Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta RESILENCIA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RESILENCIA. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de marzo de 2026

.A PASTURAR A OTRO CAMPO

A pasturar a otro campo es una expresión popular en el mundo rural , que significa cierto alejamiento a la persona que lo manifiesta.

Hay momentos en la vida en los que uno siente que el pasto conocido ya no alcanza y lo que antes parecía abundancia comienza a menguar, y cada día se siente como un repetido eco de lo ya vivido.

El sol sigue brillando, la lluvia sigue cayendo, pero el corazón reconoce la necesidad de buscar algo más. Pastar en otro campo, entonces, se convierte en un acto de valentía y descubrimiento.

El primer paso hacia ese campo desconocido siempre está lleno de incertidumbre, y la distancia parece mayor que lo que realmente es, y la imaginación dibuja peligros invisibles.

Sin embargo, el impulso de lo nuevo es más fuerte que cualquier temor, y cada brizna verde que uno avista a lo lejos se convierte en una promesa, una invitación a explorar y crecer.

Al llegar al nuevo campo, todo es diferente: los aromas, el sabor de la hierba, la textura bajo los cascos o pies. Algunos sabores recuerdan la tierra anterior, evocando nostalgia; otros sorprenden, frescos y desconocidos, desafiando la memoria y las costumbres. Aprender a pastar aquí exige paciencia y humildad.

No todo alimento será fácil de encontrar, y cada paso trae consigo el riesgo de equivocarse, de perderse o de sentir soledad pero también trae la posibilidad de descubrir lugares más ricos, senderos que antes no se veían, y la compañía de otros viajeros que también se atrevieron a abandonar la comodidad.

Pastar en otro campo no significa olvidar el anterior, más bien, es un acto de integración: uno lleva consigo la experiencia acumulada, las raíces de lo aprendido, pero permite que nuevas raíces se afiancen en un terreno distinto. Es una reconciliación entre lo que fuimos y lo que podemos llegar a ser.

Cada día que se pasa en este nuevo campo fortalece la confianza y aprendemos a reconocer nuestra nueva existencia y se convierte en una lección de adaptación y resiliencia.

Finalmente, pastar en otro campo no es solo una metáfora del cambio; es un recordatorio de que la vida se renueva constantemente. Cambiar de entorno, probar lo desconocido, abrirse a lo diferente, es aceptar que el crecimiento no ocurre donde uno se queda estático, sino donde se atreve a explorar. Y aunque el nuevo pasto pueda ser desafiante, su frescura y abundancia siempre compensan el riesgo.

Ferran Aparicio
25 de Marzo de 2026

viernes, 25 de marzo de 2022

RESIGNACION CRISTIANA

Si lo pensamos fríamente la palabra resignación tiene una connotación más bien negativa y si analizamos su significado la RAE, la define como: Conformidad, tolerancia y paciencia en las adversidades

.Siempre se ha asociado en la cultura cristiana la resignación a Dios todopoderoso, sin embargo la RAE ha vuelto a reincidir en su definición determinando: Entrega voluntaria que alguien hace de sí poniéndose en las manos y voluntad de otra persona.

Ya nos sorprendió el Papa Francisco, afirmando que la resignación no es una virtud cristiana, como no es de cristianos encogerse de hombros o bajar la cabeza ante un destino que nos parece inevitable.

Lo que en ambas circunstancias, lo que si se denota es que la palabra resignación, tiene un matiz pasivo que no señala la manera más indicada para afrontar una dificultad.

En todo caso la resignación implica conformidad, y si bien ésta puede ser en ocasiones necesaria, hay muchas circunstancias que demandan todo lo opuesto, pues no es posible resignarse frente al mal, ni estar conforme con la injusticia.

Aquí hablamos de resignación ante situaciones que nos afectan a nosotros como personas, pero puede darse el caso  que puede ser sobrevenido sin culpa de nuestra parteo también puede ser también por causa de nuestros propios errores.

Es bien cierto que hay circunstancias  que se escapan absolutamente a nuestro control, pero se trata simplemente de valorar si podemos hacer algo más allá y vivir el horizonte de la tenacidad con esperanza de un milagro o cambio circunstancial.

