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martes, 30 de agosto de 2016

VUELTA DE VACACIONES

VUELTA DE LAS VACACIONES


En estos días casi la mayoría de las personas, casi un ochenta por cien de la población, vuelve de las vacaciones excepto los que nos hemos  quedado de guardia para atender las urgencias de turno, lo cual no es cuestión baladí, surge el tema de la vuelta de las vacaciones y la experiencia traumática de la vuelta al trabajo y a la vida cotidiana, hasta el año que viene.

Dicen las cabezas pensantes que las urgencias  son inversamente proporcional a su urgencia y por experiencia no les falta razón. La cuestión es que las vacaciones sirven para relajarse el que pueda, las ciudades se quedan vacías y al final nunca hay tiempo para hacerlo bien, pero siempre hay tiempo para volver a hacerlo.

La cuestión es como plantearse esa vuelta de vacaciones; si supone  el final de una etapa o el comienzo de otra de más larga duración. Al principio de esa nueva etapa surge la idea de lo  impresionante que es  el hecho de  cuánto se tarda en acabar algo en lo que no estás trabajando, sobretodo en el caso de que nada es imposible para las personas  que no tienen que hacerlo por sí mismos.

Al principio de ese trauma post vacacional recomiendan tomarse las cosas y el trabajo  de una forma evolutiva y creciente donde el primer 90% de la tarea ocupa el 10% del tiempo y el 10% restante ocupa el 90% del tiempo que queda.

Y es en ese sentido es  como nos acostumbramos a jerarquizar nuestros hábitos, costumbres y donde las tareas sencillas siempre se posponen porque ya habrá tiempo de hacerlas más adelante.

Al final siempre ocurre un poco de lo mismo el trabajo se expande para ocupar el tiempo disponible para su realización. La percepción de la importancia y la complejidad de la tarea en cuestión se inflan en proporción directa al tiempo necesario para su realización.

Lo cierto  es que en esa vuelta de vacaciones, sólo se trata de  hacer cada día  un poco más de lo que todos esperan y pronto todos tendrán más expectativas, incluso uno mismo por aquello de sentirse plenamente satisfecho de tus propias acciones.

Muy importante también es sentirte bien con tu propia vida y con tu propio trabajo como medio de vida, pues si te gusta lo que estás haciendo dicen los psicólogos que lo estás haciendo mal, por aquello del inconformismo racional que nuestra mente nos depara y los más prácticos en ‘sensun contrario’, dicen que si se hace un trabajo demasiado bien, nunca te lo quitarás de encima, supongo que como en todo en la vida,.., en el medio estará la virtud.

A la vuelta de la vacaciones y siendo muy práctico solo queda haber disfrutado de ese tiempo reglado que todo el mundo tiene para descansar de la rutina laboral, para los que nos toca ahora el relevo, integrarnos aunque sea de una forma escalonada de esas merecidas vacaciones con derecho a descanso, pues lo que al final está claro es nadie es capaz de dejar las cosas como están.

                                                           Ferrán Aparicio

                                                 30 de agosto de 2016

jueves, 30 de octubre de 2014

EL SALARIO, EL PRECIO DEL TRABAJO

EL SALARIO, EL PRECIO DEL TRABAJO

Llevo una temporada planteándome si realmente soy consciente que he tocado techo según la teoría de Green y ha llegado el momento de tomar nuevos rumbos, a la aventura y según me direccionen  las oportunas mareas. Sin embargo y con los tiempos que corren tener un trabajo es  reconocer que  es de ser una persona afortunada, si bien no supone ningún regalo pues en definitiva el salario es el precio de un trabajo.

El problema en este planteamiento es como elaborar, desarrollar y planificar un producto, la necesidad de tener una oferta por la que alguien este dispuesto a pagar. En los diez últimos años que he trabajado en la administración pública, me he acostumbrado a pensar que nos pagan por estar, cambió mucho los primeros años de ilusión y aprendizaje a estos últimos de crispación y monotonía con ciertos seudo acoso por temas de pura envidia intelectual, por cierto ya superados, pues la indiferencia es el mejor desprecio ante la incompetencia que intenta abordarte, psíquica y emocionalmente.

Es cierto que mi caso particular como el de muchos trabajadores en la administración tenemos el mismo sueldo que en  los últimos diez años ,que si bien la base ha subido anualmente un dos por cien, también han subido las retenciones fiscales por lo que el resultado numérico es el mismo , cosa que tiene ciertas consecuencias. En consecuencia  hemos aprendido, a base de golpes, que si te pagan  porque estás aportando algo que compensa ese pago, aunque no se valore el esfuerzo de resolución y sacrificio, en demasía.

Lo que también esta claro es que nadie te paga por ser tú como persona o como profesional, te pagan por unos resultados bien materiales, bien intelectuales que generan y hacen rodar el motor de la economía.

Pero lo que resulta chocante, es que no acabamos de discernir que en realidad no somos productos, somos personas y en ocasiones personajes, lo que deriva a la distinción entre lo que somos y lo que hacemos, porque de lo contrario acabaremos pensando que somos productos con un valor en una cuenta de resultados.

Hemos asumido que el salario es el precio del trabajo, que no somos un producto sino unos desarrolladores de productos, en definitiva de un trabajo, que como producto finalista desarrolla una necesidad.

En definitiva, esta claro que si no tenemos nada que ofrecer solo nos queda como producto nuestro trabajo, resultado de muchos ingredientes, desde nuestra creencia, ejercicio y hasta nuestra profesionalidad especializada en su creación.

En una sociedad plural estoy convencido que todo el mundo tiene algo que aportar, eso si  un  trabajo bien hecho; pues un producto defectuoso no tiene valor real.

Hay que empezar a cambiar de mentalidad, y yo el primero, pues es  realmente necesario racionalizar  el equilibrio entre salario y trabajo pues estamos en una etapa en la que nos van a valorar y a pagar por los resultados que ofrecemos.

                                                            Ferran Aparicio
                                                      30 de octubre de 2014