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jueves, 8 de enero de 2026

EL CABALLERO DE LA ARMADURA OXIDADA

La literatura no solo narra hechos; es un espejo de la condición humana y esto es lo que refleja en el libro, El caballero de la armadura oxidada, de Robert Fisher, se presenta como una fábula sencilla que, bajo su apariencia infantil, encierra profundas lecciones sobre el autoconocimiento, la autenticidad y la transformación personal.

La obra utiliza un lenguaje claro y directo, pero su fuerza reside en el simbolismo de sus elementos: La armadura representa los mecanismos de defensa del ser humano, construidos para protegerse del dolor y la crítica, pero que terminan aislándolo; Los personajes secundarios, como el bufón y los animales, funcionan como guías arquetípicos, recordando la noción de “maestro” o “guía espiritual” presente en tradiciones filosóficas y literarias.

La narrativa es lineal, con un desarrollo simbólico que permite que la historia funcione tanto como cuento como alegoría filosófica, similar a la estructura de las parábolas de Platón.

El viaje del caballero plantea preguntas esenciales sobre la existencia y la autenticidad:

Sócrates afirmaba que “una vida no examinada no vale la pena ser vivida”. El caballero solo alcanza la libertad al enfrentar sus miedos y retirarse de las máscaras que lo ocultan, ilustrando cómo la introspección y la autoconciencia son condiciones para la verdadera libertad, lo que hace reflexionar sobre el autoconocimiento y libertad.

La armadura simboliza las expectativas sociales y los roles adoptados, que pueden alienar al individuo de su ser auténtico. Liberarse de la armadura equivale a asumir la responsabilidad de existir plenamente.

El sufrimiento que el caballero experimenta al intentar quitarse la armadura refleja la idea filosófica de que el dolor y la dificultad son instrumentos de crecimiento. Similar a la noción estoica de que la adversidad fortalece el carácter, cada desafío interior lleva al caballero a un conocimiento más profundo de sí mismo.

La obra también aborda la paradoja de la fuerza y la vulnerabilidad: para amar y conectarse con los demás, es necesario mostrarse tal como uno es, sin armaduras. Esta idea se vincula con conceptos existenciales sobre la autenticidad y la intersubjetividad.

El caballero de la armadura oxidada es mucho más que un cuento; es una alegoría filosófica sobre la condición humana.

La armadura oxidada simboliza las barreras que construimos para protegernos, pero que terminan limitando nuestro crecimiento y nuestra capacidad de relacionarnos con los demás.

La obra de Fisher invita a un viaje hacia el autoconocimiento, la aceptación de la vulnerabilidad y la liberación de los falsos roles, recordando que la verdadera fuerza reside en la autenticidad y la conciencia de uno mismo.

Como diría Sócrates, solo a través del examen interno se alcanza la libertad; y como Nietzsche subrayaría, solo al abrazar nuestra esencia podemos vivir plenamente.

                                                              Ferrán Aparicio

                                                      20 de Diciembre de 2025

 

ENTRE EL BRILLO Y LA VERDAD

 Hay un resplandor que nos atrae desde siempre, es como n brillo que nos hace girar la mirada, que nos impulsa a desear, admirar, incluso a anhelar aquello que se presenta como valioso. Como humanos que somos  nos fascina lo que reluce, como un objeto lujoso, un rostro encantador, una promesa seductora, una palabra que cae perfecta en el momento justo,  pero sin embargo, la sabiduría popular nos advierte que  no es oro todo lo que reluce.

El brillo tiene poder porque toca nuestra percepción inmediata, pues lo vemos, lo admiramos, y sentimos que nos pertenece incluso antes de conocerlo de verdad. Pero el brillo superficial es engañoso.

La vida cotidiana está llena de ejemplos de esta paradoja, pues hemos visto relaciones relucientes al público desmoronarse en privado; hemos admirado discursos que suenan convincentes pero que carecen de sustancia; hemos deseado objetos y estilos de vida que, al alcanzarlos, nos dejan un vacío inesperado.

 La lección es simple, pero rara vez fácil; lo que brilla a primera vista no garantiza valor y para descubrir la verdad detrás del resplandor, es necesario mirar más allá, mirar con paciencia, observar los detalles invisibles y escuchar aquello que no se dice.

Los personajes que se dejan seducir por lo visible pierden la oportunidad de encontrar lo auténtico, mientras que aquellos que buscan lo oculto descubren tesoros invisibles, pero el mensaje de esta frase no es solo prudencia; también es un recordatorio de esperanza y de riqueza silenciosa, pues, así como el brillo superficial puede engañar, lo que parece opaco o modesto puede contener valor verdadero.

