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miércoles, 1 de abril de 2026

LE LEY DE LA CAUSA EFECTO

Nada ocurre aislado, la vida parece una sucesión de instantes independientes, pero en realidad es una trama continua donde cada gesto empuja al siguiente. A eso llamamos ley de causa y efecto: la humilde pero implacable certeza de que todo deja consecuencia.

No es una creencia mística ni un castigo cósmico; es una continuidad, pues cada mañana empieza con herencias invisibles.

El ánimo con el que despertamos no nace esa mañana: viene de los hábitos del día anterior, del descanso o su ausencia, de lo que dijimos o callamos. Incluso el azar suele ser un efecto que todavía no comprendemos.

La ley de causa y efecto no es inmediata, cuando la consecuencia tarda, creemos que no existe, lo que resulta cierto es que una mentira repetida sin castigo aparente se vuelve costumbre; el esfuerzo sin recompensa instantánea se vuelve dudarero la vida no trabaja con urgencias humanas, simplemente acumula.

Pensamos que una decisión aislada no importa: una palabra dura, una responsabilidad evitada, un hábito pospuesto, pero cada acto modifica ligeramente la dirección futura, ., cambia de continente y el destino rara vez gira; se inclina poco a poco.

También existe la causa interior: aquello que pensamos termina influyendo en lo que vemos. Una persona convencida de que será rechazada interpreta neutralidad como desprecio; quien espera aprender ve oportunidades donde otros ven molestias. La percepción es efecto de ideas previas, y a su vez causa de nuevas acciones, pues vivimos dentro de un circuito.

Por eso la libertad humana no consiste en escapar de la ley de causa y efecto —eso es imposible—, sino en elegir las causas iniciales, no controlamos todas las consecuencias, pero sí el primer gesto: la palabra pronunciada o retenida, el trabajo empezado o postergado, la paciencia aplicada o abandonada.

El tiempo es el aliado secreto de esta ley premia la coherencia y desenmascara la incoherencia, y puede tardar años, pero siempre ordena: lo cuidado prospera, lo ignorado se deteriora, lo repetido se convierte en identidad.Así, la vida no es un conjunto de accidentes, sino una conversación continua entre ayer y mañana y cada día responde al anterior y formula una pregunta al siguiente.

La ley de causa y efecto no promete justicia inmediata ni dramatismo visible, promete algo más profundo: continuidad. Lo que hoy parece insignificante mañana será carácter y lo que hoy evitamos decidir mañana decidirá por nosotros y cada omisión es una causa disfrazada de descanso.

La ley de causa y efecto no premia ni castiga; continúa y somos nosotros quienes, sin notarlo, escribimos la dirección del viento.

Ferrán Aparicio
1 de Abril de 2026

domingo, 15 de mayo de 2016

UNA LLAMADA,..., LLAMADA DESTINO


El destino y tal cual la define la Wikipedia, es el poder sobrenatural inevitable e ineludible que, según se cree, guía la vida humana y la de cualquier ser a un fin no escogido, de forma necesaria y fatal, en forma opuesta a la del libre albedrío o libertad.

El problema surge cuando se conjuran las llamadas y el destino  y te cambia el destino o cuando tomamos una decisión que nos cambia el destino después de una llamada o sin ella, en cualquier caso siempre aparecen dicotomías donde el libre albedrio deja de considerarse como una simple opción y llegas a la conclusión que independientemente que la vida este llena de oportunidades o al menos a mí me lo parece, el destino te cambia la vida simplemente porque sí o por una decisión consciente o inconsciente.

Es bien cierto que cuando tomamos una decisión estamos forjando un destino, es por ello que el libre albedrio siempre es el póker que nos permite decidir aunque sea para caer a un abismo desconocido.

Al final cuando llega un momento donde se plantea un problema o te surge un cambio inminente de vida, te das cuenta como la elección que tomas marca la diferencia del camino que presuntamente vamos a tener en la vida, independientemente de lo material y sabiendo que nacemos para morir, sin más.

El rumbo como trayectoria del camino es algo que se proyecta del presente hacia al futuro, y nada tiene que ver con el pasado más que el bagaje, que este nos ha dado para saber lo que ya no queremos vivir, sentir o aceptar en su caso.

Por eso  resulta importante el tener en cuenta que es lo que nos gusta y que no nos gusta en nuestra vida, para a la mínima oportunidad soltar lastres innecesarios que no nos permiten mantener el rumbo ni hacer camino.

