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lunes, 10 de agosto de 2026

EL TIEMPO LO PONE TODO EN SU SITIO

“El tiempo lo pone todo en su sitio” es una de esas frases que solemos escuchar cuando las cosas no salen como esperamos y a veces suena a consuelo fácil, otras a verdad incómoda.

Vivimos en una época que exige respuestas inmediatas y solo queremos resultados rápidos, soluciones instantáneas, certezas al momento, pero el tiempo no funciona así. El tiempo no se apresura, no responde a la ansiedad ni a la prisa humana y avanza con su propio ritmo, constante e inevitable, colocando cada experiencia, cada error y cada acierto en el lugar que le corresponde.

Cuando atravesamos momentos difíciles, tendemos a pensar que todo está fuera de lugar, y en esos momentos, confiar en el tiempo resulta complicado. Queremos entenderlo todo de inmediato, encontrar explicaciones claras, cerrar heridas sin demora, pero hay procesos que solo se completan con el paso de los días, de los meses, incluso de los años.

El tiempo actúa como un filtro, pues lo que hoy parece importante puede perder relevancia mañana, y aquello que apenas notábamos puede adquirir un valor inmenso con el paso de los años.

A veces nos aferramos a vínculos que ya no nos hacen bien, pero es el tiempo el que termina revelando su verdadera naturaleza y con el paso del tiempo, las máscaras caen y las intenciones se hacen visibles.

Sin embargo, es importante entender que el tiempo no actúa por sí solo, no es una fuerza mágica que soluciona todo sin intervención. El tiempo ofrece la oportunidad de que las cosas se ordenen, pero somos nosotros quienes debemos hacer el trabajo interno.

En este sentido, el tiempo es más un aliado que un solucionador y nos da distancia para ver con claridad, espacio para sanar y margen para crecer; nos permite equivocarnos y volver a intentar, caer y levantarnos, perder y encontrar.

Uno de los aspectos más difíciles de aceptar es que el tiempo no siempre nos da la razón. A veces, con el paso de los años, comprendemos que estábamos equivocados, que tomamos decisiones desacertadas o que juzgamos mal a alguien.

Asimismo, el tiempo tiene la capacidad de revelar el verdadero valor de las cosas.y aquello que en su momento no supimos apreciar puede convertirse en un recuerdo significativo.

El tiempo también construye futuro. Cada decisión que tomamos hoy influye en lo que vendrá y aunque no podamos controlar todo lo que sucede, sí podemos elegir cómo actuar frente a ello

El paso del tiempo también nos transforma. No somos los mismos que éramos hace unos años, ni lo seremos en el futuro. Al final, decir que el tiempo lo pone todo en su sitio es reconocer que la vida tiene un orden que no siempre comprendemos en el momento.

Ferrán Aparicio
10 de Agosto de 2026

lunes, 30 de noviembre de 2015

SABER SER, SABER ESTAR,..., SABER ESPERAR

Hoy me viene a la cabeza el recuerdo vagamente  de las ideas del famoso libro de Montserrat Solé, “saber ser, saber estar”, y yo que procuro reflexionar  sobre todo lo que cae en mis manos bien físicamente, bien intelectualmente y sin más le he añadido por los últimos acontecimientos que estamos viviendo en esta generación de la crisis eterna, aquello de saber esperar .
 
 El libro aporta unas ideas muy clásicas sobre el protocolo de actuación en sociedad, sin embargo y desde la distancia  y con el paso del tiempo habría que pensar que cada individuo que componemos esta sociedad tenemos nuestra propia individualidad, nuestra propia esencia del ser, que busca expresarse y manifestarse en la vida exterior de una manera personal e intransferible, eso si desde el respeto como herramienta básica de funcionamiento mecánico.
 
El problema surge cuando por circunstancias ajenas nos alejamos de nuestra propia esencia y buscamos ser o aparentar y funcionar como alguien diferente de quien realmente somos, muchas veces en el intento de lograr el éxito o la atención y el reconocimiento de los demás, sin darnos cuenta que nuestra mejor garantía de éxito  y de atención, es ser nosotros mismos, desde la sencillez , la humildad y por supuesto desde la autenticidad.
 
Como siempre muchas veces nuestra actuación no gusta a los demás, pero si nos sentimos auténticos, solo se trata de “saber esperar”.
 
La experiencia por aquello de  que la vida comienza a partir de los cincuenta, te demuestra que cuando somos y no pretendemos otra cosa que ser y estar, nos convertimos en personas mucho más luminosos y atractivos, precisamente porque no necesitamos del reconocimiento ajeno y hemos vencido tras mucha espera,  la lucha con nuestro propio ego.
 
Cuando se supera la lucha de la barrera con nuestro ego, ya no es necesario demostrar nada a nadie , y sólo se trata después de mucha espera de calidad humana acumulada el haber conseguido encontrarnos bien en nuestra propia personalidad, que al fin y al cabo es la nuestra, demostrando que la autoestima tiene su raíces en el ser y en la expresión del ser dejando un poco lo de saber estar, cosa aprehendida con el tiempo.
 
Es bien cierto que cada día evolucionamos culturalmente y formalmente, más rápido que hace años gracias a los medios de comunicación y difusión en cuanto a modas y modismos , pero lo que también es cierto es que cuando realmente nos sentimos plenos y a veces felices es cuando logramos ser y estar , donde nosotros  mismos hemos elegido de acuerdo a nuestros valores , sintiendo  que estamos realmente vivos.
 
Les animo de este foro, desde la  humildad y la sencillez a reconocerse a ustedes mismos tal como son, sabiendo que saber ser y saber estar, sólo se complementa sabiendo esperar.
 
Ferrán Aparicio
30 de noviembre de 2015