La discreción, la humildad, los gestos silenciosos de bondad, el conocimiento que se cultiva con esfuerzo, la paciencia de quien escucha sin ser visto… todo eso reluce con una luz propia, que no ciega ni deslumbra, pero que ilumina de manera duradera.

Aprender a distinguir entre el brillo y la esencia es aprender a vivir con atención, a cultivar la mirada interior, a valorar lo que importa y no lo que simplemente impresiona. No es un camino fácil: requiere reflexión, paciencia, un criterio propio que no se deje guiar por la prisa ni por la sed de aprobación. Pero es un camino que conduce a la autenticidad, al discernimiento y, finalmente, a la sabiduría.

En última instancia, no es oro todo lo que reluce, y quizá esa sea la enseñanza más profunda: el verdadero valor rara vez se anuncia con destellos. Se encuentra en lo oculto, en lo discreto, en lo que resiste la prueba del tiempo y de la mirada superficial. Quien aprende a mirar más allá del brillo descubre que la vida está llena de tesoros invisibles, que la verdadera riqueza no reluce en la superficie, sino que se ilumina silenciosamente desde dentro.

                                                           Ferran Aparicio

                                               15 de Diciembre de 2025

                       

                                  

PENSAMIENTO CONTROLADO

 

Me chirria la frase para los que dicen lo que piensan y no piensan lo que dice y es que hay un espacio silencioso entre lo que pensamos y lo que decimos.

Algunos lo atraviesan sin mirar, dejando que las palabras caigan como hojas al viento, sin preocuparse de su dirección ni de su peso, otros, en cambio, cuidan cada sílaba, como quien sostiene una flor delicada entre los dedos, consciente de que cualquier movimiento puede dañarla.

Pero el mundo está lleno de quienes dicen lo que piensan sin pensarlo, y quienes dicen cosas que no corresponden con su pensamiento y esa brecha invisible define relaciones, intimidades y el carácter mismo de quienes la atraviesan.

Decir lo que uno piensa puede parecer un gesto de sinceridad, casi heroico en tiempos de máscaras y silencios, pero lo que es una realidad es que no toda sinceridad es auténtica.

Hablar sin reflexionar es un acto de impulso, una descarga de ego que rara vez considera el efecto de las palabras. Una frase lanzada sin cuidado puede herir, confundir, incluso traicionar. La libertad de expresión no es solo el derecho de hablar; es la responsabilidad de comprender el alcance de lo que decimos pues las palabras son actos, y todo acto tiene consecuencias.

Peor aún es decir algo que no se piensa es un juego delicado y peligroso, un teatro constante donde la voz no corresponde al corazón. Algunos lo hacen por miedo, otros por ambición o deseo de aceptación.

La coherencia entre pensamiento y palabra es una forma de arte que requiere introspección, paciencia y, sobre todo, valentía y significa detenerse antes de hablar, mirar dentro y sopesar si lo que va a salir de la boca es fiel a lo que se siente. Significa también aprender a callar cuando la claridad aún no llega, porque hay silencios que valen más que mil palabras dichas sin convicción.

La palabra auténtica tiene un peso, una cadencia que resuena. La palabra incongruente, por más elegante que suene, se desploma sobre sí misma. Y quienes logran alinear pensamiento y expresión son los que dejan una marca duradera, porque su voz no solo comunica, sino que transmite integridad.

Al final, hablar es un acto de responsabilidad y cada palabra pronunciada es un reflejo de quiénes somos, y cada silencio elegido también lo es. Vivir con coherencia entre lo que se piensa y lo que se dice no es un ideal romántico, sino una forma de vivir con honestidad, una promesa consigo mismo y con los demás y quien logra esa armonía descubre que las palabras pueden ser faros, no armas; puentes, no muros; y que en la confluencia entre pensamiento y palabra reside la verdadera libertad.

                                                       Ferran Aparicio

                                               10 de Diciembre de 2025

 

 

BOCACHANCLAS

El bocachanclas es un personaje tan antiguo como la palabra misma, y, sin embargo, siempre actual  y simplemente es aquel individuo cuya boca no conoce pausa, cuyo impulso de hablar supera cualquier prudencia, porque sus palabras brotan sin filtros, como manantiales desbordados, y a menudo dejan a su paso una estela de risas, malentendidos o conflictos.

En su esencia, el bocachanclas encarna la tensión entre pensar y decir por aquello que dicen lo que piensan pero piensan lo que dicen ,  mientras otros miden y sopesan cada sílaba, este personaje lanza sus ideas al viento, con la ingenuidad o descuido de quien cree que la palabra es un juguete y no un arma; pero no se trata simplemente de hablar mucho, sino  la característica definitoria del bocachanclas es que sus palabras tienen consecuencias, aunque él rara vez las anticipe.

