuanto a conseguir nuestros objetivos a corto y largo plazo, resulta una técnica infalible y ágil para avanzar cada día.

No sólo se trata de salir de la zona de confort pues al fin y al cabo si nos va bien no hay por qué cambiarla, sino de analizar si en esa zona estamos realmente plenamente felices.

La inconformidad es un acto de rebelión contra nosotros mismos y la finalidad un reto que nos mueve a otra zona que nos pueda mejorar el sentimiento de bienestar, por lo que te animo a aquietar el ritmo, a dedicar al menos unos minutos a pensar qué estamos haciendo y qué hacer con nuestras vidas , para salir de esas zonas improductivas no en el sentido económico de la palabra sino más bien emocionalmente, pues no hay mayor satisfacción de estar peleando al levantarme cada día por algo bueno y para mí , y se lo digo porque hoy es mi cumpleaños y este es mi auto regalo.

Ferrán Aparicio
20 de agosto de 2016



domingo, 1 de noviembre de 2015

CONTINUOS ERRORES


No sé si es porque se acerca el fin de año , o porque me he dado un buen golpe este año, no hago más que revisar los conceptos básicos que motivan  mi vida y es que por mucho que  lo intento desde una actitud muy positiva , solo hago que detectar continuos errores.

Todos sabemos o al menos intuimos que crecemos cuando salimos de nuestra zona de confort y que la resiliencia nos hace fuertes y nos permite crecer y endurecer ante las adversidades de la vida.

Pero lo queramos o no, la capacidad para abandonar de manera consciente nuestra zona de confort y atrevernos a descubrir nuevos horizontes o perseguir nuestros sueños es lo que nos hace diferentes a los demás, es lo que nos permite tener nuevas experiencias que enriquezcan nuestra vida.

En general, la mayoría de las personas prefieren quedarse en su zona de confort, ese espacio en el que se sienten más o menos a gusto pero en definitiva seguros.

Pero el cargo de conciencia viene cuando reflexionamos y nos damos cuenta que manteniéndonos en ese círculo de confort, mantenemos nuestros hábitos y rutinas que nos permiten vivir con mayor tranquilidad pero sin ningún avance.

También es bien cierto que manteniéndose dentro de la zona de confort no es garantía de sentirse planamente feliz y lo que es evidente que no evolucionamos.

Los errores están para modificarlos si se puede, el problema surge cuando no somos conscientes que los cometemos o simplemente actuamos por pura inercia como hábito de vida.

Nadie nos obliga a reflexionar o a cotejar la naturaleza de nuestra vida  y su veracidad, pero en general sabemos que si no nos movemos no evolucionaremos probablemente por no enfrentarnos al miedo al fracaso.
 
Relegar en el tiempo es otro de los errores más comunes , dejamos las cosas para más adelante sin saber si realmente tendremos tiempo , fuerzas incluso ánimos para  salir  acrecer de nuestra zona de confort.

 Otras veces nos escudamos en pensar que no somos capaces o que no es para nosotros aquello que en ocasiones habías pensado que era para ti, bien por no enfrentarnos a ello bien por  no saber cómo  hacerlo.
 
Supeditar la felicidad a una condición significa pensar que este estado depende de las circunstancias, y no de nosotros mismos. Sin querer o queriendo nos convertimos automáticamente en marionetas del destino, esperando a que lleguen las circunstancias perfectas.

Si bien en mi más hondo pensar pienso que intuitivamente las cosas llegan en su justo momento, también es cierto que  revisando los continuos errores nos ayuda a mantener focalizada la atención y desempeña un rol esencial en la autorregulación del comportamiento ya que representa una especie de retroalimentación continua que utilizamos para controlar lo que estamos haciendo o sintiendo.

 

                                                           Ferrán Aparicio

                                                1 de noviembre de 2015

 

martes, 20 de octubre de 2015

ESTRATEGIAS O ESTRATEGAS


Siempre me ha llamado la atención la gente que sin dar muchas explicaciones lleva a buen puerto sus objetivos e inquietudes. Me sorprende enormemente como pueden tener esa sangre fría de tenerlo todo tan calculado. Dan la impresión como si no tuvieran incidentes, ni sorpresas en su vida, pero al final de todo, me he dado cuenta que juegan a la estrategia de los estrategas.

La estrategia como tal es tener un problema o situación estudiada  e implica en cierta forma tomar decisiones y ejecutarlas, sin embargo en tiempos de cambio, donde todo está mutando rápidamente y no existe una lógica continua en los procesos hay que cambiar de estrategias continuamente, como medio de adaptación al cambio y al medio.

En este sentido muchas veces hemos oído o leído aquello del bosque que no nos deja ver los árboles, o todo su contrario los árboles que no nos dejaban ver el bosque, sin embargo lo que se detectaba en cualquiera de las dos situaciones es que estamos tan acostumbrados  a nuestra zona de confort o circunstancias personales que somos incapaces de prever, que es lo que hay detrás de cada acción o reacción en su caso.

