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jueves, 5 de octubre de 2017

LO QUE QUIERO AHORA


Será porqué me tenía nuevamente que operar con una anestesia total, porque quizás había cerrado etapas en espera de abrir unas nuevas, por dejar la nevera llena  por si volvía, la cama hecha , incluso el testamento hecho , le había visto las orejas al lobo, pero incluso con la casa perfectamente hecha y la casa arreglada, me fui operarme sólo, pero con la convención de que me iba con  la sensación de haber vivido y haber hecho casi todas las cosas que me había propuesto desde la perseverancia , el esfuerzo y el trabajo, que cada meta suponía.

A estas alturas de la vida y gracias a Dios o sin ella, somos capaces de rememorar aquello que nos ha ido bien, salvo en determinadas situaciones que vuelven a verse referencias y estamos alertados de aquello que nos pasó. Yo prefiero ni recordar y enfrentarme a un  nuevo día con ganas de ver el sol, quizás y sólo quizás, gracias y por desgracia de mi educación procuro olvidar, en otras ocasiones prefiero cambiar de tema , sin más , no me vale la pena recordar la toxicidad que ciertas actuaciones ajenas me producen , y más por aquello de que, quien más puso más perdió y ese fui yo , y a pesar de todo y de nuevo desde la perseverancia y la motivación he salido adelante, precisamente con el secreto de dejar lo negativo atrás y empezar de nuevo, la rueda de la vida en el posicionamiento que me he quedado.

Cuando despiertas de nuevo de una anestesia general, a pesar de lo jocoso, que suelo ser con el anestesista que se me despidió con unas buenas noches, aunque eran las diez de la mañana, cuando te despiertas te das cuenta de que casi nada de lo que creemos es más importante de lo que parece. Esta misma sensación la tienes cuando te enfrentas a un notario a decirle tus últimas voluntades y te das cuenta; si ha valido la pena tanto esfuerzo y sufrimiento para abandonarlo todo, tan livianamente, por un destino de tu propia vida.

Al final de todo, te das cuenta de que ni el éxito ni el poder, ni el dinero, ni las grandes experiencias,  van más allá de lo imprescindible para vivir  y sólo es necesario para recuperar un minuto de tu vida.

Al final te das cuenta de que convivir, es hacerlo con gente que valga la pena, que la toxicidad de los malhumorados, interesados, absorbedores de tu energía, no te han servido más que para dejar de vivir otras maravillosas experiencias que has dejado por fidelidad a los que creías fieles y sinceros.

Al final te das cuenta de que el cinismo de la sociedad que sólo piensa en su bienestar se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche y en especial a esas personas insípidas que nunca se meten en los y pasan desapercibidas, como si la vida les pasara de lado.

Al final valoras la sencillez, el minimalismo, ver un amanecer o un atardecer, aunque lo veas sólo, pues a los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser, casi prefiero verlos por la acera de enfrente y escaquearme de saludarlos.

En este de momento de mi vida, con la nevera llena, la casa limpia y mi vida organizada y aun estando convaleciente he decidido, que no quiero nada, casi nada, tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de los pocos amigos que, de verdad, me quedan.

Al final esa forma de ser que me caracteriza y con mi don de la fuerza del trabajo, que aplico en mi vida, ni nada ni nadie me va impedir lo que yo quiera , pues me he quitado las barreras del miedo y solo me queda que mantener la libertad y el espíritu crítico que me caracteriza,  por los que pago a gusto todo el precio que tenga que pagar, como lo hago cuando viajo. Sólo queda tener la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno, pues cuando me toque esfumarme, me esfumaré con mi mejor amigo que soy, simplemente yo.

                                                           Ferran Aparicio

                                                     5 de octubre de 2017


miércoles, 20 de septiembre de 2017

QUIEN HACE EL BIEN DESINTERESADAMENTE SIEMPRE ES PAGADO CON USURA


Ya lo dijo Goethe en el XVIII y Ana Maria Matutes lo había dicho en muchas ocasiones su voluntad de ser candidata al premio Cervantes, y después de muchos años, cuenta por fin en su haber con el premio más importante de las  letras españolas.
El Premio Cervantes  reconoce la figura de los escritores y escritoras, actualmente gracias a Dios o a quien corresponda, que ha contribuido al enriquecimiento del legado literario dejado con el conjunto de su obra, en toda su extensión y la dedicación de toda su vida a la literatura.

