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sábado, 10 de enero de 2026

La vida sigue igual

Hay mañanas en las que despertamos con la sensación de que nada cambiará. Como casi siempre el sol entra por la ventana con la misma luz tibia, el café humeante huele igual que siempre, y la ciudad, allá afuera, respira con la misma rutina que hemos conocido desde hace años, ‘pero, aunque nuestro corazón quiera detenerse en un instante de miedo, tristeza o nostalgia, la vida sigue igual. Y esa continuidad, que a veces parece cruel, también es un bálsamo silencioso.

La vida no sigue tan igual cuando nos enfrentamos a la pérdida, alguien se va, un sueño se desvanece, un error nos pesa, y pensamos que el mundo debería detenerse por nuestra pena, pero  sin embargo, los días continúan y nos recuerda que la existencia no depende de nuestras emociones, sino de su propia marcha, imparable y constante.

La rutina diaria puede ser tanto una prisión como un refugio,  a diario los mismos caminos, las mismas calles, los mismos rostros que vemos cada día pueden parecer monótonos, pero esconden historias invisibles.

A veces creemos que el cambio es sinónimo de revolución, que solo los grandes eventos alteran nuestra existencia, pero la vida cambia en la pequeña cotidianeidad, mientras tanto, el mundo parece inmóvil, como si nada ocurriera, recordándonos que la continuidad es también belleza, que cada día que sigue igual es una oportunidad para renacer, para aprender, para sentir.

El amor, la pérdida, la alegría y la tristeza se entrelazan en esa marcha constante. Nos enseñan que, aunque todo parezca repetirse, cada momento es irrepetible.

La vida sigue igual, sí, pero nosotros cambiamos dentro de ella,cada día que pasa nos recuerda que la existencia no espera, que los errores no se borran solos y que la felicidad no se encuentra, sino que se construye en medio de la rutina, en medio de lo cotidiano.

La frase “la vida sigue igual” no es un lamento; es una lección de resiliencia. Nos invita a aceptar que no tenemos control sobre todo, pero sí sobre nuestra manera de responder a los días que llegan y se van. Nos desafía a encontrar belleza en lo ordinario, a apreciar lo que tenemos y a resistir la desesperanza. Porque incluso cuando todo parece estático, incluso cuando creemos que el tiempo nos deja atrás, cada amanecer es una promesa de posibilidad, y cada noche nos deja con la esperanza de un nuevo comienzo.

Al final, la vida sigue igual, y en esa igualdad constante reside su fuerza. Nos enseña que los instantes no esperan, que cada gesto, cada sonrisa, cada palabra cuenta. Nos recuerda que la tristeza es pasajera y que la alegría, aunque fugaz, siempre regresa. Y mientras todo esto ocurre, nosotros seguimos caminando: aprendemos, soñamos, amamos, lloramos y nos levantamos una vez más. La vida sigue igual… pero nosotros seguimos creciendo dentro de ella, y eso es lo que hace que valga la pena vivir.

                                                        Ferrán Aparicio

                                                   10  de Enero de 2026

 

 

jueves, 8 de enero de 2026

LA MAGIA QUE TRASCIENDE GENERACIONES

Cada 6 de enero, un ritual silencioso y lleno de ilusión se repite en millones de hogares: la llegada de los Reyes Magos. Melchor, Gaspar y Baltasar no son meros personajes de cuentos infantiles; son símbolos de generosidad, sabiduría y esperanza. Representan la capacidad humana de soñar más allá de lo tangible, de imaginar un mundo en el que la bondad y la sorpresa aún tienen un lugar.

La historia de estos sabios del Oriente ha viajado por siglos, cruzando desiertos, mares y montañas, llegan a nosotros cargados de un mensaje universal: no se trata de lo que traen consigo, sino del significado de sus regalos.como son el Oro,el incienso y la mirra, presentes que no solo enriquecen, sino que evocan valores profundos: la riqueza de espíritu, la espiritualidad y el sacrificio.

En su esencia, los Reyes Magos nos recuerdan que la verdadera grandeza no se mide en bienes materiales, sino en actos de generosidad y amor.

Pero su magia va más allá de los regalos y es la espera lo que hace especial este momento. Cada niño que cuenta los días hasta el 6 de enero vive la emoción de imaginar mundos posibles, de fantasear con la llegada de seres que trascienden lo cotidiano ;cada carta cuidadosamente escrita, cada zapato colocado junto al árbol o la ventana, se convierte en un acto de fe y esperanza y  esa espera, cargada de ilusión, nos enseña que la vida misma está hecha de momentos que valen por la emoción que contienen, no solo por su resultado.

Los Reyes Magos no se adaptan a las modas; ellos son la memoria de la inocencia que todos llevamos dentro, pues nos invitan a mirar más allá de lo inmediato y a valorar la magia de los pequeños gestos: un abrazo inesperado, una palabra amable, un momento compartido.

En un mundo que avanza con rapidez, donde la inmediatez parece desplazar la sorpresa y la paciencia, los Reyes Magos nos recuerdan que la verdadera magia es atemporal. Nos enseñan a soñar, a esperar y a creer en lo improbable. Cada gesto de generosidad que reproducimos, cada ilusión que mantenemos viva, es un reflejo de la lección que nos dejaron estos sabios viajeros: la magia existe mientras haya corazones dispuestos a creer en ella.

