Un medio de expresion donde lo cotidiano se expresa intentando aprender a darle tiempo al tiempo, a esperar ese momento , mi momento, nuestro momento, porque todo llega cuando tiene que llegar.
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domingo, 20 de septiembre de 2026
CONSTRUIR UNA VIDA
jueves, 15 de enero de 2026
UN VIAJE INTERIOR A LA CONSCIENCIA
Cada pensamiento es una forma sutil de arquitectura y aunque muchos son pasajeros, aquellos que repetimos con emoción se convierten en estructuras internas desde las cuales interpretamos la realidad. La Ley de la Atracción sugiere que no atraemos lo que queremos, sino aquello con lo que vibramos de manera constante.
La emoción es el verdadero mensaje que emitimos al mundo, y el miedo estrecha el horizonte; la confianza lo expande. La gratitud afina la percepción; la queja la enturbia. Consecuentemente desde esta visión, la emoción no es debilidad, sino brújula.
Más allá del pensamiento consciente, habita la identidad: aquello que creemos ser. Desde ahí se generan expectativas, decisiones y límites invisibles. Transformar la realidad implica, primero, revisar quién creemos que somos.
Visualizar no es fantasear, sino recordar una posibilidad dormida. Es permitir que la mente se familiarice con un futuro más amplio, preparando al corazón para recibirlo sin resistencia.
Las palabras no solo describen: moldean, y el diálogo interno constante define el clima emocional en el que vivimos. Cuando la palabra se vuelve consciente, deja de herir y comienza a sanar.
La gratitud es una forma elevada de presencia. Agradecer no significa negar el dolor, sino reconocer que incluso en la imperfección hay aprendizaje. Desde la gratitud, el deseo se purifica.
Hay que matizar que la espiritualidad auténtica se manifiesta en lo cotidiano y cada acción coherente es un acto de fe silencioso. La Ley de la Atracción no recompensa la pasividad, sino la intención en movimiento.
Atraemos vínculos que reflejan el trato que nos damos a nosotros mismos. Donde hay amor propio, surge respeto; donde hay carencia, aparece dependencia.
Cuando el trabajo se alinea con el sentido interior, deja de ser carga y se convierte en servicio. La abundancia fluye mejor cuando el propósito es claro, y el cuerpo escucha aquello que la mente calla. Aunque no todo síntoma es emocional, vivir con mayor conciencia favorece el equilibrio y el autocuidado.
La Ley de la Atracción, en su forma más elevada, no trata de controlar el destino, sino de refinar la conciencia y no busca un universo obediente, sino un ser humano despierto ycuando cambia la percepción, cambia la experiencia.
Ferran Aparicio
15 de Enero de 2026
miércoles, 11 de mayo de 2022
EL DUELO
Cuando te pones analizar algo, es porque simplemente te preocupa y ahora lo que me preocupa como buen analista de valores, es mi duelo.
El Duelo es un proceso interno que se produce ante la pérdida de una relación afectiva, sea del tipo que sea, y hablando en general y aunque no nos acostumbremos haremos un proceso de duelo ante todas y cada una de las pérdidas que vayamos teniendo a lo largo de la vida
Es bien cierto y a todos los niveles que el tiempo no cura todas las heridas, pero el dolor de la pérdida disminuye con el tiempo, pero admitir que lo que está, sin estar…es siempre muy duro, pues pensamos, por lo general, que nunca va a llegar ese día, hasta que llega y se hace real., pues con la muerte comienzan a entenderse muchos aspectos de las vidas de las personas fallecidas.
Cuando se corta el cordón umbilical y con independencia de la edad, las personas suelen experimentar un sentimiento de abandono, pues es una muerte diferente a las demás, porque cuando ya no están, se experimenta su falta como un nunca más para una forma de protección y de apoyo que, de uno u otro modo, siempre estuvo ahí.
En el fondo es un sentimiento altamente egoísta, pero natural y hay que tomarse su tiempo, cada uno el suyo, porque lo que dicen los expertos es que esos duelos no resueltos retornan en forma de enfermedad, de fatiga, de irritabilidad o síntomas de depresión.
Los padres son el primer amor y es bien cierto que cuando perdemos en un grado directo ya no volvemos a ser los mismos y nos toca redescubrirnos y adaptar nuestra vida, nuestras costumbres y rutinas a las circunstancias, teniendo en cuenta los sentimientos propios.
Algunos profesionales dicen que una de las mejores formas de afrontar el duelo es escucharse a uno mismo, saber en qué fase te encuentras, sin mirar el tiempo, siendo fundamental escuchar el yo interior, acoger las emociones propias y hacer lo que se sienta.
No hay una única forma de hacer frente al duelo y, por lo tanto, cada persona debe encontrar su propia motivación o razones para hacerle frente, y sobre todo respetar y saber en que momento se encuentra, pues habitualmente lo más importante es hacer lo necesario para admitir y asumir la realidad, por dura que sea, ya que es lo que va a permitir a la persona hacerse responsable de su propio proceso de duelo, y con él de su vida.
La tristeza es la emoción asociada a la pérdida, por lo que en todo duelo habrá un espacio para ella y además de aceptar la pérdida a nivel racional, si hemos expresado las emociones que nos ha producido, estaremos disponibles para aceptar y agradecer aquello que la relación que termina nos aportó, cerrando el duelo con una capa positiva, constructiva y agradable, para que el recuerdo de la relación quede en positivo en la memoria.
