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domingo, 20 de marzo de 2016

CARPE DIEM


Mucho se ha hablado y se ha ensalzado el término latino “carpe diem” , que no es más que la sencilla idea de: aprovecha el momento, muy bien materializada en la película Dead Poets Society ,”La Sociedad de los Poetas Muertos” en castellano, un film que tuvo como protagonista a Robín Williams y a Ethan Hawke, entre otros.

Pero más allá de su visión actual no hay que olvidar que el concepto tiene  su proveniencia de las raíces latinas promulgadas por el filósofo y poeta Horacio, donde coetáneamente se traducía como “cosecha el día” como  concepto de no malgastar ni un segundo.

Carpe diem es una expresión de raíces latinas que fue concebida por el poeta romano Horacio. Su traducción literal otorga relevancia a la frase “cosecha el día”, cuyo contenido intenta alentar el aprovechamiento del tiempo para no malgastar ningún segundo.

Investigando un poco más allá de lo que nos ha llegado, la frase completa fue “carpe diem quam minimum credula postero”, que en español puede entenderse como el siguiente consejo: “aprovecha cada día, no te fíes del mañana”. Lo interesante de este término tan popular y genérico que casi todo el mundo ya conoce es la interpretación que se hace de él y es lo que realmente me divierte y asombra.
 
Dicen que cada uno cuenta la feria según le ha ido y en éste sentido con  “carpe diem”, sucede lo mismo en el sentido que cada uno lo enfocamos según nos interesa, vivimos o simplemente sentimos.

Por una parte  algunos lo interpretamos como una exhortación en la que no debemos dejar de pasar el tiempo, cada etapa de la vida tiene lo que naturalmente le corresponde, desde la salud a la enfermedad y en cualquier caso el propio deterioro evolutivo de nuestro cuerpo respecto a acciones  que con el tiempo ya no podremos ejercer.
 
Otros lo aplican como el disfrute permanente de cada placer de la vida sin pensar en el futuro como término abstracto e indefinido, pues es cierto que no sabemos el momento exacto en que tendremos en nuestras manos el boarding pass a la otra vida.

Quizás como siempre en el término medio, siempre suele estar la virtud,  y hay de los que piensan que expresa aquello de que hay que vivir cada día como si fuera el último eso si desde la consciencia  de la vulnerabilidad del ser humano.

Por otra parte están el grupo de la oposición, que piensa que es una auténtica irresponsabilidad el dedicarse sólo a vivir el presente sin pensar en el futuro, sin establecer un seguro para que la vida dentro de unos años sea tranquila y no tengan complicaciones que no han podido controlarse,…, para gustos los colores.

En cualquier  caso para realmente  comprenderla por completo y aprovechar su sentido es necesario utilizar la razón y saber de cómo enfrentar de forma anticipada las consecuencias que su cumplimiento supone.

En conclusión, traigo a colación este tema, pues visto lo visto y viendo y viviendo los cambios que se producen diariamente en nuestra sociedad, hay que recuperar a los clásicos para entender dónde estamos y hacia dónde podemos movernos, pues lo que está claro es que eternos no somos, ni vamos a serlo, por mucho que se alargue nuestra esperanza de vida.

                                                           Ferrán Aparicio

                                                     20 de marzo de 2016

 

domingo, 30 de agosto de 2015

VULNERABILIDAD O DEBILIDAD


Llevamos ya un tiempo de una etapa nueva, donde no acabamos de dejarnos de sorprender con los cambios de una sociedad, que pasa de lo alto a lo profundo de una forma radical y sin ninguna racionalidad específica, si bien es bien cierto que todos deseamos aquello que decían nuestros mayores  sobre la paz y prosperidad y el maravilloso estado del bienestar social.

Es cierto que todos los cambios producen ciertos miedos y angustias y en especial a los que se hallan acomodados en su zona de confort, donde no existe mayor cambio admisible que hacer un zapping en su televisión, pero también es cierto que en estas ocasiones donde los que más han presumido, más han carecido y encima  nos invitan a pensar sobre el concepto de la debilidad y la vulnerabilidad.

Tanto la debilidad como la vulnerabilidad e independientemente del contexto donde se puedan matizar implican en cierta forma una negatividad y gozan sin embargo de una poder de la abstracción por estar referidas a algo en concreto desde una visión más amplia, sin embargo en cualquier sociedad se nos educa a todo lo contrario a ser fuertes y sobrevivir en ambientes muy competitivos, superando lo que es visible en nosotros mismos.

Pero pensar en frio sobre la vulnerabilidad es  pensar en un sentimiento de fortaleza, pues en estos tiempos de cambio, ratifica la idea de enfrentarnos a una nueva mentalidad a pesar de no tener la certeza de a dónde vamos o adonde nos dirigimos, si bien implique tener la certeza de que lo  vamos a conseguir, que al menos es superar una debilidad.

Sin embargo la vulnerabilidad lleva implícita dos grandes oportunidades una que refleja la reflexión del propio individuo ante el cambio y otra referida al conjunto de la sociedad como ente pensante en común dentro de una evolución , algo así como la inteligencia social que nos define en cada era.

Es bien cierto que la propia vulnerabilidad nos demuestra nuestra imperfección y nos permite aprehender, como seres humanos que no divinos que somos, pero también es cierto que una sociedad no puede permitir la generalización de la debilidad como estatus de moda, pues todos somos capaces de aprehender y al final de todo en el tiempo nos pone en nuestro sitio, individualmente y socialmente o al menos eso dicen, por decir un algo.

La vulnerabilidad como sentimiento genera incomodidad en cuanto nos permite enfrentarnos con retos  donde podemos mejorar nuestra situación, disminuyendo nuestra debilidad y aumentando nuestra autoconfianza, lo cual ya por sí mismo no es cuestión baladí.

Como siempre desde la comodidad la mejora no es posible pues apalanca, pero sentirnos vulnerables, es como asumir una debilidad evidente que nos hace vernos y ser visibles asumiendo los riesgos que la situación entraña, eso sí sabiendo distinguir entre vulnerabilidad y debilidad.

                                                                Ferrán Aparicio

                                                      30 de agosto de 2015