Así, el 6 de enero no es solo una fecha del calendario: es un recordatorio de nuestra capacidad de imaginar, de dar y de recibir sin medida, es una invitación a mantener viva la chispa de la infancia, incluso cuando los años nos empujan hacia la rutina. Melchor, Gaspar y Baltasar no solo traen regalos; traen un mensaje eterno: la riqueza más profunda reside en la generosidad, la paciencia y la fe en la magia de la vida.

                                                          Ferrán Aparicio

                                                       5 de Enero de 2026

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA

Cada año, cuando el calendario se deshoja y el reloj anuncia el primero de enero, surge una promesa silenciosa: “Año nuevo, vida nueva”. No es solo un deseo, ni un cliché repetido en brindis y mensajes; es un susurro del tiempo que nos invita a mirar atrás, reconocer lo que fuimos, y decidir lo que queremos ser.

 El Año Nuevo tiene un poder sutil pero profundo: nos da un punto de reinicio, un lienzo en blanco sobre el que podemos dibujar nuestras aspiraciones. Es un recordatorio de que la vida, a pesar de sus errores y rutinas, siempre nos ofrece nuevas páginas para escribir nuestra historia.

El amanecer de un nuevo año nos permite imaginar otra versión de nosotros mismos: más valiente, más consciente, más plena. La psicología llama a esto el “efecto del primer día”, un impulso que nos hace sentir capaces de transformar hábitos, actitudes y destinos. Pero para que el cambio sea real, debe ir más allá del símbolo; debe arraigarse en la acción diaria.

Cada propósito es un puente entre lo que somos y lo que aspiramos ser y para cruzarlo, necesitamos claridad y constancia

El verdadero cambio se encuentra en los hábitos, en los gestos cotidianos que, repetidos, se convierten en identidad y cada pequeño esfuerzo es una semilla plantada; con paciencia, crecerá y florecerá en transformación.

No todos los días serán perfectos.; habrá caídas, desvíos, momentos en que la fuerza de voluntad flaquee, pero la resiliencia no se mide por la ausencia de tropiezos, sino por la decisión de levantarse una y otra vez y cada retroceso es una lección, cada obstáculo, un maestro silencioso que nos enseña a persistir.

Y así, entre tropiezos y aciertos, entre dudas y certezas, se construye la vida nueva que

“Año nuevo, vida nueva” no es solo cumplir metas o propósitos; es reinventar nuestra mirada hacia la vida, es aprender a valorar lo que tenemos, a cuidar nuestras relaciones, a escuchar nuestro cuerpo y nuestro espíritu, a aprender y crecer en cada experiencia.

Es descubrir que la transformación más profunda no siempre es visible, pero siempre es real: en la serenidad, en la gratitud, en la manera en que elegimos responder al mundo.

El Año Nuevo es un faro que nos recuerda que cada día cuenta y no necesitamos esperar el calendario; cada instante es una oportunidad para escribir un capítulo nuevo, para tomar decisiones conscientes, para ser la mejor versión de nosotros mismos.

Este año, más que repetir un deseo, haz que cada día sea un paso hacia tu vida nueva. Haz que cada acción, cada pensamiento y cada gesto te acerquen a la persona que quieres ser.Porque la vida nueva no llega sola: se construye, se siente y se vive. Y empieza, siempre, contigo.

 

                                                              Ferrán Aparicio

                                                           1 de Enero de 2026

 

  

UN PUENTE ENTRE EL AYER Y EL MAÑANA

Cuando el reloj comienza su cuenta regresiva y las luces iluminan la noche, sentimos que el tiempo se inclina, pausado, entre lo que fue y lo que será. El fin de año no es solo un calendario que cambia, sino un instante que invita a mirar hacia atrás con gratitud y hacia adelante con esperanza.

El fin de año siempre llega con una mezcla de nostalgia y anticipación, como un suspiro que atraviesa el aire frío de diciembre. No es solo el cambio de un número en el calendario: es un instante suspendido entre lo que fue y lo que aún no es, un momento en que el tiempo parece detenerse para permitirnos mirar hacia atrás, evaluar nuestro camino, y mirar adelante con esperanza y decisión.

Pero más allá de las costumbres, el fin de año es un momento de introspección pues reflexionamos sobre nuestras victorias y nuestros errores, las decisiones que nos hicieron crecer y aquellas que nos enseñaron a levantarnos.

Los rituales, por simples que parezcan, tienen un poder profundo como la ropa interior de colores no es mera superstición, sino es un acto de intención, una manera de declarar a nosotros mismos qué queremos atraer como el amor, la salud, y la prosperidad para el nuevo ciclo.

Pero más allá de la celebración externa, el fin de año nos invita a una introspección sincera y es  el momento de mirar nuestras vidas con honestidad, de reconocer los logros que nos llenaron de orgullo y los tropiezos que nos enseñaron lecciones que solo el tiempo puede enseñar.

Los propósitos de año nuevo no son simples listas de deseos: son promesas profundas que hacemos a nosotros mismos y elegirlos con cuidado significa elegir transformación consciente, no sobrecarga.

