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miércoles, 5 de agosto de 2026

LA BUSQUEDA DE LA FELICIDAD

 

La felicidad es, probablemente, uno de los conceptos más deseados y a la vez más incomprendidos de la experiencia humana  y es desde tiempos antiguos cuando, filósofos, pensadores y personas comunes han intentado definirla, perseguirla y, en el mejor de los casos, alcanzarla, `pero sin embargo, a pesar de vivir en una época con mayores comodidades, avances tecnológicos y oportunidades que nunca antes, muchas personas siguen sintiéndose insatisfechas, vacías o desconectadas.

Para muchos, la felicidad se asocia con logros externos como tener dinero, alcanzar el éxito profesional, poseer bienes materiales o mantener una imagen de vida perfecta. Desde pequeños, la sociedad nos enseña que debemos estudiar, trabajar duro y “triunfar” para ser felices y bajo esta lógica, la felicidad se convierte en una meta futura, algo que llegará cuando finalmente consigamos aquello que deseamos.

Este enfoque genera un ciclo constante de insatisfacción y cuando alguien alcanza una meta, como conseguir un buen empleo o comprar una casa, experimenta una sensación temporal de satisfacción;sin embargo, esa sensación suele desvanecerse rápidamente, dando paso a un nuevo deseo o necesidad.

Otro lugar común donde muchas personas buscan la felicidad es en los demás. Se cree que una pareja, la aprobación social o el reconocimiento externo pueden llenar un vacío interno, si bien las relaciones humanas son fundamentales y pueden aportar un profundo sentido de conexión y bienestar, depositar en otros la responsabilidad de nuestra felicidad es una carga injusta y, en última instancia, insostenible.

Entonces, si la felicidad no está en el dinero, el éxito o la aprobación externa, dónde se encuentra la felicidad, la respuesta no es sencilla, pero muchos coinciden en que la felicidad no es tanto un estado permanente como una forma de relacionarnos con la vida, es más que algo que se posee, es algo que se cultiva.

Hay aspectos  de  la felicidad que ratifican que está profundamente ligada al sentido. Las personas que sienten que su vida tiene propósito ya sea a través de su trabajo, sus relaciones o sus valores suelen experimentar un bienestar más duradero y este sentido no tiene que ser grandioso ni extraordinario; puede encontrarse en pequeñas acciones cotidianas, como ayudar a otros, aprender algo nuevo o contribuir de alguna forma a la comunidad.

La capacidad de estar presentes juega un papel fundamental y muchas veces, la mente está atrapada en el pasado recordando errores o lamentando decisiones o proyectada hacia el futuro preocupándose por lo que podría salir mal y es esta desconexión del presente impide disfrutar lo que ya tenemos.

La vida no es perfecta, ni lo será nunca y hay que tener en cuenta que habrá pérdidas, fracasos, incertidumbre y dolor y pretender una felicidad constante, libre de dificultades, es una expectativa poco realista que conduce a la frustración, muy al contrario aceptar que el sufrimiento forma parte de la experiencia humana permite desarrollar una resiliencia más sólida.

Por último, la felicidad también implica responsabilidad personal y no depende exclusivamente de factores externos, sino de cómo interpretamos y respondemos a lo que nos sucede. Esto no significa ignorar las dificultades reales, sino reconocer que, en muchas situaciones, tenemos cierto margen de elección: cómo pensar, cómo actuar y cómo afrontar los retos y asumir esta responsabilidad puede resultar incómodo, pero también es profundamente liberador.

                                                                                Ferrán Aparicio

                                                                              5 de Agosto de 2026

martes, 25 de septiembre de 2018

MIS ERRORES FAVORITOS

Hace muchos años  que decidí abandonar la adicción a la televisión cuando empecé a estudiar, bien porque en aquella época, el poco tiempo que me quedaba después de unas densas clases, lo invertía en organizar el tiempo de estudio o diversión, bien porque necesitaba moverme en un espacio fuera de la escuela universitaria o  bien por simplemente organizar mi propia casa.