Hablar de literatura femenina es inmiscuirse en un universo intimo donde la intuición y sensibilidad son las características principales ya que las mujeres están provistas de esos dones innatos por su naturaleza. En este sentido Ana María matutes demuestra con sus historias y personajes , que la literatura femenina ponen en evidencia que los cambios son muchos y siguen ocurriendo en la vida femenina.

La trayectoria de Ana María Matutes, indudablemente como a cualquier persona , ha estado marcada por las circunstancias, personales, familiares y por supuesto históricas. No podemos olvidar que Ana María Matutes  tiene una infancia robada por el trauma de la guerra y de las consecuencias psicológicas del conflicto y la posguerra en la mentalidad de una niña y una mujer marcada por la guerra, que indudablemente se reflejan en sus primeras obras literarias. 

En estas obras que contrastan un lirismo y realismo exacerbado, se marca siempre un distanciamiento afectivo entre realidad y sentimiento o entendimiento.

Cuando empieza a escribir y según se desprende de artículos y entrevistas, confiesa que empezó a escribir respondiendo a un impulso interior que le movía a convertir recuerdos, experiencias sueños y en general absolutamente todo, la vida misma, en una o muchas historias, que enfrentaban al poeta y al narrador y aunque todas a su manera resultan únicas, conmovedoras y curiosas , tienen un único fondo y es amor y bondad.

Destacar respecto a su personalidad, ser fuerte de carácter, divertida y simpática, características con las que me identifico como persona, y donde simplemente su imagen contagia sensación de bienestar, quizás  de tanto frecuentar el mundo de los gnomos y los duendes, de esos personajes inventados, dondela creatividad refleja que escribir para ella es una necesidad interna muy grande de expresar algo, protestar por algo pero con una forma literaria, donde las historias son un reflejo de la vida y la vida está llenas de historias, donde el interés se centra en las personas.

Cuando en la vida y en su sentido inmediato la acción humana se ajusta a las normas de su rectitud o moralidad, realizando habitualmente el bien, eso es bondad y todo ser en lo que tiene de ser , es perfeccionador de algo o por la ley de la armonía que preside el cosmos y hace los seres mutuamente perfectibles y perfeccionadores. Esa es para mi la Real Ana María Matutes.
                                                           Ferrán Aparicio

                                                  20 de Septiembre de 2017

domingo, 30 de julio de 2017

GRANDES DIFERENCIAS

Hay términos que parecen iguales o parecidos, pero la verdad es que no tienen nada que ver, sino  no existirían etimológicamente, tenderíamos a confundirlos como es el caso de la sencillez y la simpleza.

Es bien cierto que la sencillez como valor es deseable, pero la simpleza es palabra mayor y creo que no resulta un valor deseable, en los tiempos que corren, quizás por aquello del que no corre vuela.

En tiempos donde la comunicación carece de contenido y solo nos dedicamos a parafrasear, reenviar o compartir contenidos, la simpleza llega a sus máximos, dentro del Ibex intelectual de la sociedad que nos rodea.

Replanteando la situación, lo razonable parece ser reorganizar la escala de valores y empezar a coger el toro por los cuernos, y aprender a apreciar lo que en la vida resulta más determinante.

La sencillez es un gran valor para depurar estados que hemos ido acumulando y están desfasados o en cualquier caso ya no nos sirven como personas, sobre todo  cuando sin darnos cuenta nos complican la vida y  son una ocasión para apreciar lo que realmente merece la pena, para buscar lo que nos reconforta y precisamos.

La necesaria organización del tiempo, de los recursos y de las fuerzas obliga a una re orientación que no conviene dejar simplemente en manos de la coyuntura de los momentos.

Al final de todo lo acumulado acertadamente o erróneamente, sólo se trata de establecer prioridades, pues la sencillez como conducta es un saber, no un acopio de cosas, valores, conocimientos y cualquier cosa que por su innecesaridad se nos arrima.

Hay que valorar  que no por más sencillo resulte necesario  pero suficiente, pues la sencillez no es una forma de resignación, ni de conformismo, es en sí mismo un desafío para todo el mundo.

Lo que es bien cierto es que nacemos llenos de gran simpleza y con hambre y lleno de ambiciones, eso sí sin perspectiva, simplemente  acumulando pequeñas metas, que nos van ayudando a crecer y caminar.