Es evidente que sbocas no conocen la discreción; sus lenguas se convierten en puentes que unen lo íntimo con lo público, lo privado con lo social, a veces para deleite, otras para desconcierto.

La fuerza del bocachanclas reside, paradójicamente, en su vulnerabilidad: su exceso de palabras lo hace humano, cercano y, a veces, entrañable, y su boca se convierte en un espejo de sus emociones: ansiedad, entusiasmo, orgullo o incluso miedo, todos se filtran por sus labios y tanto es así, aunque a menudo sea objeto de bromas, también provoca empatía: todos reconocemos en él la parte de nosotros que habla antes de pensar, que se deja arrastrar por la inmediatez de la voz.

El bocachanclas también es un recordatorio de la importancia del silencio y de la prudencia, pues sus excesos verbales contrastan con la sabiduría del que escucha, del que pondera cada idea antes de liberarla al mundo. En este sentido, es un personaje pedagógico, aunque involuntario: nos muestra, con humor o exasperación, lo que puede suceder cuando las palabras se desbordan sin control.

En conclusión, el bocachanclas es mucho más que un simple hablador imprudente, es un símbolo de la condición humana, de nuestra necesidad de ser escuchados, de dejar nuestra huella a través de la palabra, y del riesgo constante de que nuestras voces nos delaten, nos arrastren o nos sorprendan y su existencia nos recuerda que hablar demasiado puede ser tanto un don como una trampa, y que la medida del silencio a veces vale más que mil palabras dichas con exceso.

                                                                      Ferran Aparicio

                                                                 5 Diciembre de 2025

Mahjong

 

El Mahjong no es únicamente un juego de mesa; constituye un artefacto cultural que condensa siglos de historia, es tradición, simbolismo y pensamiento estratégico en la cultura lúdica china y constituye pensamiento simbólico y práctica social en la civilización china. A través de sus fichas grabadas, de sus rituales de juego y de la compleja lógica que rige sus reglas, el Mahjong revela una forma particular de comprender el azar, la estrategia y la interacción humana.

La aparición del Mahjong se sitúa en el contexto sociopolítico de la China del siglo XIX, durante los últimos años de la dinastía Qing. Aunque su origen exacto continúa siendo objeto de debate académico, numerosos estudios coinciden en que deriva de antiguos juegos de cartas y dominó chinos, adaptados progresivamente a un formato de fichas.

El conjunto de fichas del Mahjong constituye un sistema simbólico en sí mismo y los palos numéricos representan elementos de la vida cotidiana y del orden natural, mientras que los vientos aluden a los puntos cardinales y a la organización espacial del mundo, conceptos fundamentales en la cosmovisión china tradicional.

Desde una perspectiva semiótica, cada ficha funciona como un signo cuyo valor no es fijo, sino relacional: adquiere significado pleno solo en interacción con las demás fichas y con las decisiones estratégicas del jugador.

El objetivo del Mahjong es la formación de una mano completa  se articula en torno a principios de orden, repetición y secuencia, lo que lo convierte en un ejercicio avanzado de lógica combinatoria. Las configuraciones permitidas exigen al jugador un constante proceso de análisis, anticipación y adaptación frente a un entorno cambiante.

Desde el punto de vista cognitivo, el Mahjong estimula funciones superiores como la memoria de trabajo, la planificación estratégica y la toma de decisiones bajo incertidumbre.

La estrategia en Mahjong no se limita a la construcción de una mano propia, sino que incluye la observación minuciosa de los descartes, la inferencia de las intenciones del oponente y la elección consciente entre revelar u ocultar información.

Estas adaptaciones demuestran la capacidad del Mahjong para dialogar con diferentes contextos culturales sin perder su identidad esencial.

El Mahjong se erige como un sistema lúdico complejo que articula historia, simbolismo y racionalidad estratégica y su permanencia a lo largo del tiempo no es casual, sino resultado de una estructura profunda que dialoga con la condición humana en la búsqueda de orden en medio del azar y de sentido en la interacción con los otros.

                                                           Ferran Apàricio

                                                   1 de Diciembre de 2025

 

PIENSO EN TI

Pienso en ti

Pensar en alguien es una acción invisible que, sin embargo, pesa, que no se ve, no se mide, no se puede demostrar, pero acompaña. “Pienso en ti” es una frase sencilla que encierra un mundo entero de significados: recuerdo, deseo, ausencia, presencia, tiempo detenido.

Pensamos en alguien cuando la vida baja el volumen y deja espacio al eco de la memoria. No ocurre siempre en los grandes momentos; sucede más a menudo en lo cotidiano.