Se trata de metas que impacten nuestras vidas de manera tangible: mejorar la salud, fortalecer relaciones, cultivar nuevas habilidades, administrar mejor nuestros recursos, abrazar la gratitud diaria pues cada  propósito es un paso hacia la mejor versión de nosotros, un contrato silencioso con nuestro propio crecimiento.

El fin de año es, en esencia, un puente entre el pasado y el futuro y nos enseña que el tiempo es un río que nunca se detiene, que cada experiencia vale, que cada aprendizaje nos fortalece, y que siempre hay un momento para reinventarnos, para renacer, para abrirnos a la posibilidad de lo nuevo. Nos recuerda que cerrar un capítulo no significa olvidar, sino reconocer y agradecer; y que abrir uno nuevo no es simplemente avanzar, sino hacerlo con intención, con conciencia y con el corazón dispuesto a recibir lo que vendrá.

Así, al sonar la última campanada y al encender la primera luz del año, comprendemos que el fin de año no es solo un día más: es un ritual de esperanza, una invitación a vivir con mayor conciencia, un recordatorio de que cada final es también un inicio. Y que, al final, siempre podemos elegir cómo cruzar ese puente, con gratitud por lo que dejamos atrás y entusiasmo por lo que nos espera.

 

                                                      Ferrán Aparicio

                                               30 de Diciembre de 2025

 

EL CONCEPTO DE LA NAVIDAD

 

La Navidad es una de las festividades más reconocidas y celebradas en todo el mundo, con un significado que va mucho más allá de su origen religioso. Esta celebración, marcada por la alegría, la solidaridad y la reflexión, posee dimensiones históricas, culturales, sociales y espirituales que la convierten en un fenómeno universal. La Navidad no solo recuerda un acontecimiento del pasado, sino que también representa valores atemporales como la esperanza, la unión familiar y la generosidad hacia los demás.

Desde la perspectiva cristiana, la Navidad celebra el nacimiento de Jesús en Belén, considerado el Mesías y Salvador de la humanidad. Este acontecimiento simboliza la llegada de la luz al mundo, la paz y la reconciliación entre los seres humanos. Para muchas personas, es un momento de reflexión espiritual, oración y fortalecimiento de la fe.

Más allá del aspecto religioso, la Navidad se ha consolidado como una festividad cultural. Es común que las familias se reúnan, compartan comidas especiales y realicen intercambios de regalos. Estas tradiciones fomentan la unión familiar y la solidaridad, promoviendo valores como la generosidad, el respeto y la empatía.

Los símbolos navideños, como el árbol de Navidad, el pesebre, las luces y los adornos, han adquirido un significado universal. Representan alegría, esperanza y la renovación de los lazos afectivos.

El concepto de la Navidad es, por tanto, multifacético. No solo celebra un hecho religioso, sino que también promueve valores humanos universales como la solidaridad, la alegría y la esperanza. Es un tiempo para detenerse, reflexionar y compartir con los seres queridos, recordando que, más allá de los adornos y regalos, lo esencial es la conexión con los demás y la celebración de la vida.

En la sociedad contemporánea, la Navidad ha adquirido un carácter global, extendiéndose incluso a personas que no siguen la tradición cristiana. Es un período marcado por la reflexión sobre la vida, la generosidad hacia los demás y la solidaridad con los más necesitados. Instituciones, comunidades y organizaciones aprovechan esta época para realizar campañas de ayuda y promover acciones benéficas, demostrando que el espíritu navideño va más allá de la celebración privada y tiene un impacto social positivo.

Los símbolos navideños, presentes en diferentes culturas, permiten que la festividad tenga un significado universal. Las luces, el muérdago, las coronas y los adornos representan alegría, renovación y esperanza. El tiempo de la Navidad invita a la introspección y a la práctica de valores éticos y humanos, recordando que la verdadera celebración no depende de lo material, sino de las relaciones y el bienestar colectivo.

El concepto de la Navidad es, por lo tanto, amplio y profundo. Combina historia, espiritualidad, cultura y sociedad, ofreciendo una oportunidad para conectar con los demás y consigo mismo.

                                                           Ferrán Aparicio

            25 de Diciembre de 2025

EL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA

La literatura no solo narra hechos; es un espejo de la condición humana y esto es lo que refleja en el libro, El caballero de la armadura oxidada, de Robert Fisher, se presenta como una fábula sencilla que, bajo su apariencia infantil, encierra profundas lecciones sobre el autoconocimiento, la autenticidad y la transformación personal.

La obra utiliza un lenguaje claro y directo, pero su fuerza reside en el simbolismo de sus elementos: La armadura representa los mecanismos de defensa del ser humano, construidos para protegerse del dolor y la crítica, pero que terminan aislándolo; Los personajes secundarios, como el bufón y los animales, funcionan como guías arquetípicos, recordando la noción de “maestro” o “guía espiritual” presente en tradiciones filosóficas y literarias.

La narrativa es lineal, con un desarrollo simbólico que permite que la historia funcione tanto como cuento como alegoría filosófica, similar a la estructura de las parábolas de Platón.

