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miércoles, 30 de septiembre de 2026

LA VALENTIA DE EMPEZAR DE NUEVO.

 

Hay momentos en la vida en los que quedarse duele más que cambiar, pero sin embargo, empezar de nuevo sigue siendo una de las decisiones más difíciles que puede tomar una persona. No porque falten razones, sino porque sobran miedos: miedo al fracaso, al qué dirán, a perder lo construido, a no saber quién ser después del cambio.

Volver a empezar exige una valentía silenciosa. Nos enseñan a resistir, a aguantar, a no rendirnos, pero pocas veces se habla de la valentía que implica reconocer que un camino ya no nos representa y cambiar de rumbo no siempre significa fracasar; muchas veces significa despertar.

Empezar de nuevo no ocurre solamente después de grandes tragedias y a veces nace de una incomodidad persistente, de esa sensación de estar viviendo en automático. .

Pero la vida no entiende de calendarios rígidos y todas las historias tienen algo en común: el momento exacto en que alguien eligió el vértigo de lo desconocido antes que la seguridad de una vida vacía.

A veces romantizamos los nuevos comienzos, pero la realidad es más compleja y empezar de nuevo implica duelos, asi miso de hecho, muchas veces el inicio está lleno de dudas.

Quien cambia de vida suele preguntarse si tomó la decisión correcta.. El ser humano tiene una relación contradictoria con la comodidad: puede acostumbrarse al sufrimiento si este le resulta familiar,por eso comenzar de nuevo requiere algo más profundo que motivación y requiere convicción.

Uno de los mayores desafíos de reinventarse es reconstruir la propia identidad y cuando una persona pasa años definiéndose por un trabajo, una relación o un estilo de vida, dejar eso atrás puede generar un vacío enorme.

A veces el cambio no nos transforma en alguien distinto y otras veces simplemente nos acerca a quienes siempre fuimos.

La valentía no siempre se manifiesta en decisiones gigantes y también aparece en actos pequeños,cada nuevo comienzo tiene algo de reconstrucción emocional y aunque nadie puede garantizar que el cambio traerá éxito, sí existe una certeza: permanecer eternamente en un lugar que apaga el alma termina teniendo un costo demasiado alto.

En el fondo, todo nuevo comienzo es un acto de fe y es creer que todavía existen posibilidades, incluso después de las pérdidas, los errores o el cansancio y es aceptar que la vida no tiene por qué quedar definida por una sola etapa.

 Las personas más valientes no son aquellas que nunca sienten miedo.,son las que avanzan aun sintiéndolo y orque comenzar de nuevo nunca será cómodo,pero muchas veces es el único camino hacia una vida más auténtica.

 

                                                                    Ferran Aparicio

                                                           30 de Septiembre de 2026

 

martes, 1 de septiembre de 2015

IMPENSABLE


Hay cosas que  por sí mismas son impensables y que entrañan la idea de no pensar tanto y disfrutar la vida, como lo es al mismo tiempo, el que no pase nada si no hacemos nada.

Muchos son los teoremas , teorías , dogmas y reglas de fe y  espiritualidad que nos avocan a un estado de meditación profunda que en el fondo resultan impensables,  en cuanto que por mucho que pretendan ayudarnos y enseñarnos a cambiar la perspectiva de la vida, la vida al final es como es, para cada persona o para cada sociedad, pues resulta evidente que las personas, las cosas, las circunstancias y tantos y tantos componentes  que llegan a nuestra vida;  no llegan por casualidad, de la misma forma que usted que está leyendo este blog, tampoco lo ha hecho por casualidad y resulta impensable, pues esta situación que se lo demuestra.

Es cierto que dicen los gurús de la espiritualidad y el esoterismo, que nadie llega a nuestra vida por casualidad y cuando llega es para aprender o hacernos aprehender de cada situación, especialmente cuando haces una retrospección en tu vida y analizas la sucesión de etapas, hechos y acontecimientos que han ido componiendo ese conjunto que llama: vivir.

De la misma forma por mucho que nos sintamos libres o al menos lo intentemos,  aceptamos  que nada de lo que sucede o ha sucedido podía haber sucedido de otra forma , pues la vida es una carrera  de sucesos que siempre funciona hacia adelante, aunque nuestra mente y  nuestro ego se resistan a aceptarlo.

Cada uno de los acontecimientos, decisiones, evoluciones o involuciones, o simplemente situaciones,  las tomamos por  muy impensables que resulten, por un algo que no acabamos de racionalizar y que en el fondo vuelven a rozar la falta de casualidad y simplemente aceptamos que aunque cada cosa tiene su momento  en la vida, vamos creciendo como personas en un camino impensable e indefinido cuyo único final todos sabemos en el fondo cual es.

De lo impensable sólo nos queda pensar que es un aprendizaje aprovechable  desde una actitud positiva, pues lo que al final sucede, es que te rindes y que por mucho madrugar no amanece más temprano y al final cualquier momento es bueno para que las cosas vayan comenzando, ni antes ni después, sino simplemente de una forma impensable en su momento, lo que en el fondo nos da cierta tranquilidad para empezar a tomarnos la vida con más tranquilidad y disfrutar de cada momento.

Es cierto que lo que resulta mucho más aceptado y racional, es  que no es impensable, que cuando algo termina, termina y no por intentar alargar más una situación vamos a poder virar el sentido del camino, pues sin esas cosas inoportunas de la vida que se te presentan y uno improvisa, el lugar que ocupa es el mismo.

Al final lo impensable se reduce  después de tanta racionalidad a aplicar el principio de dejarse llevar, eso si de una forma responsable, dejando que las cosas y las personas que aparecen en tu vida, por muy impensables que resulten, sean las que tú has necesitado en tu vida.

                                                          

                                                               Ferrán Aparicio
                                                      1 de septiembre de 2015