Los miedos son siempre nuestro enemigo más aliado en la toma de decisiones, sin embargo el destino como tal siempre nos acaba llevando a un sitio, eso si en su justo momento, ni antes ni después, una vez más deprisa y otra con una lentitud sordina que más que vida parece un purgatorio, y esto se lo digo  por mis últimas experiencias donde he tenido que tomar decisiones y con miedo o sin ellos espero me lleven a buen puerto.

Les animo como siempre e independientemente de razones económicas, fundamentales pero no esenciales, por aquello de que es más rico el que menos necesita, a valorar las pautas para poder marcar una trayectoria clara y concisa, pues como decía alguien con cierta experiencia, preocúpense de lo suyo que de lo mío me preocupo yo.

                                                            Ferrán Aparicio

                                                       15 de mayo de 2016

domingo, 1 de mayo de 2016

CAMINO


Muchas son las personas que me rodean que por moda, tendencia o simplemente por necesidad vital en toda la extensión de la palabra comienzan un nuevo camino, el camino de la sencillez y el minimalismo.

Un día te despiertas y sin venir a cuento y como siempre, sin más, te das cuenta lo complicada que es tu vida, no en cuanto contenido, sino también en formas y maneras.

En ese momento básico te das cuenta de la necesidad del despego a los objetos materiales para conseguir de alguna forma anecdótica sentirte más libre. Sin embargo lo que en principio no podemos conseguir es el despegarnos de todo lo que somos como ese fondo de hechos y etapas acumuladas, en lo que se llama experiencia vivida.

En ese momento preciso es cuando te viene la idea;  que tenemos que dejar de confundir el yo con el ser y es  que el minimalismo como concepto es simplemente ser capaz de vivir con muy poco.

El minimalismo como tendencia general se centra en el intento de reducir cualquier cosa, incluso cualquier sensación y sentimiento a lo esencial, despojada de elementos sobrantes, aplicando  este concepto tan sencillo desde nuestro espacio vital a  nuestros grupos e individuos.

Pero al final del camino en esta tendencia lo que llegamos  a entender dentro del concepto abstracto es que nuestro camino  es mucho más que nosotros mismos , nuestra familia,  nuestra profesión, nuestro partido político, nuestra cultura,…, sino aquello que nos acerca a ser lo que realmente somos.

Al final de este  cuestionado despertar comprendes que no se trata de vivir sin nada sino simplemente de establecer un equilibrio  entre nuestro cuerpo y nuestra mente, que nos ayude a centrarnos en nuestro camino, propio e intransferible.

Quizás y sólo quizás, cuando llegas a esta situación, te das cuenta que lo que realmente tiene sentido en este punto del camino es centrarte en lo importante y no depender de las condiciones externas para complicar tu vida y hacerte esclavo de una pseudo-felicidad que no te deja avanzar en ese camino hacia la libertad.

Es importante también generalizar en el sentido de que cada minimalismo es particular  y de cada persona que lo construye y aunque goza de ciertas peculiaridades coincidentes con las de tu vecino o vecina, al final somos nosotros mismos los que le dotamos del correspondiente significado vital.

El mundo está lleno de posibilidades que se abren a nuestro alcance y somos nosotros mismos, los que decidimos  buscar la felicidad, no en aquello que tenemos sino en lo queremos tener, y esta es quizá sea la premisa errónea que relaciona el avance en el camino o permanecer estancados.

Les animo como siempre a ejercitar ese desapego aunque sea a través de un despertar, pues el mensaje  del camino exclusivamente se centra en ser capaces de distinguir lo que realmente necesitamos  y es importante de lo que creemos necesitar.

                                                           Ferrán Aparicio
                                                        1 de mayo de 2016

 

viernes, 5 de febrero de 2016

CAMINO A LA ILUSION


CAMINO A LA ILUSION

Es bien cierto que caminar con la mente en blanco estimula la creatividad de nuevas ideas, es como dejar fluir aquello que hemos percibido, oído o visto y queda en un espacio virtual que de repente aparece en estos momentos de inconsciencia vital que no física de un ejercicio tan básico del caminante no hay camino se hace el camino al andar.

 Y es que  caminando, me surgió la idea  de que la gente honesta no triunfa y cuanta gente honesta existe que no es reconocida, pero en su forma y manera son realmente felices o al menos lo aparentan.

Como concepto absoluto por todos es reconocido que la felicidad plena no existe, pero como concepto relativo se pueden sumar muchos momentos de felicidad en un día por lo que valga la pena sentirse plenamente satisfecho.