Con el tiempo y una vez obtenida la correspondiente licenciatura, empecé a hacer a aquello que me apetecía y realmente me gustaba, un poco como rebelión al tiempo que había invertido de una forma obsesiva a mi formación y con ganas de liberar mi mente, ante un espacio en blanco a través de la pintura, la fotografía y la escultura.

Lo  más chocante de este espacio de relajación es que como siempre la mente, va simultaneando la expresión y la meditación y en especial  se deriva a un análisis de mis errores favoritos así como las consecuentes lecciones que cada día presuntamente vas aprehendiendo, auto convencido, que muchas veces  todo lo que has descubierto, es  a base de golpes y esfuerzos tontos.

En general al hablar de errores, hablamos de una forma peyorativa de equivocaciones, admitiendo que es propio de seres humano el equivocarse, pero aprehendiendo con el tiempo  que los errores suelen ser irreversibles, porque por lo general uno no tropieza  dos veces en la misma piedra, salvo error, despiste o excepción.

También es cierto como dice el dicho que lo que no mata,…, engorda y a colación también podemos afirmar que lo que no te mata, te hace más fuerte y cada día que pasa eres más sabio o acumulas mayor experiencia. Sin embargo ese aspecto negativo del error como concepto es un error en sí mismo, y valga la redundancia semántica,  en el sentido de cada error te facilita seguir avanzando más rápido en la siguiente ocasión.

Al mismo tiempo la presunción de hecho o las pre-suposiciones de derecho son las circunstancias que más errores me han hecho cometer y consecuentemente aceptar. 

Cuando te sientas a dibujar, pintar o modelar, o retocar una fotografía, es muy fácil olvidarse del mundo real y dejarse llevar por la filosofía o los pájaros y flores, pero también es muy fácil que tu propio subconsciente aproveche para manifestarse con pequeños detalles que manifiestan los errores que has podido cometer.

Hay y habrá excelentes momentos  y circunstancias propias y ajenas a lo largo de tu vida, que generaran  muchas experiencias y situaciones y por supuesto tropiezos con  personas que encontrarás en el camino, incluso enmarcadas en distintas etapas,  pero otro de los errores que no tenemos asumidos es que los nombres, términos y denominaciones, tienen fecha de caducidad. 

Precisamente por eso es mejor asociar tu pensamiento a un valor que a un término más o menos de moda o a una persona que cambiado de situación, cambie directamente con tu relación.

Al final sólo se trata de ser capaz de tener una serie de ideas claras y sencillas  y sobre todo aprehender conscientemente de los errores como medio de ir cerrando círculos o ciclos.
                                                                  
                                                                   Ferrán Aparicio
                                                             25 de Septiembre de 2018

viernes, 25 de noviembre de 2016

CASOS Y COSAS


Cuando las cosas se miran en perspectiva, toman un cariz muy diferente, la pura verdad es que han pasado los días, los meses y muchos años y me es muy grato recordar todos aquellos días de viaje, porque actualmente mi visión de todo en conjunto es tremendamente positiva, aunque actualmente me sea difícil elegir destino, bien por presupuesto, bien por dificultades político-sociales en que se encuentran muchos países y lugares, bien porque cada desplazamiento tiene su momento en el tiempo. 

A nivel práctico, las cosas tampoco han cambiado demasiado, si bien hoy el mundo de internet facilita evitar intermediarios y conseguir una información pluricultural y diversa, si bien siempre hay que tener cierta reserva en cuanto a la veracidad de los contenidos, hemos avanazado en la capacidad de desplazarnos aunque sea virtualmente. 

Pero lo que de verdad ha sufrido un cambio importante, es nuestra mentalidad, solo cuando vivimos en el tiempo sin anclarnos en el pasado o proyectándonos en el futuro, es cuando nos damos cuenta del aquí y del ahora de los casos y de las cosas, que realmente suceden en este momento desde la consciencia.

Al final de una forma consciente te das cuenta de que el obsequio para nosotros de la vida, ha sido el poder viajar y desplazarnos, en las culturas de otros países y mundos inimaginables. 

En el aprendizaje del camino, llegas a entender que la vida es un camino irregular de casos y cosas, que van sucediendo, no sin más, como en otros conceptos y ocasiones, sino todo en su justo momento, en la que ninguna etapa tiene sentido, si no existe otra etapa que la complemente. 