El problema surge cuando te das cuenta un día que ya no necesitas nada, tu visión tiene una perspectiva y es cuando te das cuenta que la simpleza de objetivos a llegado a tu vida y necesitas poner en orden tu “status quo”, en aras a una sencillez máxima que te permita disfrutar de una gran perspectiva como si de un ojo de pez se tratara.

Si todavía no has llegado a replanteártelo,   piensa  que esa ambición es finalmente más ineficaz que la tarea permanente, diaria, pormenorizada, cuidadosa, de lo sencillamente bien hecho, pues por experiencia les digo que tener una visión global es simplemente que admitamos la posibilidad de que existe más.

   Ferrán Aparicio
30 de julio de 2017

lunes, 15 de mayo de 2017

HUMILDAD O SENCILLEZ

HUMILDAD  O  SENCILLEZ

La humildad es una virtud humana atribuida a quien ha desarrollado conciencia de sus propias limitaciones y debilidades, y obra en consecuencia. 

Me llama la atención estos términos, bien por aquello de que cuando vas cumpliendo años simplificas tu vida o la intentas simplificar, bien porque siempre la humildad  y la sencillez como forma de vida, ha sido una virtud muy valorada y deseada por todo el mundo, salvo aquellos que gozan de vanagloriar sus pseudo-habilidades.

El término no solamente se traduce como humildad sino también como bajo o de la tierra y humus, ya que en el pasado se pensaba que las emociones, deseos y depresiones eran causadas por irregularidades en las masas de agua. Debido a que el concepto alberga un sentido intrínseco, se enfatiza en el caso de algunas prácticas éticas y religiosas donde la noción se hace más precisa.

La humildad es una virtud humana atribuida a quien ha desarrollado conciencia de sus propias limitaciones y debilidades, y obra en consecuencia y proviene del latín humilĭtas, humilitātis.

Una persona que actúa con humildad no tiene complejos de superioridad, ni tiene la necesidad de estar recordándoles constantemente a los demás sus éxitos y logros; mucho menos los usa para pisotear a las personas de su entorno y como principio y valor,la humildad es un valor opuesto a la soberbia.

Quien obra con humildad no se vanagloria de sus acciones: rechaza la ostentosidad, la arrogancia y el orgullo, y prefiere ejercitar valores como la modestia, la sobriedad y la mesura.

La humildad es una cualidad humana independiente de la posición económica o social: una persona humilde no pretende estar por encima ni por debajo de nadie, sino que sabe que todos somos iguales, y nuestra existencia tiene el mismo grado de dignidad. De allí que ser humilde no implique dejarse humillar, pues la humildad no supone una renuncia a la dignidad propia como personas.

Entendemos por humildad a aquella cualidad del ser humano mediante la cual la persona es modesta y no se preocupa por sí misma si no por los demás, por los que lo rodean, inclinando a no presumir logros, asumir fracasos, y a procurar siempre el mejoramiento del bien común

Se trata de la actitud que observa una persona y que hace que no presuma de sus logros, que sea capaz de reconocer cuando fracasa, y eventualmente sus debilidades, y también actúa sin orgullo.

Una persona humilde no es una persona egocéntrica si no que minimiza sus logros para no centrarse en ellos y perder la objetividad en su accionar diario. 

Es importante decir que la humildad es la virtud humana que hace que las personas que la dispongan sean conscientes de sus limitaciones, asumiendo defectos y limitaciones y no hace gala de sus logros es que la persona podrá superarse en la vida en todo aspecto.

La humildad es superadora y una condición necesaria si es que en la vida se quieren lograr cosas, obviamente positivas y siempre en consonancia con el bienestar y el bien común. 

La humildad y la sencillez,  son valores considerados como  unas cualidades importantísimas para la convivencia en comunidad, ya que una persona humilde puede establecer lazos más pacíficos y estables con otros, en comparación con personas que tienen un carácter o personalidad más dominantes. 

La humildad es una de las cualidades más valoradas pero al mismo tiempo también de las más difíciles de encontrar hoy en día debido a que el mundo actual nos enseña a actuar de manera individualista o egocéntrica por lo cual las personas humildes escasean y obviamente en caso de haberlas siempre resaltan en la multitud.

