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miércoles, 25 de mayo de 2016

PASION POR EL TRABAJO

Hace un tiempo asistí a unas charlas-coloquio sobre coaching personal y laboral, en el centro donde trabajaba.

Entre todas las charlas  y cada una con su variantes, hay una que me llamó la atención y que hablaba en general del decálogo para tener éxito en el trabajo. Reproducirla sería absurdo, pues es como teorizar sobre lo teórico, lo cual vuelve la palabra en retórica y eso en general nos aburre a todos, pero si me llamó la atención el concepto de pasión por el trabajo.

Es cierto que la “pasión por el trabajo”  no hay que confundirlo con el “don del trabajo”, ni tampoco confundirnos con la idea de trabajar para vivir o vivir para trabajar, pero lo cierto que en cualquiera de sus variables, cuando  haces lo que te gusta se genera el factor “ pasión”, lo cual no es cuestión baladí, pues hablando de  trabajo y como tradicionalmente conocemos por  Confucio: “ escoge un trabajo que te apasione y no trabajarás ni un día más en tu vida”.

Es bien cierto y en eso coincidimos casi todos que si haces algo que te gusta todo se desarrollará de una manera más placentera, si bien habría que distinguir en este caso lo que en la vida supone una afición y lo que supone una practica profesional, pues la diferencia estriba en su practica, nuestras aficiones las ejercemos sin ser profesionales aun siendo habilidosos y la profesionalidad exige un conocimiento exhaustivo de lo que practicamos, ejercemos y en cualquier caso vivimos, por aquello que normalmente vivimos de nuestro trabajo y no de nuestras  aficiones, por un decir un algo y salvando algunas raras excepciones.

Es cierto que en  etapas de cansancio incluso de hastío, te planteas que te apetece hacer en la vida, aun cuando en situaciones de crisis, las elecciones son para lo más privilegiados y muchos, la mayoría sólo nos planteamos como generar unos ingresos para tener un mínimo nivel de vida digna, con pasión o sin ella.

También es cierto que predicar que uno debe hacer lo que le gusta es una falta de respeto para los que asumen trabajos no elegidos y simplemente como medio de subsistencia, por aquello de que el salario es el precio del trabajo, te guste o no.

De ahí la diferencia entre pasión por el trabajo y el disfrute por el trabajo, que no es más que aceptar que no puedes vivir del aire  y ya que hay que trabajar,…, hacerlo con alegría.

Al final y hablando de pasiones, incluso de la pasión por el trabajo, llegas a la conclusión, o al menos esa es mi postura de que la cuestión,  no está sólo en dedicarte a lo que te gusta, sino además, poder vivir de ello.

                                                          Ferrán Aparicio
                                                     25 de mayo de 2016