El viaje del caballero plantea preguntas esenciales sobre la existencia y la autenticidad:

Sócrates afirmaba que “una vida no examinada no vale la pena ser vivida”. El caballero solo alcanza la libertad al enfrentar sus miedos y retirarse de las máscaras que lo ocultan, ilustrando cómo la introspección y la autoconciencia son condiciones para la verdadera libertad, lo que hace reflexionar sobre el autoconocimiento y libertad.

La armadura simboliza las expectativas sociales y los roles adoptados, que pueden alienar al individuo de su ser auténtico. Liberarse de la armadura equivale a asumir la responsabilidad de existir plenamente.

El sufrimiento que el caballero experimenta al intentar quitarse la armadura refleja la idea filosófica de que el dolor y la dificultad son instrumentos de crecimiento. Similar a la noción estoica de que la adversidad fortalece el carácter, cada desafío interior lleva al caballero a un conocimiento más profundo de sí mismo.

La obra también aborda la paradoja de la fuerza y la vulnerabilidad: para amar y conectarse con los demás, es necesario mostrarse tal como uno es, sin armaduras. Esta idea se vincula con conceptos existenciales sobre la autenticidad y la intersubjetividad.

El caballero de la armadura oxidada es mucho más que un cuento; es una alegoría filosófica sobre la condición humana.

La armadura oxidada simboliza las barreras que construimos para protegernos, pero que terminan limitando nuestro crecimiento y nuestra capacidad de relacionarnos con los demás.

La obra de Fisher invita a un viaje hacia el autoconocimiento, la aceptación de la vulnerabilidad y la liberación de los falsos roles, recordando que la verdadera fuerza reside en la autenticidad y la conciencia de uno mismo.

Como diría Sócrates, solo a través del examen interno se alcanza la libertad; y como Nietzsche subrayaría, solo al abrazar nuestra esencia podemos vivir plenamente.

                                                              Ferrán Aparicio

                                                      20 de Diciembre de 2025

 

ENTRE EL BRILLO Y LA VERDAD

 Hay un resplandor que nos atrae desde siempre, es como n brillo que nos hace girar la mirada, que nos impulsa a desear, admirar, incluso a anhelar aquello que se presenta como valioso. Como humanos que somos  nos fascina lo que reluce, como un objeto lujoso, un rostro encantador, una promesa seductora, una palabra que cae perfecta en el momento justo,  pero sin embargo, la sabiduría popular nos advierte que  no es oro todo lo que reluce.

El brillo tiene poder porque toca nuestra percepción inmediata, pues lo vemos, lo admiramos, y sentimos que nos pertenece incluso antes de conocerlo de verdad. Pero el brillo superficial es engañoso.

La vida cotidiana está llena de ejemplos de esta paradoja, pues hemos visto relaciones relucientes al público desmoronarse en privado; hemos admirado discursos que suenan convincentes pero que carecen de sustancia; hemos deseado objetos y estilos de vida que, al alcanzarlos, nos dejan un vacío inesperado.

 La lección es simple, pero rara vez fácil; lo que brilla a primera vista no garantiza valor y para descubrir la verdad detrás del resplandor, es necesario mirar más allá, mirar con paciencia, observar los detalles invisibles y escuchar aquello que no se dice.

Los personajes que se dejan seducir por lo visible pierden la oportunidad de encontrar lo auténtico, mientras que aquellos que buscan lo oculto descubren tesoros invisibles, pero el mensaje de esta frase no es solo prudencia; también es un recordatorio de esperanza y de riqueza silenciosa, pues, así como el brillo superficial puede engañar, lo que parece opaco o modesto puede contener valor verdadero.

La discreción, la humildad, los gestos silenciosos de bondad, el conocimiento que se cultiva con esfuerzo, la paciencia de quien escucha sin ser visto… todo eso reluce con una luz propia, que no ciega ni deslumbra, pero que ilumina de manera duradera.

Aprender a distinguir entre el brillo y la esencia es aprender a vivir con atención, a cultivar la mirada interior, a valorar lo que importa y no lo que simplemente impresiona. No es un camino fácil: requiere reflexión, paciencia, un criterio propio que no se deje guiar por la prisa ni por la sed de aprobación. Pero es un camino que conduce a la autenticidad, al discernimiento y, finalmente, a la sabiduría.

En última instancia, no es oro todo lo que reluce, y quizá esa sea la enseñanza más profunda: el verdadero valor rara vez se anuncia con destellos. Se encuentra en lo oculto, en lo discreto, en lo que resiste la prueba del tiempo y de la mirada superficial. Quien aprende a mirar más allá del brillo descubre que la vida está llena de tesoros invisibles, que la verdadera riqueza no reluce en la superficie, sino que se ilumina silenciosamente desde dentro.

                                                           Ferran Aparicio

                                               15 de Diciembre de 2025

                       

                                  

PENSAMIENTO CONTROLADO

 

Me chirria la frase para los que dicen lo que piensan y no piensan lo que dice y es que hay un espacio silencioso entre lo que pensamos y lo que decimos.

Algunos lo atraviesan sin mirar, dejando que las palabras caigan como hojas al viento, sin preocuparse de su dirección ni de su peso, otros, en cambio, cuidan cada sílaba, como quien sostiene una flor delicada entre los dedos, consciente de que cualquier movimiento puede dañarla.