La actitud humilde predispone a pensar que cualquier cosa puede ser plausible de mejorarse. Entonces, si la humildad predominase en la ciudadanía en general, y ni hablar en los dirigentes políticos, buena parte de los graves problemas que aquejan a los países podrían solucionarse. 

Dice Mathieu Ricard, sobre la humildad y no le falta razón:

“La humildad no consiste en considerarse inferior,
sino en estar libre de la importancia de uno mismo.
Es un estado de simplicidad natural que está en armonía
con nuestra verdadera naturaleza y permite disfrutar
de la frescura del instante presente.
La humildad es una manera de ser, no de parecer.”

Sería importante, por todas las cuestiones altamente favorables que expresamos sobre ella, que la virtud de la humildad sea promovida con mayor efusión por parte de todos los actores sociales que interactúan en nuestra comunidad, porque solamente de este modo podremos construir una sociedad mejor, más justa, más equilibrada y en la que prime la sencillez y la humildad como principio irrelevante del  bienestar de todos. 

    Ferrán Aparicio
15 de Mayo de 2017




jueves, 1 de septiembre de 2016

HABILIDADES LABORALES

A lo largo de la vida, te das cuenta como vas aprehendiendo en el camino y el que no lo hace, podría ser tonto, pues sólo se trata de no tropezar dos veces en la misma piedra , aunque muchos somos los que lo hemos hecho, como siempre sin más, por sorpresa o bien por inocencia, falta de atención o simplemente por confianza en que no nos volvería a suceder algo tan trivial como equivocarnos.

En general me refiero a las relaciones humanas, que aunque como todo puede ir creciendo y decreciendo, sin mayor explicación que el mero contacto o relación emocional, siempre hay sorpresas inesperadas en la gente que pasa por tu vida.

Dicen los sabios que todos tenemos lo que necesitamos, aunque muchas veces te preguntas si era realmente necesario el haber perdido cierto tiempo con gente que no te ha aportado nada o casi nada y de alguna forma se ha aprovechado de tu generosidad aunque sólo sea por haberles dedicado un tiempo de tu vida.

En el plano familiar sucede lo mismo aunque la sangre une, si no existe relación no existe el cariño y sin cariño, simplemente une, el tener algo en común como puede ser los apellidos, eso en el caso de no haber partido bienes en común, pues si se han partido, ya no hay nada más que hablar, todo se desarrolla como siempre, sin más.

En el caso de las habilidades laborales el caso cambia no sé si por aquello de que el salario es el precio del trabajo y comemos todos los días, pero uno utiliza o debería utilizar la inteligencia emocional de una forma mucho más pragmática.

Cuando cambias de trabajo de una forma instintiva haces una reflexión muy exigente de tus anteriores relaciones laborales en especial de aquello que te ha supuesto decidir el cambio y es que no es que la cuestión laboral, no es cuestión baladí.

En un entorno laboral y económico, cada día más complejo, bien por la crisis bien por la falta de oportunidades, te das cuenta que resulta imposible triunfar desde la individualidad. Es por ello que te conciencias a la integración del concepto de equipo desde una tolerancia infinita, pues ese es el éxito de los resultados de un trabajo en equipo.

La humildad, la sencillez en la integración y una comunicación clara y efectiva son virtudes claves en la habilidad laboral de integración desarrollando una empatía natural pero cognitiva y sobre todo, más que hablar, una escucha empática.

Con una actitud positiva y siendo conscientes que hay que saber adaptarse a los cambios , el triunfo está asegurado eso si como siempre con una perseverancia racional en cuanto a formas y maneras, donde la discreción es nuestra hada madrina.

Al final las habilidades laborales se centran en saber interactuar con una amplia variedad de personas y temas laborales, donde la capacidad de pensar con claridad y resolver problemas es un reto diario en el conocimiento de uno mismo, eso sí, sin perder la atención y con cierta resiliencia.

Ferrán Aparicio
1 de septiembre de 2016



domingo, 1 de mayo de 2016

CAMINO


Muchas son las personas que me rodean que por moda, tendencia o simplemente por necesidad vital en toda la extensión de la palabra comienzan un nuevo camino, el camino de la sencillez y el minimalismo.

Un día te despiertas y sin venir a cuento y como siempre, sin más, te das cuenta lo complicada que es tu vida, no en cuanto contenido, sino también en formas y maneras.