Pensar en ti no es necesariamente querer volver, simplemente a  veces es solo aceptar que fuiste importante y que dejaste una forma distinta de mirar, una palabra que aún uso, una emoción que todavía reconozco. Hay personas que se van, pero no se borran, simplemente se transforman en pensamiento recurrente, en comparación involuntaria, en silencio cargado de sentido.

La memoria no es fiel ni justa y elige lo que quiere conservar y lo acomoda a su manera.

Cuando pienso en ti, no siempre pienso en lo que realmente fue, sino en lo que significó, es pensar  en cómo me sentí, en quién era yo entonces, porque pensarte también es pensarme.

Hay días en los que pensar en alguien es un acto dulce y trae calma, una sonrisa breve, una sensación de cercanía inexplicable. Otros días es más difícil: pesa, incomoda, duele, pues  pensar en ti también puede ser recordar lo que no fue, lo que no se dijo, lo que no se pudo sostener, y el pensamiento insiste incluso cuando el corazón preferiría descansar.

Decir “pienso en ti” no es una promesa ni una petición y no exige respuesta, es una verdad que existe por sí sola y a veces se dice en voz alta, buscando conexión, pero otras veces se queda guardada.

Pensamos en quienes nos marcaron, no en quienes pasaron sin dejar huella y pensamos en quienes nos movieron el eje, aunque haya sido por poco tiempo, pues el  pensamiento no obedece a la duración, sino a la intensidad. Un instante puede ser suficiente para ocupar años de recuerdo.

Con el tiempo, el pensamiento cambia y ya no duele igual, ya no quema, ya no reclama. Y se vuelve más sereno, más claro,no desaparece, pero encuentra su sitio.

Al final, pensar en alguien es aceptar que somos seres atravesados por otros. Que no vivimos aislados, que nos construimos en el encuentro y también en la pérdida. “Pienso en ti” es una frase pequeña para una verdad enorme: nadie pasa por nosotros sin dejar algo.

Y mientras pienso en ti, sigo caminando, porque recordar no impide avanzar y a veces, incluso, lo hace posible.

                                                           Ferran Aparicio

                                               30 de Noviembre de 2025

                                              

 

 


A LA VUELTA DE LA VIDA

 

La vida no avanza en línea recta, simplemente  da vueltas, se repliega, sorprende y, muchas veces, nos devuelve al punto de partida con una mirada distinta

A la vuelta de la vida es ese momento en el que comprendemos que las experiencias vividas las buenas y las difíciles no fueron en vano, sino parte de un proceso de aprendizaje que solo se revela con el tiempo.

En la juventud solemos creer que todo depende de la prisa y en  alcanzar metas rápido, evitar errores, no mirar atrás, pero sin embargo, con el paso de los años, la vida enseña que cada tropiezo, cada pérdida y cada decisión equivocada también construyen identidad. A la vuelta de la vida, entendemos que aquello que dolió fue, en muchos casos, lo que nos fortaleció.

Este retorno no implica resignación, sino madurez, simplemente es el instante en el que dejamos de luchar contra lo que fue y comenzamos a integrarlo y aprendemos a perdonar a otros y a nosotros mismos y a valorar lo esencial de la vida que simplemente es  el tiempo, las personas y la coherencia entre lo que pensamos y lo que hacemos.

Además, a la vuelta de la vida descubrimos que el sentido no está solo en llegar lejos, sino en caminar con conciencia. Muchas personas, después de atravesar dificultades, desarrollan una mirada más humana y solidaria. La experiencia las vuelve más empáticas, más pacientes y más responsables con sus decisiones.

La vida no se comprende mientras se vive, sino cuando se mira hacia atrás y avanza en círculos invisibles, nos conduce por caminos que parecen errados y, con el tiempo, nos devuelve al mismo lugar interior, aunque ya no somos los mismos. 

A la vuelta de la vida es ese instante de lucidez en el que el pasado deja de doler y comienza a enseñar, y durante mucho tiempo creemos que vivir es avanzar sin detenerse, acumular logros y evitar el fracaso, pero sin embargo, la experiencia revela una verdad más silenciosa: aquello que nos quebró fue, muchas veces, lo que nos formó. 

El error, la pérdida y la espera se convierten en maestros que no elegimos, pero que nos preparan para comprender lo esencial. La vida, al girar, nos obliga a mirar de frente lo que fuimos para entender lo que somos.

Este retorno no significa nostalgia ni derrota, sino conciencia y este es el momento en que dejamos de resistirnos a nuestra propia historia y comenzamos a reconciliarnos con ella. Comprendemos que perdonar no es olvidar, sino aceptar; que el tiempo no cura por sí solo, sino que enseña a mirar con mayor profundidad. 

En conclusión, la vuelta de la vida no es un final, sino un despertar y es el punto en el que el pasado se integra, el presente se habita con lucidez y el futuro se afronta con serenidad.