Pero el mundo está lleno de quienes dicen lo que piensan sin pensarlo, y quienes dicen cosas que no corresponden con su pensamiento y esa brecha invisible define relaciones, intimidades y el carácter mismo de quienes la atraviesan.

Decir lo que uno piensa puede parecer un gesto de sinceridad, casi heroico en tiempos de máscaras y silencios, pero lo que es una realidad es que no toda sinceridad es auténtica.

Hablar sin reflexionar es un acto de impulso, una descarga de ego que rara vez considera el efecto de las palabras. Una frase lanzada sin cuidado puede herir, confundir, incluso traicionar. La libertad de expresión no es solo el derecho de hablar; es la responsabilidad de comprender el alcance de lo que decimos pues las palabras son actos, y todo acto tiene consecuencias.

Peor aún es decir algo que no se piensa es un juego delicado y peligroso, un teatro constante donde la voz no corresponde al corazón. Algunos lo hacen por miedo, otros por ambición o deseo de aceptación.

La coherencia entre pensamiento y palabra es una forma de arte que requiere introspección, paciencia y, sobre todo, valentía y significa detenerse antes de hablar, mirar dentro y sopesar si lo que va a salir de la boca es fiel a lo que se siente. Significa también aprender a callar cuando la claridad aún no llega, porque hay silencios que valen más que mil palabras dichas sin convicción.

La palabra auténtica tiene un peso, una cadencia que resuena. La palabra incongruente, por más elegante que suene, se desploma sobre sí misma. Y quienes logran alinear pensamiento y expresión son los que dejan una marca duradera, porque su voz no solo comunica, sino que transmite integridad.

Al final, hablar es un acto de responsabilidad y cada palabra pronunciada es un reflejo de quiénes somos, y cada silencio elegido también lo es. Vivir con coherencia entre lo que se piensa y lo que se dice no es un ideal romántico, sino una forma de vivir con honestidad, una promesa consigo mismo y con los demás y quien logra esa armonía descubre que las palabras pueden ser faros, no armas; puentes, no muros; y que en la confluencia entre pensamiento y palabra reside la verdadera libertad.

                                                       Ferran Aparicio

                                               10 de Diciembre de 2025

 

 

BOCACHANCLAS

El bocachanclas es un personaje tan antiguo como la palabra misma, y, sin embargo, siempre actual  y simplemente es aquel individuo cuya boca no conoce pausa, cuyo impulso de hablar supera cualquier prudencia, porque sus palabras brotan sin filtros, como manantiales desbordados, y a menudo dejan a su paso una estela de risas, malentendidos o conflictos.

En su esencia, el bocachanclas encarna la tensión entre pensar y decir por aquello que dicen lo que piensan pero piensan lo que dicen ,  mientras otros miden y sopesan cada sílaba, este personaje lanza sus ideas al viento, con la ingenuidad o descuido de quien cree que la palabra es un juguete y no un arma; pero no se trata simplemente de hablar mucho, sino  la característica definitoria del bocachanclas es que sus palabras tienen consecuencias, aunque él rara vez las anticipe.

Es evidente que sbocas no conocen la discreción; sus lenguas se convierten en puentes que unen lo íntimo con lo público, lo privado con lo social, a veces para deleite, otras para desconcierto.

La fuerza del bocachanclas reside, paradójicamente, en su vulnerabilidad: su exceso de palabras lo hace humano, cercano y, a veces, entrañable, y su boca se convierte en un espejo de sus emociones: ansiedad, entusiasmo, orgullo o incluso miedo, todos se filtran por sus labios y tanto es así, aunque a menudo sea objeto de bromas, también provoca empatía: todos reconocemos en él la parte de nosotros que habla antes de pensar, que se deja arrastrar por la inmediatez de la voz.

El bocachanclas también es un recordatorio de la importancia del silencio y de la prudencia, pues sus excesos verbales contrastan con la sabiduría del que escucha, del que pondera cada idea antes de liberarla al mundo. En este sentido, es un personaje pedagógico, aunque involuntario: nos muestra, con humor o exasperación, lo que puede suceder cuando las palabras se desbordan sin control.

En conclusión, el bocachanclas es mucho más que un simple hablador imprudente, es un símbolo de la condición humana, de nuestra necesidad de ser escuchados, de dejar nuestra huella a través de la palabra, y del riesgo constante de que nuestras voces nos delaten, nos arrastren o nos sorprendan y su existencia nos recuerda que hablar demasiado puede ser tanto un don como una trampa, y que la medida del silencio a veces vale más que mil palabras dichas con exceso.

                                                                      Ferran Aparicio

                                                                 5 Diciembre de 2025

Mahjong

 

El Mahjong no es únicamente un juego de mesa; constituye un artefacto cultural que condensa siglos de historia, es tradición, simbolismo y pensamiento estratégico en la cultura lúdica china y constituye pensamiento simbólico y práctica social en la civilización china. A través de sus fichas grabadas, de sus rituales de juego y de la compleja lógica que rige sus reglas, el Mahjong revela una forma particular de comprender el azar, la estrategia y la interacción humana.

La aparición del Mahjong se sitúa en el contexto sociopolítico de la China del siglo XIX, durante los últimos años de la dinastía Qing. Aunque su origen exacto continúa siendo objeto de debate académico, numerosos estudios coinciden en que deriva de antiguos juegos de cartas y dominó chinos, adaptados progresivamente a un formato de fichas.

