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jueves, 1 de octubre de 2026

VIVIR O SIMPLEMENTE EXISTIR

Hay gente que atraviesa la vida como quien cruza una estación vacía,mirando el reloj, cargando rutina, esperando llegar a alguna parte sin preguntarse jamás si ese destino realmente le pertenece.

Solo respiran,caminan y cumplen, pero vivir es otra cosa.Existir puede ser apenas un acto biológico o simplemente un mecanismo perfecto de hábitos repetidos hasta el cansancio.

Vivir, en cambio, exige presencia;una conciencia despierta frente al milagro y al peso de estar aquí y tal vez por eso tantas personas sienten un cansancio que no proviene del cuerpo, sino del alma. Una fatiga silenciosa que aparece cuando los días empiezan a parecer copias defectuosas unos de otros con las mismas conversaciones, los mismos trayectos y las mismas sonrisas aprendidas para sobrevivir socialmente.

Además se produce un vacío pequeño al principio, casi invisible, pero persistente, pues la tragedia moderna no siempre es el dolor; a veces es la anestesia y la capacidad de acostumbrarse a una vida que ya no emociona.

Hay quienes pasan años enteros funcionando como relojes impecables, se despiertan temprano, producen, consumen entretenimiento rápido para olvidar el agotamiento y vuelven a dormir y todo ocurre con eficiencia, pero nada ocurre con profundidad.

En el instante exacto en que una persona descubre que sobrevivir no basta, pues vivir no necesariamente significa viajar por el mundo ni perseguir una felicidad permanente, esa ficción moderna vendida en frases motivacionales y fotografías cuidadosamente editada; vivir puede ser algo mucho más íntimo y difícil: sentir de verdad.

Quien vive de verdad entiende que el tiempo no es infinito y, precisamente por eso, cada instante adquiere un peso distinto.

La existencia automática reduce la vida a una secuencia de obligaciones, pero la vida consciente, en cambio, convierte incluso lo cotidiano en una experiencia profundamente humana.

Vivimos en una época obsesionada con aparentar intensidad mientras pierde la capacidad de sentirla, se publican emociones antes de procesarlas, se fotografían momentos antes de habitarlos, se persigue validación con tanta desesperación que muchas personas terminan olvidando quiénes eran antes de intentar convertirse en alguien visible para los demás, y así, lentamente, dejan de vivir para empezar únicamente a existir.

Porque vivir no siempre consiste en cambiar de vida, a veces consiste simplemente en despertar dentro de ella y en comprender que todavía estamos a tiempo de sentir más, de amar mejor, de mirar con mayor profundidad aquello que durante años observamos sin realmente ver y al final, la diferencia entre vivir y existir no se mide en años, dinero ni éxitos visibles.

Ferrán Aparicio
1 de Octubre de 2026.

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