                                                          Ferran Aparicio

                          25 de noviembre de 2025







miércoles, 7 de enero de 2026

EL ESPIRITUAL VIRTUOSO

 

El espiritual virtuoso es un concepto desarrollado en el libro The Spiritual Virtuoso de Marion Goldman y Steven Pfaff.

Este término describe a aquellas personas que cultivan su vida espiritual con la misma disciplina, dedicación y excelencia que un músico virtuoso o un atleta de alto nivel.

La idea central del libro es que la espiritualidad intensa y consciente no solo transforma la vida interior de quien la práctica, sino que también puede generar un impacto significativo en la sociedad.

Este texto analiza cómo la búsqueda intensa de la espiritualidad, con disciplina y dedicación, puede convertirse en un motor de transformación personal y social.

Los autores comparan esta práctica con la excelencia de un músico virtuoso o un atleta de élite: requiere esfuerzo constante, compromiso profundo y la aspiración a la perfección en la vida interior.

El libro explora ejemplos históricos desde la Reforma Protestante hasta movimientos sociales del siglo XX, mostrando cómo los individuos que cultivan la “virtuosidad espiritual” no solo mejoran su propia vida, sino que inspiran cambios en su comunidad y sociedad.

Según Goldman y Pfaff, la verdadera espiritualidad virtuosa no se limita a la oración o la meditación; también se manifiesta en acciones éticas, justicia social y liderazgo moral.

En un mundo donde la espiritualidad a menudo se percibe como individualista, pero el espiritual virtuoso destaca la dimensión colectiva del crecimiento espiritual: las prácticas personales de excelencia interior pueden tener un impacto tangible en la sociedad.

Así, el libro invita a reflexionar sobre cómo la disciplina espiritual puede transformar tanto al individuo como al entorno social en el que vive.

En la actualidad, donde muchas personas buscan sentido y propósito en medio de la aceleración de la vida moderna, el mensaje de El espiritual virtuoso resulta especialmente relevante.

Nos recuerda que la espiritualidad auténtica requiere esfuerzo, constancia y compromiso, y que sus frutos no se limitan al bienestar interior, sino que pueden irradiar hacia la sociedad, contribuyendo a un mundo más justo, ético y consciente.

En conclusión, el concepto de espiritual virtuoso nos invita a reflexionar sobre la relación entre la disciplina personal y la responsabilidad social. La excelencia espiritual no es un fin en sí misma, sino un medio para transformar tanto nuestra vida como la comunidad en la que vivimos., siguiendo este modelo, la espiritualidad se convierte en un camino activo hacia el desarrollo integral, donde cada acto virtuoso repercute en el bienestar colectivo.

                                                          

Ferran Aparicio

                                                           20 de Noviembre de 2025

ENTRAR EN MOMENTUM

Hay momentos en la vida en los que todo parece detenido, como si caminar fuera avanzar sobre arena movediza. Nada fluye, nada responde, y la existencia parece una serie interminable de esfuerzos que no conducen a ningún lugar, y luego, de repente, llega un instante que no se anuncia, que no se puede planear: un destello sutil dentro del corazón y ese instante es entrar en momentum, un estado en el que tu energía interior, tu intención y tu propósito se alinean con la corriente misma del universo.

 

El momentum no es tiempo, no es espacio, ni siquiera es acción en el sentido tradicional,es en definitiva un despertar del espíritu, una resonancia entre lo visible y lo invisible, entre tu alma y la vastedad que te rodea,es el momento en que el flujo de la vida deja de resistirse a ti y comienza a sostenerte, como un río que reconoce tu necesidad de navegarlo.

 

El momentum nace de lo profundo, de la esencia que permanece intacta más allá del ruido del mundo. No es esfuerzo, es alineación; no es fuerza, es energía conscientey es la prueba de que dentro de ti existe un ritmo propio, un pulso que, cuando se escucha, te conecta con algo mayor.

 

Entrar en momentum comienza con un gesto simple, casi invisible, es un acto de honestidad contigo mismo, un sí pronunciado desde la raíz del corazón, una decisión de confiar en tu camino. Ese gesto no solo activa tu energía; invita al universo a participar.

 

Cuando estás en momentum, tu alma se convierte en un imán de sincronías y señales y lo que antes parecía casual ahora tiene sentido: las personas que necesitas aparecen y las oportunidades que buscas se muestran; las respuestas llegan, no siempre de la manera que esperabas, pero sí en el momento exacto.

 

El momentum se siente en la profundidad del ser y no es solo movimiento; es flujo y expansión, pues es la certeza de que estás exactamente donde debes estar, haciendo exactamente lo que tu alma vino a hacer.

 

Cada paso deja un eco en lo invisible, y cada acción consciente fortalece la conexión entre tu esencia y el misterio que te sostiene.