En ese momento básico te das cuenta de la necesidad del despego a los objetos materiales para conseguir de alguna forma anecdótica sentirte más libre. Sin embargo lo que en principio no podemos conseguir es el despegarnos de todo lo que somos como ese fondo de hechos y etapas acumuladas, en lo que se llama experiencia vivida.

En ese momento preciso es cuando te viene la idea;  que tenemos que dejar de confundir el yo con el ser y es  que el minimalismo como concepto es simplemente ser capaz de vivir con muy poco.

El minimalismo como tendencia general se centra en el intento de reducir cualquier cosa, incluso cualquier sensación y sentimiento a lo esencial, despojada de elementos sobrantes, aplicando  este concepto tan sencillo desde nuestro espacio vital a  nuestros grupos e individuos.

Pero al final del camino en esta tendencia lo que llegamos  a entender dentro del concepto abstracto es que nuestro camino  es mucho más que nosotros mismos , nuestra familia,  nuestra profesión, nuestro partido político, nuestra cultura,…, sino aquello que nos acerca a ser lo que realmente somos.

Al final de este  cuestionado despertar comprendes que no se trata de vivir sin nada sino simplemente de establecer un equilibrio  entre nuestro cuerpo y nuestra mente, que nos ayude a centrarnos en nuestro camino, propio e intransferible.

Quizás y sólo quizás, cuando llegas a esta situación, te das cuenta que lo que realmente tiene sentido en este punto del camino es centrarte en lo importante y no depender de las condiciones externas para complicar tu vida y hacerte esclavo de una pseudo-felicidad que no te deja avanzar en ese camino hacia la libertad.

Es importante también generalizar en el sentido de que cada minimalismo es particular  y de cada persona que lo construye y aunque goza de ciertas peculiaridades coincidentes con las de tu vecino o vecina, al final somos nosotros mismos los que le dotamos del correspondiente significado vital.

El mundo está lleno de posibilidades que se abren a nuestro alcance y somos nosotros mismos, los que decidimos  buscar la felicidad, no en aquello que tenemos sino en lo queremos tener, y esta es quizá sea la premisa errónea que relaciona el avance en el camino o permanecer estancados.

Les animo como siempre a ejercitar ese desapego aunque sea a través de un despertar, pues el mensaje  del camino exclusivamente se centra en ser capaces de distinguir lo que realmente necesitamos  y es importante de lo que creemos necesitar.

                                                           Ferrán Aparicio
                                                        1 de mayo de 2016

 

lunes, 30 de noviembre de 2015

SABER SER, SABER ESTAR,..., SABER ESPERAR

Hoy me viene a la cabeza el recuerdo vagamente  de las ideas del famoso libro de Montserrat Solé, “saber ser, saber estar”, y yo que procuro reflexionar  sobre todo lo que cae en mis manos bien físicamente, bien intelectualmente y sin más le he añadido por los últimos acontecimientos que estamos viviendo en esta generación de la crisis eterna, aquello de saber esperar .
 
 El libro aporta unas ideas muy clásicas sobre el protocolo de actuación en sociedad, sin embargo y desde la distancia  y con el paso del tiempo habría que pensar que cada individuo que componemos esta sociedad tenemos nuestra propia individualidad, nuestra propia esencia del ser, que busca expresarse y manifestarse en la vida exterior de una manera personal e intransferible, eso si desde el respeto como herramienta básica de funcionamiento mecánico.
 
El problema surge cuando por circunstancias ajenas nos alejamos de nuestra propia esencia y buscamos ser o aparentar y funcionar como alguien diferente de quien realmente somos, muchas veces en el intento de lograr el éxito o la atención y el reconocimiento de los demás, sin darnos cuenta que nuestra mejor garantía de éxito  y de atención, es ser nosotros mismos, desde la sencillez , la humildad y por supuesto desde la autenticidad.
 
Como siempre muchas veces nuestra actuación no gusta a los demás, pero si nos sentimos auténticos, solo se trata de “saber esperar”.
 
La experiencia por aquello de  que la vida comienza a partir de los cincuenta, te demuestra que cuando somos y no pretendemos otra cosa que ser y estar, nos convertimos en personas mucho más luminosos y atractivos, precisamente porque no necesitamos del reconocimiento ajeno y hemos vencido tras mucha espera,  la lucha con nuestro propio ego.
 
