Un medio de expresion donde lo cotidiano se expresa intentando aprender a darle tiempo al tiempo, a esperar ese momento , mi momento, nuestro momento, porque todo llega cuando tiene que llegar.
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martes, 30 de junio de 2026
CONOCIMIENTO DE UNO MISMO: AUTOCONOCIMIENTO
domingo, 1 de marzo de 2026
EL KARMA; EL ARTE INVISIBLE DE SEMBRAR DESTINO
Vivimos acostumbrados a mirar hacia afuera, señalamos
circunstancias, culpamos al entorno, esperamos que otros cambien para que
nuestra vida mejore y sin embargo, toda transformación real comienza en un
territorio menos cómodo: el interior.
Crecer no significa escapar ni cambiar de escenario,
simplemente podemos mudarnos, iniciar nuevas relaciones o proyectos, pero si no
modificamos nuestra manera de pensar y sentir, repetiremos los mismos patrones.
El verdadero crecimiento exige asumir que el único
espacio sobre el que tenemos control auténtico es nosotros mismos. Cuando la
conciencia se expande, la realidad también se reordena.
Cada palabra, cada silencio y cada reacción generan un
efecto, y todo lo que nos ocurre depende de nuestra voluntad; la adversidad
forma parte de la condición humana y en el fondo y la forma, sí depende de
nosotros la actitud frente a lo que sucede. .
El karma también nos recuerda que nada está aislado, todo
está conectado como cuentas en un mismo hilo y una decisión pequeña puede alterar
el rumbo de años futuros, un gesto de bondad puede desencadenar consecuencias
invisibles que superan nuestra comprensión inmediata, pues entender esta
interconexión nos invita a actuar con mayor conciencia y prudencia.
En una sociedad dispersa y acelerada, la atención se vuelve
una forma de sabiduría, no se puede vivir plenamente si la mente está
fragmentada entre el pasado y el futuro. El presente es el único punto donde se
ejerce el cambio.
Dar y acoger forman parte de este equilibrio, cuando
ofrecemos tiempo, ayuda o comprensión sin cálculo egoísta, ampliamos nuestro
propio horizonte.
Otra dimensión esencial es el cambio consciente, la
vida tiende a repetir lecciones hasta que las comprendemos ,patrones que
reaparecen, errores que se reiteran, conflictos similares con distintos nombres
y solo el autoconocimiento rompe ese ciclo.
Finalmente, el karma nos habla de paciencia, pues toda
recompensa auténtica requiere esfuerzo sostenido. Vivimos en una cultura de
inmediatez, pero los procesos profundos necesitan tiempo. .
Creer o no en el karma es una decisión personal y sin
embargo, más allá de cualquier filosofía, resulta evidente que nuestras
acciones importan.
Ferran Aparicio
1 de Marzo de 2026
miércoles, 30 de abril de 2025
ETAPAS DE LA VIDA
De la misma forma que cuando va a acabar el año reflexionamos sobre lo acaecido durante el mismo como una etapa más , la vida se compone de distintas etapas en la que nos diferenciamos alineándonos con nuestras circunstancias vitales .
Una etapa de vida es un período en el que experimentamos cambios significativos en diferentes aspectos de nuestra vida. Estas etapas pueden ser marcadas por la edad, eventos importantes o transiciones personales, de la misma forma que durante estas etapas, es común sentir una necesidad de reflexionar sobre nuestra situación actual y evaluar nuestras metas y prioridades.
Reflexionar sobre una etapa de vida es crucial para nuestro crecimiento personal y bienestar emocional. Al tomarnos el tiempo para evaluar nuestras experiencias, podemos entender mejor quiénes somos, qué queremos y cómo podemos alcanzar nuestras metas. La reflexión nos permite analizar nuestras fortalezas y áreas de mejora, y nos ayuda a tomar decisiones más informadas y alineadas con nuestros valores y objetivos.
Además, la reflexión nos brinda la oportunidad de aprender de nuestras experiencias pasadas y aplicar esas lecciones en el presente. Nos permite identificar patrones y comportamientos que pueden estar limitando nuestro crecimiento y nos da la oportunidad de cambiarlos. La reflexión también nos ayuda a apreciar y valorar los logros y momentos positivos que hemos experimentado durante esta etapa de vida.
El cambio de etapa nos puede inspirar y motivar a tomar acción en nuestra vida. Pueden recordarnos nuestras fortalezas y capacidades, y darnos el impulso necesario para enfrentar los desafíos que encontramos durante esta etapa de vida.
Las etapas nos invitan a mirar hacia nuestro interior y explorar nuestros pensamientos, emociones y deseos más profundos. Nos ayudan a conocernos mejor y a comprender nuestras motivaciones y aspiraciones.
Las etapas nos invitan a reflexionar sobre temas importantes de la vida, como el propósito, la felicidad, el amor y el éxito. Nos obligan a cuestionar nuestras creencias y a considerar diferentes perspectivas.
Así mismo éstas, pueden proporcionarnos una claridad renovada sobre nuestra situación actual. Pueden ayudarnos a identificar lo que realmente importa y a definir nuestras metas y prioridades de manera más precisa.