Cuando la imposibilidad es humanamente manifiesta deberíamos cambiar el término resignación que pos u valor pasivo suele hacernos daño por el de aceptación pues es un término que ante lo evidente nos libera de alguna forma del mal ocasionado o recibido.

La resignación es la trampa en la que se atrapa la incapacidad de luchar y es amiga de la culpa y de la culpabilización mientras la aceptación es la capacidad de asumir la realidad, sea cual sea, manteniendo la integridad y las ganas de seguir viviendo

Independientemente de la actitud que adoptemos bien sea la resignación, bien sea la aceptación, pero siempre con un componente de lucha hasta el infinito aceptado, debemos tener en cuenta que la resiliencia es un mecanismo de defensa siendo en definitiva la capacidad del ser humano para afrontar experiencias traumáticas e incluso extraer un beneficio de las mismas.

Las personas resilientes son personas que se aceptan a sí mismas, asertivas, flexibles, receptivas, positivas, equilibradas, constantes y con sentido del humor,si bien  resiliencia cristiana es algo muy distinto, y ocurre lo mismo que con el término resignación , pues el que carece de fe puede parecer casualidad, en cualquier caso si no podemos o no debemos volver a empezar, ese es el momento para la resignación y la resiliencia o simplemente , las dos cosas a la vez, pues nada ocurre por azar.

 

                                                           Ferrán Aparicio

                                                       20 de marzo de 2022

jueves, 30 de septiembre de 2021

SOLUCIONES SENCILLAS

La mente tiene esa reacción natural, que tenemos las personas cuando se nos presenta un problema, cuestión que no es baladí ni agradable, pero lo es también nuestra reacción a cómo enfrentarnos en el momento.


Todos perseguimos nuestros sueños, y en ellos no entran los problemas por definición , pero sin embargo en el camino aparecen, como siempre sin más. Sin embargo cuando tenemos la sensación de vivir y estar plenamente vivos, no hay sensación  que resulte más satisfactoria cuando aparecen los problemas  por muy complicados que sean de posicionarnos ante ellos de una manera sencilla.

Hay personas que centran su vida en la estrategia y esto los convierte en grandes estrategas, y no hay sensación humana y más comprensible que ser uno mismo, sin embargo a la vuelta de la vida, uno  se convence que ante problemas complicados sólo caben soluciones sencillas o en su caso descartar el problema ante la falta de una solución evidente.

Lo que nos diferencia a los grupos de caracteres humanos, es nuestra reacción ante los problemas, que tenemos todos  y el primero que no los tenga que tire la primera piedra, como decía  mi abuela.

Los estrategas muchas veces  actúan carentes de elegancia, buscan soluciones agresivas y complicadas que  por lo contario, la gente sencilla se encierran en sí mismos  y no son capaces de visualizar soluciones.

Las estrategias son buenas pero muy al margen de los  problemas que plantean la vida cotidiana sino como un rumbo en el camino, es por ello que las personas que no diferencia entre rumbo y estrategia se caracterizan por la complejidad de resolución ante los problemas cotidianos.

Como espectadores de lo que acontece en nuestra vida muchas veces concluimos que  la razón  y el sentido común  triunfan  ante la complejidad de  la sencillez de lo evidente.

Al final no podemos resolver aquello de lo que no conocemos, simplemente podemos  analizarlo, estudiarlo y trabajar en ese mundo de lo desconocido, pero el final siempre es lo mismo, hacemos bien aquello que conocemos y nos fortalece.

Al final solo se trata de resolver problemas  en aquellos temas que constituyen nuestro mundo, pues entrar en otros temas, sería como perder el tiempo  y la sencillez que nos conlleva aquello que sabemos, el hacer de una forma sencilla perdiendo la excelencia.

En cualquier caso la  complejidad de la solución debe estar a la altura de la complejidad del problema, pero no hay que olvidar  que las grandes respuestas a los problemas complejos vienen de de la sencillez de las respuestas.

Ferrán Aparicio
30 de Septiembre de 2021