Muchos profesionales o no tan profesionales, tenemos tendencia a adaptarnos al entorno en que vivimos, aunque no estemos muy cómodos, siempre con una actitud positiva e intentando aprehender de cada acto o suceso, sin embargo lo que también es cierto es que tenemos que reconocer es un cierto miedo al cambio y a lo que piensen  los demás de nosotros, pues nosotros en el fondo y en la forma ya sabemos quiénes somos o al menos lo intuimos.

Desde hace unos años tengo la máxima en mi vida que todo llega en su justo momento, ni antes ni después, pero cuando hablamos de estrategia estamos hablando de palabras mayores y empieza a rondar la idea de en vez de aceptar positivamente desde el principio de acción y reacción una vida dividida en etapas, el comenzar a ser un estratega en tiempos y plazos, con una estrategia clara  es ya una evidencia no un cambio, pues ya no hay necesidad de mantener en el tiempo la situación en la que estamos viviendo.

Reinventarse no es un tema fácil, especialmente porque el tiempo no juega a nuestro favor y lo único positivo que tenemos los de mi generación, es la experiencia acumulada, lo cual es también un grado ante las circunstancias, que en cierta forma se han aliado para acelerar un cambio.

El concepto, contenido y el método, siguen siendo válidos, pero es hora de derribar perjuicios e intentar algo nuevo desde la estrategia del estratega, de hacer limpieza de aquello que ya  no nos es útil, derribando absurdos perjuicios y arriesgando en el cambio porque aunque sea una aventura, vale la pena asumir  una vez más, el desafío de la estrategia, pues aunque no queramos, todos tenemos una parte de estrategas.

Ferrán Aparicio
20 de octubre de 2015

 

 

 

domingo, 30 de agosto de 2015

VULNERABILIDAD O DEBILIDAD


Llevamos ya un tiempo de una etapa nueva, donde no acabamos de dejarnos de sorprender con los cambios de una sociedad, que pasa de lo alto a lo profundo de una forma radical y sin ninguna racionalidad específica, si bien es bien cierto que todos deseamos aquello que decían nuestros mayores  sobre la paz y prosperidad y el maravilloso estado del bienestar social.

Es cierto que todos los cambios producen ciertos miedos y angustias y en especial a los que se hallan acomodados en su zona de confort, donde no existe mayor cambio admisible que hacer un zapping en su televisión, pero también es cierto que en estas ocasiones donde los que más han presumido, más han carecido y encima  nos invitan a pensar sobre el concepto de la debilidad y la vulnerabilidad.

Tanto la debilidad como la vulnerabilidad e independientemente del contexto donde se puedan matizar implican en cierta forma una negatividad y gozan sin embargo de una poder de la abstracción por estar referidas a algo en concreto desde una visión más amplia, sin embargo en cualquier sociedad se nos educa a todo lo contrario a ser fuertes y sobrevivir en ambientes muy competitivos, superando lo que es visible en nosotros mismos.

Pero pensar en frio sobre la vulnerabilidad es  pensar en un sentimiento de fortaleza, pues en estos tiempos de cambio, ratifica la idea de enfrentarnos a una nueva mentalidad a pesar de no tener la certeza de a dónde vamos o adonde nos dirigimos, si bien implique tener la certeza de que lo  vamos a conseguir, que al menos es superar una debilidad.

Sin embargo la vulnerabilidad lleva implícita dos grandes oportunidades una que refleja la reflexión del propio individuo ante el cambio y otra referida al conjunto de la sociedad como ente pensante en común dentro de una evolución , algo así como la inteligencia social que nos define en cada era.

Es bien cierto que la propia vulnerabilidad nos demuestra nuestra imperfección y nos permite aprehender, como seres humanos que no divinos que somos, pero también es cierto que una sociedad no puede permitir la generalización de la debilidad como estatus de moda, pues todos somos capaces de aprehender y al final de todo en el tiempo nos pone en nuestro sitio, individualmente y socialmente o al menos eso dicen, por decir un algo.

La vulnerabilidad como sentimiento genera incomodidad en cuanto nos permite enfrentarnos con retos  donde podemos mejorar nuestra situación, disminuyendo nuestra debilidad y aumentando nuestra autoconfianza, lo cual ya por sí mismo no es cuestión baladí.

Como siempre desde la comodidad la mejora no es posible pues apalanca, pero sentirnos vulnerables, es como asumir una debilidad evidente que nos hace vernos y ser visibles asumiendo los riesgos que la situación entraña, eso sí sabiendo distinguir entre vulnerabilidad y debilidad.

                                                                Ferrán Aparicio

                                                      30 de agosto de 2015