Vivimos en una sociedad donde todo tiene que ser reconocido, visado y sellado por decir un algo, sin darnos cuenta que ni tener mucho dinero, ni ser capaces de influir en los demás, ni de ser relevadamente reconocidos tiene que ver con un sentimiento propio e intransferible de logar y hacer aquello que realmente te satisface  sin llegar al protagonismo efímero del concepto de felicidad.

 Si abandonamos el personaje que representamos y nos pasamos al patio de platea de nuestra vida, y hacemos un playback de nuestra vida es cuando te das cuenta, que el éxito es, cuantas veces te ríes al día o cuantos momentos haces algo que te llena de satisfacción por pequeño que sea, por no hablar del tiempo que pasas con las personas  que amas o te aman, porque al fin y al cabo, eso es lo que nos hace triunfar, al menos como ganadores de nuestra propia ilusión.

Hay secretos tan básicos cuando caminamos como el hecho de cuando surge la duda de actuar, siempre entre hacer y no hacer, hay que escoger el hacer, pues al menos obtendremos como mínimo una experiencia, eso sí, desde la intuición, pues si fuera por la razón muchas veces ni nos moveríamos.

Al final de ese camino a la ilusión, te das cuenta que no hay más alivio más grande que comenzar un día a ser lo que se es, sin preocuparse por la mirada ajena, pues aunque los caminos son públicos, siempre hay un a camino personal donde nadie puede pisar sin tu propio permiso, por aquello de lo personal e intransferible.

El camino de la ilusión maneja un inconsciente donde las metáforas son aceptadas, pues en definitiva cuando un día de tas cuenta que conoces las leyes del inconsciente te das cuenta de la magia que maneja esas leyes y no es más que el mundo que nos rodea tanto en la posibilidad que se nos aparece, como las infinitas posibilidades que se nos ocultan en el misterioso mundo del inconsciente personal y colectivo.

 

                                                       Ferrán Aparicio
                                                  5 de febrero de 2016

 

jueves, 20 de agosto de 2015

AVE PHOENIX


AVE PHOENIX

Hablar del ave Phoenix es hablar de esa ave que renace de sus cenizas pero también es hablar de Icaro.

Como Icaro, el ave Phoenix siempre está volando hacia un sueño después de renacer.

Posiblemente con alas de cera será imposible soportar que crecemos para saber que no siempre hace buen tiempo, que hasta las sombras necesitan de la luz para ser vistas y sobretodo tener claro que nada es para siempre.

En realidad en este teatro de la vida gozamos más , si cabe, de ese efímero rayo de sol tras la tormenta, de esa flor en el desierto o de esa sonrisa que acaba  dibujándose  después de cada tristeza..

No es cuestión de hacer una carta a los reyes magos, ni de pedirle a san Judas Tadeo, algún imposible, pues la vida es más que una carta o una petición. Está claro que la perseverancia me hará sin buscar encontrar lo que añoro.

En cualquier caso sin correr, se que llegaré el primero, pues no persigo ninguna meta por si esta realmente no existe, pero por si acaso disfruto del camino que tal vez me conduzca a ella.

No hace falta saber donde se está exactamente para saber que te sientes y estas bien, sin más. Ni montar a caballo para disfrutar el viento en la cara, ni controlar para disfrutar, ni comprender para saberlo todo.

 Pueden venir tormentas y desiertos que lo desbaraten todo de nuevo. Y más tormentas y mas desiertos, pero siempre sabiendo cual es el momento, mi momento.

 En cualquier caso es en el vivir donde está el secreto y en salir y ver la perspectiva de las cosas el aderezo, en el ir equivocándonos en el camino el acierto.

También tanteo con mis miedos y mis anhelos y busco como gran combustible el amor que no llega, pero en el fondo cada día más anhelo-  Lo disfruto en cierta forma y lo quiero porque hace que germine dentro de mi toda la fuerza de  la vida , más dando que recibiendo.

Ahora y aunque no le guste a mucha gente, me toca ser desde la humildad y sencillez ser comunicador, hacedor y deshacedor de misterios, porque en cualquier caso sigo aprehendiendo.

 En cualquier caso y hoy especialmente  vuelvo a nacer, a reconstruirme , a ser reconstruido, a ser personaje de mi persona y a seguir viviendo, y también  me doy cuenta que todos somos capaces de reaccionar y remontar el vuelo, aunque sea con un poco más de peso.

 

                                                              Ferran Aparicio

                                                           20 de agosto de 2015