 

Cuando llegas a este estado, dejas de empujar, dejas de luchar,dejas de esperar.

 

Comienzas a caminar con el universo como aliado, a danzar con la vida en lugar de resistirte a ella, y a descubrir que el verdadero poder no está en controlar, sino en resonar.

 

Entrar en momentum es un llamado, es una invitación a despertar, a confiar, a moverte desde el corazón, y a dejar que la energía del cosmos guíe tu paso, en definitiva es  recordar que tu espíritu siempre sabe más que tus miedos y que, cuando te alineas con él, la vida misma se convierte en tu camino y tu compañero cuando el Alma y el Universo se Encuentran

 

                                                             Ferran Aparicio

                                                     15 de Noviembre de 2025

 

JUICIO JHONSON


Hay momentos en la vida en los que lo visible ya no alcanza para explicar lo que sentimos, simplemente son momentos en los que el miedo se vuelve tan grande que parece tener vida propia, y en los que la esperanza se convierte en una oración silenciosa. 

El Juicio de Arne Cheyenne Johnson, conocido como el caso de “el diablo me hizo hacerlo”, no fue solo un episodio policial; fue un encuentro entre la fe, la oscuridad, la luz y la fragilidad de la condición humana.

Todo comenzó con un niño, David Glatzel, que decía sentir una presencia que lo oprimía. Para muchos, podría haber sido imaginación, estrés o enfermedad. Pero para su familia, aquello era distinto. Había algo en la mirada del niño, en sus palabras temblorosas, en su llanto nocturno, que sugería que estaba enfrentando una sombra más grande que él. Cuando pidieron ayuda a los investigadores espirituales Ed y Lorraine Warren, lo hicieron desde un lugar profundo: la necesidad de proteger a un ser inocente.

Durante los rituales y oraciones, según relataron los presentes, se sentía un ambiente pesado, como si algo invisible se aferrara al cuerpo del pequeño. Fue entonces cuando Arne Johnson, movido por amor, rabia y un impulso casi instintivo de protección, pronunció palabras que marcarían su destino: “Toma a uno de tu tamaño.” Para quienes creen en lo espiritual, ese acto no fue un desafío, sino un sacrificio.

Días después, Arne cometió un acto violento que él mismo no lograba comprender. Y así nació un juicio que puso en conflicto dos mundos: el de las leyes humanas y el de las realidades espirituales que muchos sienten, pero pocos se atreven a nombrar.

En la corte, el juez no aceptó hablar de posesión. Pero fuera del tribunal, en el corazón de quienes vivieron la experiencia, persistía la certeza de que aquel crimen no era simplemente un hecho racional. Había energías en juego, emociones acumuladas, una mezcla de culpa, miedo y fuerzas que no se pueden medir con pruebas forenses.

Las familias involucradas contaban cómo en la casa se habían sentido presencias, cómo las oraciones parecían provocar reacciones en el niño, cómo la atmósfera cambiaba sin explicación. Para ellos, lo ocurrido no podía separarse de lo espiritual. Era un recordatorio de que en el mundo, además de lo físico, existe un plano invisible que influye, se conecta y a veces se desborda.

El sufrimiento de Arne, el miedo del niño, la preocupación de las familias y la intervención de personas dedicadas a lo espiritual formaron un tejido complejo, casi sagrado. Un recordatorio de que la vida humana está hecha de dimensiones que no siempre comprendemos.El caso Johnson sigue vivo porque nos invita a reflexionar sobre lo que somos: cuerpos, sí… pero también espíritu, miedo, fe, y una profunda necesidad de comprender el misterio de la vida.

Ferran Aparicio

10 de Noviembre de 2025

 

 


El MÉTODO GATSBY

El famoso e increíble método Gatsbi tiene como objetivo , acompañar Sueños, Abrir Caminos, en el proceso de evolución de tu vida-

La pura realidad para la gente joven es plantearse que elegir un futuro no es un trámite, es una de las decisiones más profundas que una persona joven enfrenta, en la que todos en su momento nos hemos planteado  que quién quiero ser, y qué vida quiero construir, en definitiva  solo nos planteamos qué huella deseo dejar, cuando acabe mi vida.

 En medio de esa mezcla de ilusión, miedo y expectativas, la orientación profesional no debe ser solo información; debe ser un faro.

El método GATSBY nace precisamente para eso: para acompañar a los estudiantes en un momento vital, con una guía que no imponga caminos, sino que ayude a descubrirlos.

Desarrollado por la Gatsby Foundation en el Reino Unido, este método ha trascendido fronteras porque entiende algo esencial: cada estudiante es una historia distinta. No hay dos trayectorias iguales, no hay sueños idénticos, no hay un único modo de llegar lejos. Por eso, sus ocho estándares no son reglas frías, sino pilares que buscan construir un entorno donde cada joven pueda encontrar claridad, motivación y sentido en sus decisiones.