El conjunto de fichas del Mahjong constituye un sistema simbólico en sí mismo y los palos numéricos representan elementos de la vida cotidiana y del orden natural, mientras que los vientos aluden a los puntos cardinales y a la organización espacial del mundo, conceptos fundamentales en la cosmovisión china tradicional.

Desde una perspectiva semiótica, cada ficha funciona como un signo cuyo valor no es fijo, sino relacional: adquiere significado pleno solo en interacción con las demás fichas y con las decisiones estratégicas del jugador.

El objetivo del Mahjong es la formación de una mano completa  se articula en torno a principios de orden, repetición y secuencia, lo que lo convierte en un ejercicio avanzado de lógica combinatoria. Las configuraciones permitidas exigen al jugador un constante proceso de análisis, anticipación y adaptación frente a un entorno cambiante.

Desde el punto de vista cognitivo, el Mahjong estimula funciones superiores como la memoria de trabajo, la planificación estratégica y la toma de decisiones bajo incertidumbre.

La estrategia en Mahjong no se limita a la construcción de una mano propia, sino que incluye la observación minuciosa de los descartes, la inferencia de las intenciones del oponente y la elección consciente entre revelar u ocultar información.

Estas adaptaciones demuestran la capacidad del Mahjong para dialogar con diferentes contextos culturales sin perder su identidad esencial.

El Mahjong se erige como un sistema lúdico complejo que articula historia, simbolismo y racionalidad estratégica y su permanencia a lo largo del tiempo no es casual, sino resultado de una estructura profunda que dialoga con la condición humana en la búsqueda de orden en medio del azar y de sentido en la interacción con los otros.

                                                           Ferran Apàricio

                                                   1 de Diciembre de 2025

 

PIENSO EN TI

Pienso en ti

Pensar en alguien es una acción invisible que, sin embargo, pesa, que no se ve, no se mide, no se puede demostrar, pero acompaña. “Pienso en ti” es una frase sencilla que encierra un mundo entero de significados: recuerdo, deseo, ausencia, presencia, tiempo detenido.

Pensamos en alguien cuando la vida baja el volumen y deja espacio al eco de la memoria. No ocurre siempre en los grandes momentos; sucede más a menudo en lo cotidiano.

Pensar en ti no es necesariamente querer volver, simplemente a  veces es solo aceptar que fuiste importante y que dejaste una forma distinta de mirar, una palabra que aún uso, una emoción que todavía reconozco. Hay personas que se van, pero no se borran, simplemente se transforman en pensamiento recurrente, en comparación involuntaria, en silencio cargado de sentido.

La memoria no es fiel ni justa y elige lo que quiere conservar y lo acomoda a su manera.

Cuando pienso en ti, no siempre pienso en lo que realmente fue, sino en lo que significó, es pensar  en cómo me sentí, en quién era yo entonces, porque pensarte también es pensarme.

Hay días en los que pensar en alguien es un acto dulce y trae calma, una sonrisa breve, una sensación de cercanía inexplicable. Otros días es más difícil: pesa, incomoda, duele, pues  pensar en ti también puede ser recordar lo que no fue, lo que no se dijo, lo que no se pudo sostener, y el pensamiento insiste incluso cuando el corazón preferiría descansar.

Decir “pienso en ti” no es una promesa ni una petición y no exige respuesta, es una verdad que existe por sí sola y a veces se dice en voz alta, buscando conexión, pero otras veces se queda guardada.

Pensamos en quienes nos marcaron, no en quienes pasaron sin dejar huella y pensamos en quienes nos movieron el eje, aunque haya sido por poco tiempo, pues el  pensamiento no obedece a la duración, sino a la intensidad. Un instante puede ser suficiente para ocupar años de recuerdo.

Con el tiempo, el pensamiento cambia y ya no duele igual, ya no quema, ya no reclama. Y se vuelve más sereno, más claro,no desaparece, pero encuentra su sitio.

Al final, pensar en alguien es aceptar que somos seres atravesados por otros. Que no vivimos aislados, que nos construimos en el encuentro y también en la pérdida. “Pienso en ti” es una frase pequeña para una verdad enorme: nadie pasa por nosotros sin dejar algo.

Y mientras pienso en ti, sigo caminando, porque recordar no impide avanzar y a veces, incluso, lo hace posible.

                                                           Ferran Aparicio

                                               30 de Noviembre de 2025

                                              

 

 


A LA VUELTA DE LA VIDA

 

La vida no avanza en línea recta, simplemente  da vueltas, se repliega, sorprende y, muchas veces, nos devuelve al punto de partida con una mirada distinta

A la vuelta de la vida es ese momento en el que comprendemos que las experiencias vividas las buenas y las difíciles no fueron en vano, sino parte de un proceso de aprendizaje que solo se revela con el tiempo.

En la juventud solemos creer que todo depende de la prisa y en  alcanzar metas rápido, evitar errores, no mirar atrás, pero sin embargo, con el paso de los años, la vida enseña que cada tropiezo, cada pérdida y cada decisión equivocada también construyen identidad. A la vuelta de la vida, entendemos que aquello que dolió fue, en muchos casos, lo que nos fortaleció.

