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jueves, 5 de marzo de 2015

EL VIAJE SIN RETORNO


Este fin de semana de visto una de esas películas, de mantita, sillón y chimenea y me he quedado muerto y les digo muerto porque sé que de momento estoy vivo.
La vuelta de ese viaje sin retorno que es la vida es un hecho inverosímil, pues lo que es cierto para casi todo el mundo que nadie vuelve, al menos físicamente  a visitarnos.
Para mucha gente con un alto grado de consciencia y paz interior nuestro nacimiento no es nuestro principio y por supuesto nuestra muerte el final, en el sentido que nuestra alma pervive incluso después de la muerte, o al menos eso es lo que mantienen un puñao de expertos en materia.
Siempre se ha hablado como en la película, que tras la muerte en el primer momento hay un largo túnel después del cual se ve la luz, sin embargo otros sectores afirman que tras la muerte y una vez fuera de nuestros cuerpos vamos a sentir como un tirón lejos de nuestros cuerpos pasando  a ser de actores a espectadores de nuestra vida.
También mucha gente ha relatado como antes de trascender de la vida a la muerte, la muerte pasa como una secuencia rápida en la que acontece toda nuestra vida fugazmente de una manera apacible, pero todos hemos tenido conocimiento de muertes apacibles e inconscientes, debido a enfermedades que van desde un alzhéimer hasta una muerte súbita durmiendo, lo cual aleja la idea de que todo muere y  se siente por igual.
Lo que está claro que llega un momento en tu vida que estando vivo por “H” o por “B” , te replanteas la vida y te das cuenta que el tiempo ha pasado y el que te quede no estas para perderlo en cosas superfluas ni  innecesarias.
Como diría Meryl streep,  no tengo tiempo ni paciencia para aguantar cosas y personas que me aburren dado que  la cuenta atrás ha comenzado y necesito vivir intensamente.
Por otra parte sólo revisamos nuestras vidas cuando algo va mal o no funciona lo que constituye un gran error, como planear por la noche el día de mañana o tomar decisiones en un estado de desesperación, por lo que ha llegado el momento de revisar nuestras vidas sin miedos, desde la vida y con tranquilidad consciente y atajar el camino innecesario que supone aquello que no necesitamos vivir tanto físicamente como emocionalmente.
El miedo como emoción es una sensación común para todo el mundo y se puede traducir como esa aversión a enfrentarnos a algo que no nos gusta; el paradigma se plantea cuando si todos somos conocedores cuando nacemos que todo tiene un comienzo y un fin, como no reaccionamos en el camino de una forma más inteligente.
Les animo a replanteárselo, a revisar sus sueños, ilusiones y esperanzas pues una vez pasado el tren de la vida sólo nos queda que descansar en el sueño de los justos, ese sueño en el que el alma es lo único que queda como esencia espiritual de lo que hemos sido.

 

                                                           Ferrán Aparicio
                                                       5 de marzo de 2015