El primer estándar impulsa a las instituciones a crear un programa estable de orientación, uno que acompañe a los jóvenes a lo largo del tiempo y esto sucede porque la vocación no siempre aparece de golpe; muchas veces se revela poco a poco, entre clases, conversaciones, descubrimientos y dudas.

Cuando la orientación se vuelve parte natural de la vida escolar, los estudiantes sienten que no están solos.Entender las profesiones que existen, las habilidades que se valoran, las oportunidades que están emergiendo en el mundo abre puertas que quizá no sabían que podían tocar..

La atención a las necesidades individuales es otro principio central, pues cada joven tiene talentos, ritmos y aspiraciones que deben ser respetados.

El método Gatsbi  recuerda la importancia de mostrar todas las rutas posibles después de la escuela: universidad, formación técnica, programas duales, cursos especializados. No existe un único camino hacia el éxito, y es liberador saberlo y solo lo importante es elegir un camino que haga vibrar al estudiante, uno que sea suyo de verdad.

El método GATSBY no solo estructura programas; humaniza la orientación vocacional. Y reconoce que elegir un futuro no es un acto administrativo, sino emocional, como siempre sin más

                                                               Ferran Aparicio

                                                       5 de Noviembre de 2025

LA LEY DE SEGUNDA OPORTUNIDAD

 

La ley de segunda oportunidad nació en España con la filosofía de un nuevo comienzo económico para las personas que de alguna forma se habían creado una deuda directa o indirectamente

La Ley de la Segunda Oportunidad es un mecanismo legal vigente en España que permite a personas físicas, tanto particulares como autónomos, cancelar total o parcialmente sus deudas cuando se encuentran en una situación de insolvencia real y actúan de buena fe. Su finalidad es ofrecer una salida legal a quienes no pueden hacer frente a sus obligaciones económicas y permitirles empezar de nuevo sin una carga financiera insostenible.

Es una ley social que permite de alguna manera tal como se titula sdar una segunda oportunidad a aquellos que contrajeron una deuda por error o equivocación.

Esta ley fue introducida en 2015 y actualmente se integra en la Ley Concursal y se basa en la idea de que el fracaso económico no debe condenar a una persona de por vida, sino que debe existir una vía para la recuperación personal y profesional.

Para acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad es necesario cumplir ciertos requisitos, como ser persona física, tener deudas con al menos dos acreedores, que el importe total de la deuda no supere los cinco millones de euros y encontrarse en una situación de insolvencia. Además, el deudor debe haber actuado de buena fe, sin ocultar bienes ni generar deudas de forma fraudulenta, y no haber sido condenado por determinados delitos económicos.

El procedimiento se desarrolla en varias fases. En primer lugar, se estudia la situación económica del deudor y la posibilidad de establecer un plan de pagos.

Si no es viable, se inicia un concurso de acreedores ante el juzgado. Finalmente, el juez puede conceder la exoneración del pasivo insatisfecho, lo que supone la cancelación de las deudas que no han podido ser satisfechas.

La ley permite cancelar la mayoría de las deudas privadas, como préstamos personales, créditos bancarios o tarjetas de crédito. Sin embargo, existen excepciones, como las pensiones alimenticias, y limitaciones en el caso de deudas con Hacienda y la Seguridad Social.

En conclusión, la Ley de la Segunda Oportunidad constituye una herramienta clave para combatir el sobreendeudamiento y la exclusión social, ofreciendo a las personas insolventes una segunda oportunidad real para reconstruir su estabilidad económica y reintegrarse plenamente en la vida laboral y social.

Ferran Aparicio
1 de Noviembre de 2025



martes, 18 de noviembre de 2025

PAUSAR Y AQUIETAR,…,TAMBIEN ES UNA SOLUCION

 


A veces, frenar es la forma más rápida de avanzar, pues muchas veces a veces, la inercia nos desvía del camino acertado y correcto.

 Vivimos en una cultura que se basa en  la prisa, queremos hacer más cosas que las que el tiempo nos permite a emprender, a hacer más, a llegar antes, pero las prisas son malas consejeras y un error nos puede llevar a estrellarse para los que   van demasiado rápido.

La pura verdad es que actuamos de un modo automático y no por falta de talento, ni de ideas, ni  de energía, sino por falta de orden, de estructura, de focalización en  lo que es más importante y lo más relevante.