Reflexionar sobre una etapa de vida es esencial para nuestro crecimiento personal y bienestar emocional. El análisis de las etapas que hemos vivido puede ser una herramienta poderosa para estimular nuestra reflexión y brindarnos una nueva perspectiva. Al utilizar estos análisis, podemos encontrar inspiración, obtener autoconocimiento y alcanzar una mayor claridad sobre nuestras metas y prioridades. Recuerda que cada etapa de vida es una oportunidad para crecer y aprender, así que aprovecha al máximo esta experiencia.
Ferrán Aparicio
30
de Abril de 2025
jueves, 5 de mayo de 2016
HABLANDO DE SOLEDADES
Siempre me he preguntado por qué me gusta la soledad y la verdad que hay muchos motivos y en especial cuando ya has vivido con demasiado ruido en todas y cada una de las situaciones y etapas que todos tenemos en la vida y al final te das cuenta que necesitas respirar de vez en cuanto en tu propio ambiente.
La verdad que la situación de soledad no es cuestión de edad o a lo mejor sí, en cuanto que cada día nos hacemos más selectivos y apreciamos el sentido del silencio como algo sobrenatural en el mundo de la naturaleza que nos rodea y sobretodo porque nunca nos sentimos en absoluto silencio pues al menos nuestra respiración nos acompaña en todo momento, hecho que en contrario, sería mal asunto para el que reflexiona sobre la soledad y el silencio.
La cuestión es que la sociedad y el mundo de la filosofía y en especial la psicología clínica ha empezado a cambiar el concepto de la soledad como concepto de un diagnóstico claro de una variante de la depresión, para catalizar la idea del individuo como ser perfecto en habilidades que puede activar el individuo solo consigo mismo sin necesidad del rechazo o aprobación de los demás.
Soledad en términos sociales significa estar solo sin acompañamiento de una persona u otro ser vivo, pero también hay que reconocer en el origen su etimología como la propia elección como individuo libre al impuesto por la sociedad por alguna traba personal social o simplemente una enfermedad.
En este sentido Arthur Schopenhauer, sostenía que «la soledad es la suerte de todos los espíritus excelentes.» y es que la soledad como instinto básico es necesaria porque nos permite descubrirnos quienes somos y que necesitamos.
En cualquier caso y en el caso que uno no acepte la soledad como el antídoto del ruido extremo en todos sus niveles y extensiones, vivir acompañado es el mejor antídoto contra la soledad, como lo es aun viviendo sólo utilizar los medios posibles para mantener y tener relaciones de una forma periódica.
Otros antídotos de cualquier decálogo versan sobre la actitud de mantenerse activo durante el mayor tiempo posible aprendiendo y compartiendo cosas nuevas a lo largo de una vida, eso sí solo o acompañado según de la actividad que se trate, pero en definitiva sólo se trata de hablar de soledad profundizando en uno mismo para detectar los motivos de nuestro sentimiento de soledad.
Ferrán Aparicio
5 de mayo de 2016
jueves, 10 de septiembre de 2015
MIRANDO POR ENCIMA DEL HOMBRO
martes, 5 de mayo de 2015
ANALIZANDO LOS MIEDOS
La mayoría de los humanos nos sometemos cada año a un análisis clínico o al menos deberíamos hacerlo, para comprobar el estado de nuestra salud, si bien no accedemos por miedos a enfrentarnos más asiduamente a los síntomas que realmente detectamos y obviamos.
El problema de los análisis es que siempre acojonan un poco, pues se teme lo peor, se sienten miedos, como una respuesta natural ante el peligro, un peligro que no sólo puede afectar a nuestro estado de salud, sino que puede afectar a cuerpo, mente y alma.
Si analizamos el miedo, siempre hay que buscar la temporalidad con la que se relaciona, en el sentido que en su foco puede deberse a algo que pasó, que está sucediendo o que nuestra mente adelanta que puede pasar, si bien es una alerta a tener en cuenta aunque no siempre es real, si es algo que se convierte en obsesión.
Sin embargo analizar y tener miedos es algo positivo y necesario pues siendo un mecanismo humano de defensa, nos permite estar prevenidos con mayor rapidez ante las adversidades.
Es cierto que los miedos compartidos son menos miedosos, la opinión de los demás nos influye para disuadir algo que nos hace desconfiar en sí mismo y aunque no estamos a acostumbrados a pedir opinión sobre nosotros mismos, hasta que nos encontramos ante el abismo del conflicto, la opinión externa refleja como los demás nos perciben y posicionan, y salvo error o excepción es mucho mejor de lo que nosotros nos imaginamos.
El análisis de los miedos lo que nos demuestra son los niveles de los principales indicadores de nuestra personalidad y en cualquier caso de cualquier otra cuestión relacionada con nuestro desarrollo personal y profesional.
Una de las soluciones y terapias que más frutos han dado es cuando se plantean miedos es transformarse en una tercera persona que visualice y contemporice nuestro comportamiento como espectador del actor que somos en la obra que estamos representando, algo así como espectador del teatro de la vida que llevamos en cada momento.
Siendo objetivo y con cierto grado comedido de crítica, pues la perfección no existe, podemos darnos cuenta que a pesar de las circunstancias sólo nos queda el vivir el aquí y el ahora, eso sí analizando nuestros miedos, pues para sustos ya no estamos.