Cuando se supera la lucha de la barrera con nuestro ego, ya no es necesario demostrar nada a nadie , y sólo se trata después de mucha espera de calidad humana acumulada el haber conseguido encontrarnos bien en nuestra propia personalidad, que al fin y al cabo es la nuestra, demostrando que la autoestima tiene su raíces en el ser y en la expresión del ser dejando un poco lo de saber estar, cosa aprehendida con el tiempo.
 
Es bien cierto que cada día evolucionamos culturalmente y formalmente, más rápido que hace años gracias a los medios de comunicación y difusión en cuanto a modas y modismos , pero lo que también es cierto es que cuando realmente nos sentimos plenos y a veces felices es cuando logramos ser y estar , donde nosotros  mismos hemos elegido de acuerdo a nuestros valores , sintiendo  que estamos realmente vivos.
 
Les animo de este foro, desde la  humildad y la sencillez a reconocerse a ustedes mismos tal como son, sabiendo que saber ser y saber estar, sólo se complementa sabiendo esperar.
 
Ferrán Aparicio
30 de noviembre de 2015
 

martes, 10 de marzo de 2015

SENCILLA HUMILDAD



Hay principios que por su propio peso son indiscutibles, lo cual reduce sencillamente el planteamiento de cualquier interpretación  y este es el caso de la sencilla humildad.
La humildad como concepto es una virtud humana atribuida a quien ha desarrollado la conciencia de sus propias limitaciones y debilidades y obra en consecuencia.

Como concepto implica cierta complacencia, la persona humilde  consigue estar satisfecho de sí mismo, lo cual ya es un gran logro en la sociedad competitiva e impersonal en la que vivimos, pues las personas humildes son personas que no tienen que demostrar nada a nadie y es por ello que se les tilde de sencilla humildad.

El término humildad proviene del latín  humilitas-humiilitatis, y aunque en nuestra lengua castellana tiene varias acepciones desde el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades, al clasista de pertenecer a  la casta baja o de origen pobre y  en general todo el mundo lo aceptamos  como la capacidad de restar importancia  a los propios logros y virtudes y de reconocer sus defectos y errores.

En sentido contrario el hecho de tener y necesitar el reconocimiento externo sacando a relucir nuestras virtudes personales en algo, dejando siempre ver nuestros hechos y amores que no son buenas razones, no deja de ser una muestra de absoluta debilidad.

Todos o casi todos tenemos claro que una persona que actúa con humildad no tiene complejos de superioridad, ni tampoco de inferioridad, simplemente vive ajena a cualquier juicio de valor externo que le acredite un valor añadido al suyo propio, pues vivimos en una sociedad donde se valora el triunfo como un alarde de nuestros éxitos, ocultando nuestras dudas e inseguridades bajo una máscara de arrogancia.

En este sentido, la humildades un valor opuesto a la soberbia como decía el filósofo José Antonio Marina  es: “la humildad nació para ser el antídoto de la mayor falta humana: la soberbia”, y es que este tipo de acciones o actuaciones lo que hacen desfigurarnos como personas y hacernos artificiales  y muy ajenos al camino del bienestar y de un estado cercano a la felicidad plena.

El estado de sencilla humildad además nos permite enriquecernos de aportaciones ajenas, en cuanto que  valoramos las aportaciones de los otros, y nos enseña a tener un discurso menos categórico, acercándonos a la comunicación y al entorno de las personas con las que convivimos independientemente si congeniamos o no con ellos, en vez de buscar diferencias absurdas e intentar el destacar y sobrepasar actitudes y conocimientos ajenos.

La humildad en cualquier caso es independiente de la posición social, económica o cultural, es algo natural dado que nuestra naturaleza como seres humanos tiene el mismo grado de dignidad y no debe vanagloriarse de sus acciones, sino ejercitar otros valores como la modestia, la sobriedad y la mesura ya que la  sencilla humildad es la base y fundamento de todas las virtudes, pues sin ella no hay ninguna que la sea.

Todas estas pautas que marcan y  están marcando y seguirán marcando el estilo de vida actual, pues lo que  está  claro es que actuar en contra de la propia naturaleza  genera un estrés indebido e innecesario, o al menos a mí me lo parece, es la conclusión de mi reflexión después de una humilde aceptación de mis propias circunstancias.

 

                                                              Ferrán Aparicio
                                                          10 de marzo de 2015