Este retorno no implica resignación, sino madurez, simplemente es el instante en el que dejamos de luchar contra lo que fue y comenzamos a integrarlo y aprendemos a perdonar a otros y a nosotros mismos y a valorar lo esencial de la vida que simplemente es  el tiempo, las personas y la coherencia entre lo que pensamos y lo que hacemos.

Además, a la vuelta de la vida descubrimos que el sentido no está solo en llegar lejos, sino en caminar con conciencia. Muchas personas, después de atravesar dificultades, desarrollan una mirada más humana y solidaria. La experiencia las vuelve más empáticas, más pacientes y más responsables con sus decisiones.

La vida no se comprende mientras se vive, sino cuando se mira hacia atrás y avanza en círculos invisibles, nos conduce por caminos que parecen errados y, con el tiempo, nos devuelve al mismo lugar interior, aunque ya no somos los mismos. 

A la vuelta de la vida es ese instante de lucidez en el que el pasado deja de doler y comienza a enseñar, y durante mucho tiempo creemos que vivir es avanzar sin detenerse, acumular logros y evitar el fracaso, pero sin embargo, la experiencia revela una verdad más silenciosa: aquello que nos quebró fue, muchas veces, lo que nos formó. 

El error, la pérdida y la espera se convierten en maestros que no elegimos, pero que nos preparan para comprender lo esencial. La vida, al girar, nos obliga a mirar de frente lo que fuimos para entender lo que somos.

Este retorno no significa nostalgia ni derrota, sino conciencia y este es el momento en que dejamos de resistirnos a nuestra propia historia y comenzamos a reconciliarnos con ella. Comprendemos que perdonar no es olvidar, sino aceptar; que el tiempo no cura por sí solo, sino que enseña a mirar con mayor profundidad. 

En conclusión, la vuelta de la vida no es un final, sino un despertar y es el punto en el que el pasado se integra, el presente se habita con lucidez y el futuro se afronta con serenidad.

                                                          Ferran Aparicio

                          25 de noviembre de 2025







miércoles, 7 de enero de 2026

EL ESPIRITUAL VIRTUOSO

 

El espiritual virtuoso es un concepto desarrollado en el libro The Spiritual Virtuoso de Marion Goldman y Steven Pfaff.

Este término describe a aquellas personas que cultivan su vida espiritual con la misma disciplina, dedicación y excelencia que un músico virtuoso o un atleta de alto nivel.

La idea central del libro es que la espiritualidad intensa y consciente no solo transforma la vida interior de quien la práctica, sino que también puede generar un impacto significativo en la sociedad.

Este texto analiza cómo la búsqueda intensa de la espiritualidad, con disciplina y dedicación, puede convertirse en un motor de transformación personal y social.

Los autores comparan esta práctica con la excelencia de un músico virtuoso o un atleta de élite: requiere esfuerzo constante, compromiso profundo y la aspiración a la perfección en la vida interior.

El libro explora ejemplos históricos desde la Reforma Protestante hasta movimientos sociales del siglo XX, mostrando cómo los individuos que cultivan la “virtuosidad espiritual” no solo mejoran su propia vida, sino que inspiran cambios en su comunidad y sociedad.

Según Goldman y Pfaff, la verdadera espiritualidad virtuosa no se limita a la oración o la meditación; también se manifiesta en acciones éticas, justicia social y liderazgo moral.

En un mundo donde la espiritualidad a menudo se percibe como individualista, pero el espiritual virtuoso destaca la dimensión colectiva del crecimiento espiritual: las prácticas personales de excelencia interior pueden tener un impacto tangible en la sociedad.

Así, el libro invita a reflexionar sobre cómo la disciplina espiritual puede transformar tanto al individuo como al entorno social en el que vive.

En la actualidad, donde muchas personas buscan sentido y propósito en medio de la aceleración de la vida moderna, el mensaje de El espiritual virtuoso resulta especialmente relevante.

Nos recuerda que la espiritualidad auténtica requiere esfuerzo, constancia y compromiso, y que sus frutos no se limitan al bienestar interior, sino que pueden irradiar hacia la sociedad, contribuyendo a un mundo más justo, ético y consciente.

En conclusión, el concepto de espiritual virtuoso nos invita a reflexionar sobre la relación entre la disciplina personal y la responsabilidad social. La excelencia espiritual no es un fin en sí misma, sino un medio para transformar tanto nuestra vida como la comunidad en la que vivimos., siguiendo este modelo, la espiritualidad se convierte en un camino activo hacia el desarrollo integral, donde cada acto virtuoso repercute en el bienestar colectivo.

                                                          

Ferran Aparicio

                                                           20 de Noviembre de 2025

ENTRAR EN MOMENTUM

Hay momentos en la vida en los que todo parece detenido, como si caminar fuera avanzar sobre arena movediza. Nada fluye, nada responde, y la existencia parece una serie interminable de esfuerzos que no conducen a ningún lugar, y luego, de repente, llega un instante que no se anuncia, que no se puede planear: un destello sutil dentro del corazón y ese instante es entrar en momentum, un estado en el que tu energía interior, tu intención y tu propósito se alinean con la corriente misma del universo.