Ferrán Aparicio
10 de Mayo de 2022
jueves, 7 de abril de 2022
SIMPLEMENTE DUELO
No hay nada más doloroso que perder a un ser querido especialmente cuando se trata de un parentesco de primer grado, es decir de tu padre o tu madre.
El duelo como tal es el proceso psicológico al que nos enfrentamos tras las pérdidas, algo que todos, tarde o temprano, viviremos a lo largo de la vida.
Siempre asociamos el duelo a la muerte , pero esto no es realmente así, las pérdidas pueden ser muy diversas: rupturas de pareja, cambios de domicilio, cambios de estatus profesional, procesos de enfermedad o algo que significa una pérdida emocional que sabemos no vamos a recuperar.
Salvo excepciones donde no existen sentimientos en relación a las pérdidas de seres cercanos, la pérdida de cualquier objeto de apego provoca un duelo, si bien la intensidad y las características de éste pueden variar en gran medida en función del grado de vinculación emocional con la persona , de la propia naturaleza de la pérdida y de la forma de ser y la historia y relación de cada persona, que perdemos.
Las pérdidas más dolorosas y las que requieren de mayor tiempo de sanación son las de un ser humano cercano, en especial padres e hijos y no podemos generalizar ya que cada individuo manifestará sus emociones de forma diferente, pues esto depende del grado de identificación que tenga la persona con la persona que pierde.
El duelo se manifiesta de muchas formas, pero en general la tristeza profunda, el dolor y pensamientos constantes acerca de la pérdida del ser querido, manifiestan la pena del alma ante las circunstancias que posponen la pérdida., pero también se manifiesta con procesos comunes como la falta de concentración en cuestiones que no sean la muerte del ser querido y el deseo o añoranza intensos y persistentes por el difunto.
Muchas personas creen que el duelo es una sola ocasión, o un periodo breve de dolor o de tristeza en respuesta a una pérdida, como las lágrimas que se derraman en el funeral de un ser querido, pero no es realmente así , pues los estudios afirman que, de media, el duelo puede durar entre uno y dos años.
A medida que avanza el proceso de duelo y se va asumiendo la realidad de la pérdida, se comienza a contactar con lo que implica emocionalmente la ausencia, lo que se manifiesta de diversos modos: pena, nostalgia, tendencia al aislamiento social y pérdida de interés por lo cotidiano, asumiendo una sensación de irrealidad o de incredulidad que puede verse acompañada de una congelación de las emociones.
Al final del proceso , como todo en la vida solo queda la aceptación , lo que supone la llegada de un estado de calma asociado a la comprensión, no sólo racional sino también emocional, de que la muerte y otras pérdidas son fenómenos inherentes a la vida humana y una parte del ciclo de la vida.
Ferrán Aparicio
5 de Abril de 2022
domingo, 20 de febrero de 2022
SIMPLEMENTE RECUERDOS
Si atendemos a su significado, este puede ser alternativo según el ámbito circunstancial de lo que hablemos. En general un recuerdo es la memoria que se hace o aviso que se da de algo pasado o de que ya se habló o vivió, si bien como algo material puede trasladarse al objeto que se conserva para recordar a una persona, una circunstancia, un suceso, etc.
Es
curioso analizar el origen etimológico de la palabra recuerdo que no es ni más ni
menos, que emana del latín, y más exactamente del vocablo recordari, que estaba
compuesto por el prefijo re-, que es equivalente a “de nuevo”, y cordis, que es
sinónimo de corazón.
Es por ello que el cerebro es un órgano capaz de almacenar, ordenar y priorizar todos nuestros recuerdos y dado que nuestros recuerdos tienen una relación muy estrecha con las emociones, somos capaces de experimentar nuevamente las emociones originales cuando los volvemos a situar en el foco de nuestra atención, y de la misma forma seleccionar aquello que no queremos recordar.
Está bien claro que nuestros recuerdos son lo que somos, lo que hemos vivido, nuestra experiencia en el camino de la vida y en cierta forma nos hace tomar las decisiones que tomamos, actuar como actuamos y amar como amamos.
Todos los recuerdos llevan consigo una o varias emociones asociadas, si bien recordarlo todo es imposible, ya que nuestra memoria no retiene la totalidad de lo que vivimos o experimentamos, lo que hace de una forma natural es seleccionar y diferenciar entre lo que nos hace sentir bien y lo que nos hace sentir mal, y a elegir siempre el camino que nos lleve a sentirnos mejor.
Un hecho evidente es que objetos, imágenes , fotos , discos, y un sin fin de elementos y en especial las fotografías son los elementos que nos hacen identificar y recordar sucesos y emociones, es por ello que la organización de nuestros recuerdos es tan importante como capturarlos.
Hay que tener en cuenta que la parte más importante de un recuerdo es la emoción o emociones que trae consigo, pues representa aquella imagen del pasado que se tiene guardada en la memoria.También hay que reconocer que existe una parte negativa en el tema de los recuerdos y es aferrarse a un recuerdo es dirigirse al camino de la depresión y en las situaciones más extremas de esta situación, a conseguir una ruptura con la realidad actual.
Les animo a valorar sus recuerdos, en especial aquellos que son materiales pues a veces es muy difícil desprenderse de los recuerdos que vamos atesorando en la vida, o al menos quedarse con aquellos más significativos e importantes para nuestras vidas, y los emocionales los llevamos puestos y son positivos, pues lo negativos nos obligan dejar de retener alguna información en nuestra memoria.
Ferrán Aparicio
20 de febrero de 2022



