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martes, 15 de septiembre de 2015

INCERTIDUMBRE DIARIA


Es cierto que los tiempos han cambiado, en ocasiones cuando reflexionas sobre el tema te das cuenta que lo han hecho muy rápidamente en todos los temas  que nos rodean, no sólo en el tema de la informática y los  medios de comunicación, sino en el legislativo, social, político  y  en general en todos los que nos preocupan y conforman el mundo en que vivimos, nuestro mundo y el mundo global, pero si hay un hecho que caracterice la época que vivimos es la incertidumbre del día a día.

Es cierto que la resiliencia nos hace fuertes, o en ciertos aspectos inmunes al hecho de que cada día cuando nos levantamos no sabemos con qué nos  vamos a encontrar, desde un nuevo caso de corrupción hasta el drama social más inhumano para una sociedad moderna, que se presupone apta  para resolver cualquier tema que le surja.

Sin embargo por mucho interés que pongas en estar a la última, siempre surge un nuevo tema que te sorprende y sigues aprendiendo dentro de lo cotidiano creándose el síndrome de la incertidumbre diaria en el sentido de qué ocurrirá hoy que vuelva a sorprenderme  y me quede a cuadros y tenga que reorganizar mi estructura mental para afrontar o aceptar el acontecimiento, tanto globalmente como profesionalmente en tu propio trabajo.

Por mucho interés y tiempo le dediques a estar al día siempre hay sorpresas, por una parte es un atentado a nuestra propia organización pero por otra es un envite a estar actualizado, lo cual no es cuestión baladí, en cuanto a la capacidad de asimilar en qué mundo vivimos y que hay que moverse a su ritmo.

Es cierto que en un orden lógico de temas cada uno organiza su vida alrededor de unos ejes que de alguna forma va clasificando como primarios, secundarios,…, y así hasta llegar al enésimo que no tiene número, pero la incertidumbre diaria lo que te demuestra es que la racionalidad es relativa y es sustituida por una interpretación primaria de cuál es la necesidad básica a la que nos tenemos que enfrentarnos en cada momento.

A todos en la medida de lo posible nos gusta seguir unos esquemas y ordenes, pero también hay que estar preparado para cambiarlos rápidamente en función de las circunstancias.

Todas las personas  y en general la ciudadanía ven rotas sus expectativas  cuando por ignorancia de los medios humanos se produce una incertidumbre que impone modos y maneras totalmente ajenos a lo perseguido en tiempo y formas, pero lo que también es cierto que hay que estar preparados para la improvisación ante la incertidumbre pasajera que cada día nos puede abordar.

Les animo como siempre a reflexionar, porque aunque el mundo cada día es más complicado y  aun disponiendo de más medios, muchas veces resulta difícil trabajar y vivir, pues aunque el tiempo es el mismo para todos los que integran parte del  proceso, existe un margen de decisión ante las incertidumbres diarias, que debemos abordar con naturalidad al margen de nuestros propios derechos, pensamientos y sentimientos.

 
                                                                 Ferrán Aparicio
                                                       15 de septiembre de 2015