 

El momentum no es tiempo, no es espacio, ni siquiera es acción en el sentido tradicional,es en definitiva un despertar del espíritu, una resonancia entre lo visible y lo invisible, entre tu alma y la vastedad que te rodea,es el momento en que el flujo de la vida deja de resistirse a ti y comienza a sostenerte, como un río que reconoce tu necesidad de navegarlo.

 

El momentum nace de lo profundo, de la esencia que permanece intacta más allá del ruido del mundo. No es esfuerzo, es alineación; no es fuerza, es energía conscientey es la prueba de que dentro de ti existe un ritmo propio, un pulso que, cuando se escucha, te conecta con algo mayor.

 

Entrar en momentum comienza con un gesto simple, casi invisible, es un acto de honestidad contigo mismo, un sí pronunciado desde la raíz del corazón, una decisión de confiar en tu camino. Ese gesto no solo activa tu energía; invita al universo a participar.

 

Cuando estás en momentum, tu alma se convierte en un imán de sincronías y señales y lo que antes parecía casual ahora tiene sentido: las personas que necesitas aparecen y las oportunidades que buscas se muestran; las respuestas llegan, no siempre de la manera que esperabas, pero sí en el momento exacto.

 

El momentum se siente en la profundidad del ser y no es solo movimiento; es flujo y expansión, pues es la certeza de que estás exactamente donde debes estar, haciendo exactamente lo que tu alma vino a hacer.

 

Cada paso deja un eco en lo invisible, y cada acción consciente fortalece la conexión entre tu esencia y el misterio que te sostiene.

 

Cuando llegas a este estado, dejas de empujar, dejas de luchar,dejas de esperar.

 

Comienzas a caminar con el universo como aliado, a danzar con la vida en lugar de resistirte a ella, y a descubrir que el verdadero poder no está en controlar, sino en resonar.

 

Entrar en momentum es un llamado, es una invitación a despertar, a confiar, a moverte desde el corazón, y a dejar que la energía del cosmos guíe tu paso, en definitiva es  recordar que tu espíritu siempre sabe más que tus miedos y que, cuando te alineas con él, la vida misma se convierte en tu camino y tu compañero cuando el Alma y el Universo se Encuentran

 

                                                             Ferran Aparicio

                                                     15 de Noviembre de 2025

 

JUICIO JHONSON


Hay momentos en la vida en los que lo visible ya no alcanza para explicar lo que sentimos, simplemente son momentos en los que el miedo se vuelve tan grande que parece tener vida propia, y en los que la esperanza se convierte en una oración silenciosa. 

El Juicio de Arne Cheyenne Johnson, conocido como el caso de “el diablo me hizo hacerlo”, no fue solo un episodio policial; fue un encuentro entre la fe, la oscuridad, la luz y la fragilidad de la condición humana.

Todo comenzó con un niño, David Glatzel, que decía sentir una presencia que lo oprimía. Para muchos, podría haber sido imaginación, estrés o enfermedad. Pero para su familia, aquello era distinto. Había algo en la mirada del niño, en sus palabras temblorosas, en su llanto nocturno, que sugería que estaba enfrentando una sombra más grande que él. Cuando pidieron ayuda a los investigadores espirituales Ed y Lorraine Warren, lo hicieron desde un lugar profundo: la necesidad de proteger a un ser inocente.

Durante los rituales y oraciones, según relataron los presentes, se sentía un ambiente pesado, como si algo invisible se aferrara al cuerpo del pequeño. Fue entonces cuando Arne Johnson, movido por amor, rabia y un impulso casi instintivo de protección, pronunció palabras que marcarían su destino: “Toma a uno de tu tamaño.” Para quienes creen en lo espiritual, ese acto no fue un desafío, sino un sacrificio.

Días después, Arne cometió un acto violento que él mismo no lograba comprender. Y así nació un juicio que puso en conflicto dos mundos: el de las leyes humanas y el de las realidades espirituales que muchos sienten, pero pocos se atreven a nombrar.

En la corte, el juez no aceptó hablar de posesión. Pero fuera del tribunal, en el corazón de quienes vivieron la experiencia, persistía la certeza de que aquel crimen no era simplemente un hecho racional. Había energías en juego, emociones acumuladas, una mezcla de culpa, miedo y fuerzas que no se pueden medir con pruebas forenses.

Las familias involucradas contaban cómo en la casa se habían sentido presencias, cómo las oraciones parecían provocar reacciones en el niño, cómo la atmósfera cambiaba sin explicación. Para ellos, lo ocurrido no podía separarse de lo espiritual. Era un recordatorio de que en el mundo, además de lo físico, existe un plano invisible que influye, se conecta y a veces se desborda.

El sufrimiento de Arne, el miedo del niño, la preocupación de las familias y la intervención de personas dedicadas a lo espiritual formaron un tejido complejo, casi sagrado. Un recordatorio de que la vida humana está hecha de dimensiones que no siempre comprendemos.El caso Johnson sigue vivo porque nos invita a reflexionar sobre lo que somos: cuerpos, sí… pero también espíritu, miedo, fe, y una profunda necesidad de comprender el misterio de la vida.

Ferran Aparicio

10 de Noviembre de 2025