Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta RELACION CON EL SENTIMIENTO. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RELACION CON EL SENTIMIENTO. Mostrar todas las entradas

miércoles, 15 de julio de 2026

UN VIAJE INTERIOR DESDE LA FILOSOFIA SUFI

Hay una tristeza que no grita, que no rompe, que no estalla, es una tristeza silenciosa, casi digna, que se instala en los pliegues del alma como una niebla persistente. Es cierto que a veces creemos que debemos combatirla, expulsarla, vencerla como si fuera un enemigo, pero sin embargo, la filosofía sufí, antigua, profunda y sorprendentemente vigente, nos susurra algo distinto: no todo lo que duele debe ser rechazado, porque hay heridas que son puertas.

 

El sufismo, más que una doctrina, es un camino, es un sendero interior que no busca eliminar el sufrimiento, sino comprenderlo, atravesarlo, transformarlo. En ese recorrido íntimo, tres enseñanzas resuenan con una claridad particular, como si hubieran sido escritas para estos tiempos de prisa y desconexión.

 

La primera de ellas afirma: “La herida es el lugar por donde entra la luz.” Esta frase no es una metáfora decorativa; es una invitación radical a cambiar la relación que tenemos con el dolor.

 

Cuando algo nos hiere como es una pérdida, un rechazo, una decepción, nuestra reacción instintiva suele ser cerrarnos, y la herida no es solo ruptura; es también apertura.

 

Aceptar esto no significa romantizar el sufrimiento, sino reconocer su potencial transformador, pues el dolor puede enseñarnos lo que la comodidad jamás revelaría: nuestra fragilidad, nuestra profundidad, nuestra capacidad de renacer.

 

La segunda enseñanza dice: “Lo que buscas, también te está buscando.” En un primer momento, puede parecer una idea poética, casi ingenua,pero cuando se contempla con atención, revela una verdad profundamente liberadora.

 

El sufismo, sin embargo, invierte esta lógica, y nos recuerda que no somos únicamente buscadores, sino también parte de aquello que buscamos. Cuando comprendemos esto, algo se relaja en nuestro interiory la vida deja de ser una carrera agotadora y se convierte en una danza más sutil, donde también hay espacio para la espera, para la apertura, para la receptividad.

 

Crear espacio dentro de uno mismo para que lo esencial pueda aparecer, es el objetivo pues la vida no siempre responde a nuestros esfuerzos, pero sí a nuestra capacidad de estar presentes.

 

La tercera enseñanza es, quizás, la más terrenal: “No te sientes y aguardes. Sal ahí afuera y vive.” Después de la introspección y la apertura, el sufismo nos devuelve al movimiento, porque comprender no es suficiente; hay que encarnar lo comprendido.

 

Lo que el sufismo propone es algo más sutil y más profundo: transformar nuestra relación con lo que sentimos y dejar de ver la tristeza como un error y empezar a verla como un proceso.

 

                                                                  Ferran Aparicio

                                                              15 de Julio de 2026