En tu vida o esquema de vida, tanto si gestionas un negocio, una carrera profesional o simplemente un trabajo o simplemente tu vida y tal como si estás en pleno proceso de cambio personal o profesional, el patrón es el mismo, no  puedes construir sobre estructuras que tambalean,  no puedes poner en riesgo lo que ya funciona por lo que aún no está claro, y o puedes querer resultados sólidos desde la confusión.

Lo que simplemente se trata, es que  cuando todo esto sucede hay  que aquietar, que ordenar no es frenar, ordenar es preparar el terreno para crecer y cumplir objetivos claros y sus tiempos correspondientes.

Hay técnicas de control como son de entrada bajar el ritmo para ganar claridad y antes de actuar tomar cinco minutos, detenerse y reflexionar sobre lo que estas haciendo y si realmente necesitas realmente hacerlo ahora reflexionando si lo haces  desde la urgencia o desde el propósito.

Nunca hay que mezclar lo personal con lo profesional y partir el tiempo según corresponda y a veces queremos cambiar de trabajo, montar algo nuevo, tomar decisiones clave… sin haber generado aún la estabilidad interna o externa necesaria.

A veces, los mayores avances vienen después de una pausa y hay que tener claro que parar no es rendirse , parar es pensar, rediseñar , estructurar, ver con claridad lo que necesitamos en cada momentos y sobre todo recuperar el control de nuestras vidas.

Cuando todo parece acelerarse, cuando sientes que si no actúas ahora se te escapa la oportunidad, tal vez lo más sabio sea frenar, replantear, ordenar, pues  no hay nada más caro que tener que deshacer lo que hiciste mal.

 En realidad cuando llegas a un estado de consciencia y haces una reflexión sobre el dia a día , dejas al pasado te sitúas en el presente y miras el futuro ,lo que hoy parece una pérdida de tiempo, mañana puede ser tu mayor acierto.

En definitiva solo se trata de hacer  una pausa, porque ir más lento, enfocar o ajustar el foco, también puede ser la forma más rápida de llegar lejos.

 

                                                                  Ferran Aparicio

                                                             30 de octubre de 2025

 

 

 

 

sábado, 25 de octubre de 2025

LA SUERTE ESTÁ ECHADA

 

Hay frases que atraviesan los siglos y se instalan en la memoria colectiva. “La suerte está echada” es una de ellas.

Hoy la decimos casi sin pensar, cuando una decisión ya no tiene marcha atrás, cuando hemos pasado ese punto invisible que separa la duda de la acción, pero su origen está marcado por una noche decisiva en la historia de Roma, una noche en la que Julio César se jugó el destino de un imperio.

El río Rubicón apenas es un hilo de agua en el noreste de Italia, pero sin embargo, en el siglo I a. C., su cauce marcaba una frontera sagrada: la que separaba la provincia romana de la Galia Cisalpina del territorio de Italia. Ningún general tenía permitido cruzarlo con sus tropas armadas. Hacerlo era un acto de rebelión, un desafío directo al Senado y a la República.

Era la noche del 10 de enero del año 49 a. C.. bajo un cielo invernal, Julio César se detuvo frente al Rubicón con su Legión XIII Gemina. Sabía que al otro lado lo esperaban la ilegalidad, la guerra y la gloria o la ruina. Durante un instante dudó, consciente de que aquel paso cambiaría su vida y la de Roma.

Cuenta el historiador Suetonio que, finalmente, César dio la orden de avanzar y pronunció las palabras “Alea iacta est”, que en latín significan literalmente “el dado ha sido lanzado”.

 Era una metáfora del azar, del momento en que ya no hay vuelta atrás.La palabra alea designaba en latín el dado utilizado en los juegos de azar, pero con el tiempo, pasó a significar también “suerte”, “riesgo” o “incertidumbre”.y es por ello que  esa raíz proviene nuestra palabra “aleatorio”.

Cuando César lanzó su frase, no solo estaba hablando de azar: estaba aceptando las consecuencias de su decisión, como un destino, como un dado en el aire, ya había sido lanzado.

Tras cruzar el Rubicón, César marchó hacia Roma con sus tropas y sus enemigos huyeron. En cuestión de días, el general rebelde se convirtió en el dueño de la ciudad y desencadenó una guerra civil que duraría tres años.

De aquella guerra nació un nuevo orden político, lo que se llamó el Imperio romano, y con él, una nueva era.

Desde entonces, “cruzar el Rubicón” se convirtió en una metáfora universal: la de quien toma una decisión sin retorno, consciente de que su vida —o la historia— ya no volverá a ser la misma.

Más de dos mil años después, la frase “la suerte está echada” sigue resonando en nuestra cultura, y no solo evoca a Julio César, sino también a todos los momentos en los que el ser humano se enfrenta a la incertidumbre y da un paso hacia lo desconocido.

 

                                                          Ferrán Aparicio

                                                  25  de Octubre de 2025