En cada viaje, aprehendemos cosas que estamos seguros, nos van a ser de gran utilidad para el resto de nuestras vidas, desde la luz al color , desde la forma a los materiales, pero también sensaciones placenteras y algunas incluso adversas y al final esos casos y cosas, te enseñan que cuando aquellos momentos en que las cosas parecen no tener solución, nos obligamos a tener esperanza. 

Esa actitud de carencia de cumplimiento de un deseo absoluto de complacencia, al final te enseña con la mayoría de los casos y de las cosas a ser optimista el resto de tu vida, pues al fin y al cabo una vez analizas si un problema tiene solución o no la tiene, ya sabes cómo reaccionar, esta vez,.. sin más, aceptando el problema de una forma optimista en cuanto a su resultado final.

Al final,.., los casos y las cosas, no salen ni bien ni mal, sino que simplemente suceden, y la manera en cómo se interpretan depende de la mentalidad con la que lo valoremos y puedes llegar a valorar y comprobar que se puede ser feliz incluso cuando todo parece perdido, pues te otorga la capacidad de entender que incluso las malas épocas son irrepetibles. La experiencia final de ganar el conocimiento de los casos y cosas, te demuestra que todo en definitiva está inalcanzablemente cerca.

Ferrán Aparicio

25 de Noviembre de 2016





jueves, 10 de diciembre de 2015

RUTINAS DECEPCIONANTES

Hablar de rutina es hablar de palabras mayores. Dicen que la creatividad es un motor en la alegría del vivir y a mí me parece bien cierto.

 El problema surge cuando en nuestra vida nos dejamos llevar por la rutina como un hábito de vida y no innovamos nuestras conductas y actuaciones, cuestión a replantear si queremos sentirnos en una evolución y evaluación positiva constante.

Es cierto que a todos en nuestra vida hay cosas que no nos acaban de convencer desde el trabajo diario que ejercemos, hasta una relación de pareja degradada que convivimos simplemente por una rutina decepcionante y ambos caso, aguantamos por no alterar ese hábito de supervivencia adquirido, lo cual  es como siempre cuestión baladí.

En el fondo de nuestros seres todos sabemos aquellas rutinas que no estamos de acuerdo, bien porque no nos  aportan nada o simplemente una indiferencia absoluta, sin hablar de la toxicidad que nos producen, bien porque no ejercemos un cambio como siempre por miedos a la incertidumbre del cambio.

Desde la tesitura que todo llega en su justo momento, un día llega ese momento en que te replanteas y dices basta ya de esa rutina decepcionante que no me aporta nada y en ese momento trágico es cuando por obligación o decepción comenzamos a recordar toda la rutina que hemos vivido de una forma consciente y automática y sobre todo regresamos al pasado para intentar recuperar un tiempo que no nos ha aportado nada.

Todos y digo todos, hemos vivido con los ojos cerrados ante algún tema o situación en nuestras vidas es como si no quisiéramos ver lo que está sucediendo en nuestro propio espacio y miramos hacia otro lado , pero sabemos que un día llegará ese momento, nuestro momento en el que tenemos que transformar nuestra rutina en una nueva situación.

Lamentablemente somos conscientes de esta situación cuando la muerte pasa cerca de nuestras vidas o perdemos aquellos clavos a veces incluso oxidados aguantan el cuadro de nuestro retrato.

Dicen que nunca es tarde cuando la dicha es buena  y que para ganar siempre hay que perder, es parte de la evolución.

Es por ello que les animo a revisar su rutina diaria en todos sus palos, a efectos de que cuando llegue ese momento que nos llega a todos y no es la muerte sino el encontrarnos cara a cara con nosotros mismos  y con nuestra vida diaria, no sufran un  traumatismo craneal, pues resulta mucho más práctico ir adaptando nuestra vida a una rutina más gratificante con pequeños cambios que para todos son asimilables y al fin y al cabo son los que nos aportan cierta felicidad.

 

                                                       Ferrán Aparicio
                                              10 de diciembre de 2015