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jueves, 30 de abril de 2026

CONDESCENDENCIA

La condescendencia es, en buen sentido, es el deseo de complacer, dar gusto y acomodarse a la voluntad del otro, pero sin embargo, en sentido negativo se usa el término para referirse a una amabilidad forzada que nace del sentimiento de superioridad hacia otra persona.

 Es condescendiente la persona que trata de dar gusto a los demás, tratando de comprender sus sentimientos, con lo que estaría relacionada con la empatía.

Etimológicamente significa rebajarse para ponerse al nivel de alguien, con la implicación de que la persona se acomoda a los deseos o gustos del otro no por necesidad u obligación, sino por bondad.

En sentido negativo se dice que alguien está siendo condescendiente cuando se mezcla un sentimiento de superioridad, a menudo injustificado, con una amabilidad mal entendida hacia la persona a la que supuestamente se intenta beneficiar. Una forma habitual de actuar con condescendencia es simplificando innecesariamente una explicación, lo cual está relacionado con la inteligencia que le suponemos a la otra persona

La condescendencia es una forma elegante de desprecio, y hay algo profundamente perturbador en esa cortesía que humilla sin tocar, pues la  condescendencia no niega la palabra del otro; la reduce; no discute una idea; la trivializa.

Es una violencia suave, acolchada por el tono paternal, que convierte el diálogo en monólogo encubierto, ya que el condescendiente no busca escuchar: busca confirmar su propia superioridad moral, intelectual o social.

En las relaciones cotidianas, la condescendencia se disfraza de consejo y no invitan a crecer; delimitan el territorio del que habla y fijan el lugar del que escucha.

Se trata de una pedagogía sin humildad, una ayuda que necesita que el otro permanezca pequeño para sostener la identidad del que “sabe”.

En el ámbito público, la condescendencia adquiere matices más sutiles y más peligrosos, pues se manifiesta en discursos que infantilizan comunidades enteras, en políticas que suponen incapacidad donde hay historia, cultura y autonomía, y bajo el pretexto de protección, se instala el tutelaje, y lo que está claro es que  el tutelaje perpetuo es una forma refinada de dominación.

Lo más inquietante es que la condescendencia suele pasar por virtud, y normalmente se confunde con paciencia, con empatía, con benevolencia.

La practicamos cuando nos hablamos como si fuéramos incapaces, cuando minimizamos nuestros propios logros con una sonrisa irónica, y superar la condescendencia exige una forma de valentía poco espectacular: la humildad auténtica

 

                                                                Ferrán Aparicio

                                                            30 de  Abril de 2026

 

viernes, 30 de septiembre de 2016

SENSIBILIDAD A FLOR DE PIEL

SENSIBILIDAD A FLOR DE PIEL
Hay días que sin saber uno por qué o por qué no, tenemos la sensibilidad a flor de piel. Muchas veces si reaccionamos antes hechos y razones que nos ponen las sensibilidad a flor de piel, pero lo bien cierto que en muchos otros días sin saber por qué estamos más sensibles, ante cualquier hecho o circunstancia, acción o reacción.

Es bien cierto que para la mayoría de la gente es más importante su personalidad y que valoran menos cualquier estímulo y más sensibilidad, sin embargo la sensibilidad es un don que hace noble a la gente que la disfruta como propia.

Es comúnmente conocido que los artistas son los seres con mayor grado de sensibilidad a flor de piel tanto a nivel de sentimientos como en expresión,  pero también es cierto que tener la sensibilidad a flor de piel es cosa de una minoría.

La sensibilidad como procesamiento de información hace sentir  y percibir las cosas a un nivel más profundo, dado que la sensibilidad y la intuición trabajan conjuntamente esto les implica trata las cosas desde un nivel más profundo para no sólo entender las cosas sino para interpretar la vida misma.

La gente alta sensible reacciona de una forma totalmente distinta tanto en cómo se relaciona con la gente y los problemas de la gente empatizando con ellos como en la reacción emotiva que les suscita cualquier acontecimiento.

También está comprobado que la sensibilidad está relacionado con el individualismo con que se enfrentan a la vida, bien por disponer de un nivel de intensidad emocional distinto, bien por el modo con el que se afronta cada situación.

Por lo general la gente altamente sensible está más al tanto del detalle y las sutilezas que podrían hacer una decisión más difícil de tomar, quizás y sólo quizás porque están más pendiente de los detalles, de la percepción y de la sensación, de cualquier acontecimiento, caso o emoción.

Las sensibilidad no tiene un estereotipo único y no implica una introversión natural, sino por el contrario puede haber gente hipersensible extrovertida con el poder del control mental para llevarla en su interior sin que aparentemente se les note la mínima expresión.

La sensibilidad está muy unida a la fuerza del trabajo pues la inquietud de la expresión se manifiesta en su expresión y siente tanta empatía con el mundo que le rodea que es mucho más fácil estimular. Esto también tiene su contra partida y es que la gente altamente sensible tiene reacciones a la crítica más intensas que la gente menos sensible, llegando a la complacencia como medio de evitar conflictos.

La generosidad de la sensibilidad es una virtud y no un desacato y simplemente valorarla como un medio de relación e interacción de privilegio, aunque sea en su simple expresión, pues como siempre lo bueno le gusta a todo el mundo.
                                                          
Ferrán Aparicio
                                               30 de septiembre de 2016