Hay momentos en la vida en los que todo parece detenido, como si caminar fuera avanzar sobre arena movediza. Nada fluye, nada responde, y la existencia parece una serie interminable de esfuerzos que no conducen a ningún lugar, y luego, de repente, llega un instante que no se anuncia, que no se puede planear: un destello sutil dentro del corazón y ese instante es entrar en momentum, un estado en el que tu energía interior, tu intención y tu propósito se alinean con la corriente misma del universo.
El
momentum no es tiempo, no es espacio, ni siquiera es acción en el sentido
tradicional,es en definitiva un
despertar del espíritu, una resonancia entre lo visible y lo invisible,
entre tu alma y la vastedad que te rodea,es el momento en que el flujo de la
vida deja de resistirse a ti y comienza a sostenerte, como un río que reconoce
tu necesidad de navegarlo.
El
momentum nace de lo profundo, de la esencia que permanece intacta más allá del
ruido del mundo. No es esfuerzo, es alineación; no es fuerza, es energía
conscientey es la prueba de que dentro de ti existe un ritmo propio, un pulso
que, cuando se escucha, te conecta con algo mayor.
Entrar
en momentum comienza con un gesto simple, casi invisible, es un acto de
honestidad contigo mismo, un sí pronunciado desde la raíz del corazón, una
decisión de confiar en tu camino. Ese gesto no solo activa tu energía; invita
al universo a participar.
Cuando
estás en momentum, tu alma se convierte en un imán de sincronías y señales y lo
que antes parecía casual ahora tiene sentido: las personas que necesitas
aparecen y las oportunidades que buscas se muestran; las respuestas llegan, no
siempre de la manera que esperabas, pero sí en el momento exacto.
El
momentum se siente en la profundidad del ser y no es solo movimiento; es flujo y expansión, pues es la certeza
de que estás exactamente donde debes estar, haciendo exactamente lo que tu alma
vino a hacer.
Cada
paso deja un eco en lo invisible, y cada acción consciente fortalece la
conexión entre tu esencia y el misterio que te sostiene.
Cuando
llegas a este estado, dejas de empujar, dejas de luchar,dejas de esperar.
Comienzas
a caminar con el universo como aliado,
a danzar con la vida en lugar de resistirte a ella, y a descubrir que el
verdadero poder no está en controlar, sino en resonar.
Entrar
en momentum es un llamado, es una
invitación a despertar, a confiar, a moverte desde el corazón, y a dejar que la
energía del cosmos guíe tu paso, en definitiva es recordar que tu espíritu siempre sabe más que
tus miedos y que, cuando te alineas con él, la vida misma se convierte en tu
camino y tu compañero cuando el Alma y
el Universo se Encuentran
Ferran Aparicio
15 de Noviembre de 2025
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